Los mensajes del terror

Edición Impresa lunes, 29 noviembre, 2021 12:00 PM

Narcomensajes e inseguridad afectan psicológicamente a

la población, estima experto en salud mental. Mantas,

cartulinas y videos logran su cometido de infundir terror,

intimidación, venganza y burla a sus destinatarios. Las

amenazas plasmadas por el crimen organizado ocasionan

miedo, cambios de estado de ánimo y estrés postraumático

en elementos policiales. Durante 2021, sólo en BC, entre

enero y noviembre autoridades aseguraron al menos 127

mensajes amenazantes dirigidos a delincuentes, policías y

políticos. Sánchez Taboada, Natura, Florido y Camino Verde,

las colonias que más intimidaciones advierten en Tijuana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde la percepción de inseguridad pública y violencia, ineficacia de las autoridades, control y supremacía de los grupos de la delincuencia organizada, hasta terror psicológico en los agentes policiales y miedo irracional en la población, son algunos de los efectos derivados de los llamados narcomensajes que grupos criminales dejan a su paso tras sus acciones de disputa de territorios en el país, estima el experto en salud mental de la Universidad de Guadalajara, Francisco Gutiérrez Rodríguez.

A través de los mensajes se amenaza por igual a delincuentes de células rivales, policías, militares, políticos, funcionarios judiciales y periodistas, y se amedrenta a la sociedad para que no denuncie o tome partido a favor de determinada facción criminal. Mantas, cartulinas y videos aparecen luego de registrarse homicidios, atentados o detenciones de personajes vinculados a la criminalidad de una comunidad. También cuando se cometen actos de corrupción por parte de los encargados de la seguridad o procuración de justicia.

Los recados que causan estupor y morbo forman parte del lenguaje del crimen organizado y del discurso de la violencia que tiene infinidad de significados, entre otros, infundir temor, lanzar advertencias reales, confundir a las agencias gubernamentales y aprovechar la difusión masiva que realizan medios de comunicación y las redes sociales.

Los videos son el producto que mayor impacto tiene por parte de los grupos parasociales que los utilizan a manera de comunicado “oficial” o de supuesta transparencia.

También a través de su marketing, grupos criminales intentan posicionarse como colectivos al servicio de la sociedad, difundiendo mensajes que muestran acciones en favor de comunidades o sectores desfavorecidos a quienes entregan despensas o enseres electrodomésticos en medio de vítores y loas a líderes de cárteles pseudo caritativos.

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es, quizás, la organización delictiva que mejor explota estos recursos, y apenas a principios de agosto, amenazó a través de un video a una periodista de un canal televisivo. Intimidación que se extendió a otros medios de comunicación nacionales, sus periodistas y a las autoridades de distintos niveles de gobierno, utilizando como estrategia una estructura discursiva muy férrea, justificando su actuación ante la sociedad.

Los narcomensajes se han diseminado a todo territorio a través de las disputas narcomenudistas, y es frecuente que entre miembros de un mismo cártel, pero de diferente célula, se enfrenten en una guerra de baja intensidad a través de dimes y diretes plasmados en lonas o cartulinas, en las que no dudan en estampar su firma, pues es parte de la reputación de poder pretendida.

BC EN LA PICOTA

El fenómeno discursivo del crimen organizado se ha hecho patente en la franja de los estados de la frontera Norte de México como en ninguna otra región. Baja California es una de las entidades frecuentemente bombardeada por estas estrategias comunicacionales del hampa. Entre el 1 de enero y el 24 de noviembre de 2021 fueron asegurados por diversas autoridades por lo menos 127 mensajes de presuntos delincuentes, principalmente en lugares donde se registraron homicidios o abandonaron restos humanos, de acuerdo con un recuento realizado por ZETA a través de las notas emitidas por reporteros del propio Semanario.

