La inseguridad no se afronta con berrinches

Foto: Ramón T. Blanco Villalón/Ex gobernador Jaime Bonilla
Opinionez lunes, 20 diciembre, 2021 12:00 PM

Nuestro país desde hace muchos años sufre los estragos causados por la inseguridad, hay que escribirlo con todas sus letras; gobiernos federales, estatales y municipales de todos los partidos políticos van y vienen y los resultados son inexistentes, o en el mejor de los casos, mediocres.

Combatir la inseguridad es cosa por demás complicada, es un monstruo de mil cabezas que no da tregua y cuando se logra reducir algún delito, inmediatamente crece otro. La falta de resultados se genera por tres motivos principalmente: incapacidad, corrupción y grillas políticas.

La incapacidad se presenta primordialmente por la falta de políticas públicas adecuadas que permitan tener un plan de gobierno definido con metas a corto, mediano, largo plazo y disciplinarse a este. Cuando los políticos están en campaña siempre afirman que van a atacar el tema; el problema radica que no son claros en cómo lo van a realizar, qué tiempo y con cuál recurso. Al llegar al gobierno, entonces empiezan los pretextos y justificaciones. En lo personal pienso que aquellos políticos con buenas intenciones de conseguir algún resultado no se centran en algún delito en particular, sino que invierten un poco en casi todo pulverizando el recurso y por ende las posibilidades reales de lograr algo, por mínimo que sea.

La corrupción es el gran problema de la inseguridad, no se cuenta con policías lo suficientemente preparados, ni capacitados; además, su suelo es raquítico en general, las condiciones son desventajosas en equipamiento para las corporaciones. Es decir, todos los incentivos negativos están presentes para caer en manos de la delincuencia organizada o en el mejor de los casos hacerse de “la vista gorda” ante el crimen. Si bien no son todos los policías ni todas las corporaciones, lo cierto es que se afronta a la delincuencia en condiciones precarias.

Así como la corrupción es una limitante fundamental en el combate a la inseguridad, las grillas políticas también lo son. Baja California es un ejemplo. El anterior gobernador Jaime Bonilla se ha dedicado a intentar sabotear las propuestas de la actual mandataria Marina del Pilar Ávila, quien pretende arman un andamiaje que permita construir y fortalecer las instituciones en la lucha contra la inseguridad. Llama la atención la actitud de Bonilla en este tema, como si durante su gobierno hubiese presentado resultados satisfactorios. Es evidente que lo hace resentido ante decisiones que ha tomado la gobernadora Ávila en otros temas que afectan sus intereses particulares y de grupo.

Lo peor del caso es que mandó por delante a dos de los alcaldes que presentan índices muy altos en materia de inseguridad no solo de Baja California, sino de todo el país. Se equivocaron tanto la presidenta municipal de Tijuana, Montserrat Caballero, y Ensenada Armando Ayala en intentar obstruir las propuestas del Ejecutivo Estatal solo por cumplir los caprichos de su jefe político y aparentemente próximo funcionario federal.

Y se equivocaron porque lo hicieron en un tema sumamente sensible para los habitantes del estado y sus propios municipios. ¿Será acaso que tienen una mejor propuesta? Quien se opone, entonces debe proponer.

Los asesinatos en plena luz del día, feminicidios, asaltos violentos, robos a casa habitación y vehículos, secuestros, etcétera, no ameritan ese tipo de conductas que solo perjudican a la población y benefician a los delincuentes.

Ojalá se den cuenta dichos alcaldes que el tema de la inseguridad no está para grillas ni berrinches de grupo; no deben olvidar lo señalado por el líder máximo de Morena y actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien -palabras más, palabras menos- afirmó que el éxito de la Cuarta Transformación pasa por brindar resultados en materia de seguridad.

 

Alejandro Caso Niebla es asesor en temas de comunicación y políticas públicas.

Correo: casonieblaalex@hotmail.com.

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