Doctor Julio Selva Pallares

Foto: Jorge Dueñes
Edición Impresa lunes, 3 enero, 2022 12:00 PM

Al tratarse de una enfermedad desgastante y costosa, aunado a la falta de apoyo a las familias de escasos recursos, en 1983 creó la Fundación Pro Niño Leucémico de Baja California. En el transcurso de casi cuatro décadas, la asociación ha apoyado a alrededor de 600 menores. Entre sus proyectos se encuentra concluir el albergue para niños con cáncer Corazón de Ángel, pero la pandemia y la poca captación de recursos, han pospuesto la entrega de las primeras 20 habitaciones

El doctor Julio Selva Pallares arribó a la ciudad de Tijuana en los años 80. Fue el primer hematólogo (especialidad médica que se dedica al tratamiento de pacientes con enfermedades de la sangre) en brindar sus servicios en esta frontera. Ante un padecimiento en aquel entonces poco conocido y costoso, así como la falta de apoyo a las familias de escasos recursos, en 1983 creó la Fundación Pro Niño Leucémico de Baja California.

“Yo era el único (hematólogo) que existía, manejaba toda la leucemia de la ciudad, tanto del Seguro Social como del ISSSTE. La gente comenzó a llegar conmigo, y me di cuenta de que había mucha desinformación sobre la enfermad, muchos pacientes de escasos recursos que no tenían ni para la atención médica, acceso a un banco de sangre y hospitalizaciones; por lo que junté a los padres de familia de mis pacientes para que iniciaran conmigo la Asociación Pro Niño Leucémico de Baja California”, relató a ZETA.

En un principio, la fundación era administrada por los propios padres, quienes realizaban eventos, captaban donativos y lo recaudado se invertía en medicamentos, se pagaban hospitales y se hacían campañas de donación de sangre. “Así estuvo funcionando durante mucho tiempo, hasta que se integró el actual presidente, Samuel Mosqueda”, explicó el especialista.

Al paso de los años, comenzaron a llegar más hematólogos a la ciudad, brindando atención en el Seguro Social, Hospital General e ISSSTE, “por lo que nuestra asociación descansó un poquito, pero, aun así, había y hay gente que no tiene acceso a seguridad social, ni mucho menos cuenta con recursos para pagar medicina privada. Nuestra asociación atiende a muchos pacientes foráneos de San Quintín, Ensenada, Mexicali, con muchas necesidades, y tenemos que apoyarlos, tenderles la mano”, exhortó.

El también catedrático de la Universidad Autónoma de Baja California desde hace cuatro décadas, refiere que la leucemia en los niños es el cáncer número uno, representa entre el 50 o 60 por ciento; luego existe una enfermedad que se llama linfoma, “prima hermana de la leucemia”. Entre los dos padecimientos suman el 70% de todos los cánceres en menores de edad. Es una enfermedad que se ve en todas las edades, pero en los adultos representa el séptimo tipo de cáncer.

El doctor Selva describe la leucemia como un cáncer en la médula ósea, crece tanto que no deja producir las células normales, entonces, el niño presenta anemia y sangrados porque le faltan plaquetas y se infectan, pues sus glóbulos blancos no son sanos. Por lo tanto, les crecen los ganglios, el vaso, el hígado y, de no tratarse, puede ser mortal.

“Con los tratamientos actuales, tengo pacientes que tienen veinte años curados o más, y eso se debe a la constancia de la familia, no es tanto las medicinas, sino que lleven el tratamiento y eso es lo que se les hace difícil por el costo, y ahora con el COVID, un medicamento que costaba 100 pesos ahora te llega a costar entre 900 y mil pesos. En ocasiones se requieren hospitalizaciones por mucho tiempo, radioterapias. Es una enfermedad cansada y cara, se llega a curar el 70 por ciento de los pacientes, pero es un avance grande. Antes se decía que la gente que tiene leucemia, se muere, y en la actualidad no es así”, detalló el médico.

Fue así como nació la Asociación Pro Niño Leucémico (APNL), señala Selva Pallares, quien fuera presidente fundador del Colegio de Hematología del Noroeste y actualmente preside el Colegio de Hematología de Tijuana.

“Cuando un menor llega con nosotros, le hago un diagnóstico y le pongo las opciones; en la ciudad ya hay varias fundaciones, así como el Patronato del Hospital General, los derivo a esos lugares para que los apoyen y, si no, pues se quedan conmigo y aquí se tratan”, dijo.

En 2019, la fundación inició la construcción del albergue temporal para niños con cáncer y sus familias Corazón de Ángel; luego de un largo peregrinar, en 2010 les fue dado en comodato un terreno situado en la Tercera Etapa del Río Tijuana.

“Se inició con el albergue porque había familias que dormían a la intemperie mientras los enfermos estaban en espera de recibir atención en alguna institución de salud. Al momento se han construido seis habitaciones, cada una de ellas tiene un valor de 150 mil pesos, aproximadamente”, completó el actual presidente de la APNL, Samuel Mosqueda.

El doctor Selva Pallares reconoce que se requiere de mucho apoyo y difusión “para que la gente sepa que ahí está una asociación que ayuda a los niños con cáncer y sus familias, necesitamos concluir el albergue, el apoyo de la comunidad, ya sea con donativos en especie o en dinero. Algunas administraciones públicas nos han apoyado económicamente, pero no como quisiéramos”, lamentó el médico cuya fundación actualmente apoya con sus tratamientos a diez menores de edad.

Por su labor altruista, aportación a la salud y educación, el doctor Julio Selva Pallares es, para el Consejo Editorial de ZETA, un Personaje Destacado 2021.

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