En Tijuana se localizaron 103 de los textos amenazantes, nueve en Ensenada, dos en Rosarito, ocho en Mexicali y otro en Tecate. Dos más fueron emitidos través de videos publicados en redes sociales. En su mayoría, 85 de los mensajes fueron destinados a presuntos narcotraficantes o grupos de la delincuencia organizada que representan rivalidad para los emisores, 26 contra servidores públicos de las áreas de seguridad o procuración de justicia, cuatro contra políticos o gobernantes y en ocho casos se desconoce el destinatario, uno contra un abogado y otro más amenazando a la sociedad tijuanense.

 

A continuación, los escenarios donde se encontraron los mensajes:

* 41 ocasiones, acompañando cadáveres de personas.

* 38 se colocaron en puentes o enrejados.

* 15 estaban junto a cabezas humanas en cubetas o bolsas de plástico.

* 14 en torno a restos humanos sin especificar.

* 4 bajo manos o brazos.

* 4 adjuntos a pies o piernas.

* 5 amparaban cabezas o restos de animal.

* 2 colocados tras la incineración de dos camionetas de la Fiscalía General de la República.

Las colonias con mayor número de amenazas escritas son:

* Sánchez Taboada, con 14

* Fraccionamiento Natura, 7

* Florido, 7

* Camino Verde, 4.

 

Los textos fueron plasmados por criminales 64 veces en cartulinas, 43 en lonas impresas por máquinas especiales o telas improvisadas, en 13 casos no se conoció el tipo de material y sólo trascendió el texto, una playera, una tabla y un cartón. Dos de los ultimátum se conocieron a través de cuentas de redes sociales que los volvieron virales.

Noviembre de 2021 ha sido el mes con más amenazas escritas públicamente, con 24 narcomensajes, más que las 17 que hubo en octubre y 16 de junio. Siguieron mayo y julio con 13, enero 11, abril 10, agosto

nueve, marzo seis, septiembre cuatro y febrero sólo dos.

De todos los casos, en cuatro ocasiones hubo personas detenidas. El 10 de junio fue aprehendido Paul Alberto “N”, de 20 años, quien junto con otro sujeto que huyó, arrojó un cadáver y una lona amenazante en un baldío de la colonia Lomas de San Martín. Un mes exacto después, otro joven de nombre Jorge Iván “N” fue atrapado cuando caminaba por la calle Abelardo L. Rodríguez con un arma de fuego calibre 9 milímetros y una cartulina amenazante. El 22 de julio, tres individuos que llevaban una pierna humana en una cubeta y una narcomanta cayeron en manos de la autoridad en la colonia Emperador en Tijuana. Y el reciente 13 de noviembre, otros tres tipos cayeron en manos de la autoridad con restos humanos y un papel amenazante.

MIEDO DE POLICÍAS

El doctor Francisco Gutiérrez Rodríguez, investigador y jefe del Departamento de Psicología Básica del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, de la Universidad de Guadalajara, asegura que estos mensajes del crimen organizado están dirigidos a

diversos niveles,

“Esta lucha que ocurre entre los diferentes cárteles de la droga y tiene como finalidad el imprimir cierto terror psicológico, intimidación, que pueda existir humillación, venganza, burla, respecto de un cártel opositor”, argumenta.

El impacto que se da en la sociedad abierta, “salvo que se haya dado cierta naturalización de la violencia, y que muchas veces se empiezan a ver cuerpos, en fosas, ajusticiados, es el morbo que puede surgir a partir de saber qué dicen estos mensajes, pero la finalidad también hacia la ciudadanía es dar una impresión de control, de poder, de ver qué cártel puede tener la supremacía en esta lucha por los territorios de la droga y otros delitos”.

El docente desataca que la población traduce los eventos criminales, narcorrecados y todo mensaje emanado de la delincuencia “en una percepción de inseguridad y de violencia, que lamentablemente puede llegar a repercutir psicológicamente en su vida cotidiana”, de ahí que se advierta la extrema precaución de algunas personas que temen salir a las calles en determinadas ciudades o comarcas.

Pero no sólo el habitante de una localidad tiene esa sensación de miedo, también se experimenta “entre los diferentes actores involucrados en la seguridad pública, en los que puede haber una racionalización, alguna negación, del peligro que pueden llegar a tener, pero de manera inconsciente; esto se va reflejando en elementos de miedos irracionales, cambios de estado de ánimo, estrés postraumático, que de alguna manera cualquier persona puede volverse vulnerable ante estas condiciones en las que laboran”, comentó el experto.

“En algunas evaluaciones psicológicas que se les han hecho a los policías, se advierte que evidentemente va a repercutiendo, quizás no en la primera imagen, pero sí, luego, en las amenazas tanto veladas como directas que pueden experimentar cuando hay una aprehensión o captura de algún miembro del crimen organizado, y que el temor, en primer lugar, es por la familia, en segundo lugar, por la propia integridad”.

Cuando se trata de la delincuencia organizada, sus amenazas no deben ser ignoradas, pues en BC se ha conocido de casos en los que algunos nombres o apodos que son reseñados a través de los narcomensajes contra presuntos rivales o elementos policiales, se materializan con el asesinato. Es ahí donde los recados en contextos criminales, dirigidos a diversos niveles, cumplen su cometido.

 

ESPECIALIZACIÓN

A decir de Francisco Gutiérrez Rodríguez, el crimen organizado ha cambiado su estructura. “Ya no es vertical, donde solamente una persona que era constituida como capo o líder del grupo, sino que ahora se tiene ya también una estructura horizontal donde se cuenta con el apoyo y la orientación de diferentes especialistas, tanto en el ámbito fiscal, en el lavado de dinero, en el manejo de las redes sociales y en la redacción de los mensajes”, expone.

Los delincuentes han delegado tareas y “verdaderamente no llegan a tener idea del alcance o el impacto psicológico que pueda tener determinado tipo de comunicados, que ya no sólo estamos viendo las narcomantas o narcorrecados, sino a veces los videos que son subidos en las redes sociales, donde la intención es generar ese terror psicológico, y en la medida que ellos lo que pretenden tener es el control, el poder, el sentir que son más fuertes que sus opositores, se sienten satisfechos, pero desconocen a nivel de la ciudadanía qué alcances puedan llegar a tener”, comenta el estudioso de la salud mental.

El criminal no conoce ni se cuestiona por situaciones como los hábitos del sueño, la conducta alimentaria, el cuidado de los hijos, ni repara en los estados anímicos o en las violencias que van detonando día a día en la vida cotidiana de los habitantes sometidos a la inseguridad e incapacidad de sus autoridades para revertir el fenómeno, pues se trata de percepción social. Los narcomensajes exacerban esa construcción de la realidad sobre el entorno delictivo.

El investigador universitario reiteró que la estructura del crimen organizado ha cambiado: “A veces se dice que el delincuente va un paso adelante, porque ellos no dudan en incorporar la tecnología, nuevas posibilidades de mercados, nuevas víctimas, nuevas formas operar, y cualquier orientación tecnológica que les pueda ayudar a perfeccionar su modus operandi puede significar que sientan que están haciendo de una manera más profesional su trabajo y no dudan en contratar al especialista que sea necesario que les ayude, ya sea en cuestiones tecnológicas o de asesoría respecto a difundir su identidad y su forma de operar.

“A diferencia de un delincuente común, que trataría de ocultar su identidad utilizando elementos precautorios en la comisión del delito, por el contrario, el crimen organizado quiere mostrar no solamente la forma de operar, sino hasta la firma que los va a caracterizar en determinado tipo de delito. Entonces, efectivamente los lleva a contratar a especialistas que los conduzca a nuevas formas de delinquir”.

Para concluir, el licenciado en Psicología y maestro en Ciencias de la Salud Pública estima conveniente que este tipo de temas se lleven a foros que permitan ayudar o mitiguen la especulación, el factor sorpresa, el estrés postraumático en los miembros de la familia:

“La familia tiene que reunirse, hablar de esto, en un lenguaje muy sencillo en los niños, qué situaciones están permitidas, cuáles no, darles explicaciones del por qué pueden llegar a tener un tipo de peligro en tal o cual conducta, pero como sociedad también tenemos que plantear algunas alternativas que mitiguen estos efectos psicológicos, ya que cada día podemos evidenciar un deterioro en la salud mental a partir de la inseguridad”.

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