“Un gobierno autoritario o totalitario, lo que quiere es controlar a los individuos desde la cuna hasta la muerte”: Vargas Llosa

Foto: Cortesía Fundación UdG-Susana Rodríguez
Cultura lunes, 4 octubre, 2021 12:15 PM

“Basta que en un país se recorten las libertades para que la literatura se vaya cargando de una cierta vivacidad crítica”, expresó el Premio Nobel de Literatura 2010 en la Universidad de Guadalajara durante la Bienal que lleva su nombre

Guadalajara, Jalisco. – El poder de la literatura en tiempos de gobiernos autoritarios o dictaduras fue el tema que prevaleció en las diversas intervenciones que tuvo Mario Vargas Llosa durante la Bienal que lleva su nombre, misma que se celebró del 23 al 26 de septiembre en diversos espacios culturales de la Universidad de Guadalajara.

De cabellera blanca y vestido siempre de traje, con un bastón para apoyarse y caminando siempre erguido, el Premio Nobel de Literatura 2010 acudió puntual a la Universidad de Guadalajara para encabezar las actividades de la IV Bienal Mario Vargas Llosa, acontecimiento que convocó a más de 30 autores de Iberoamérica.

Entre otras actividades, el autor peruano inauguró la Bienal con un breve discurso, acudió a un recorrido por el Museo Cabañas, entabló un diálogo con Leila Guerrero y Rosa Beltrán en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara y atestiguó la entrega del Premio de Novela Mario Vargas Llosa al colombiano Juan Gabriel Vásquez por su obra “Volver la vista atrás”, publicada en 2020 por Alfaguara.

A propósito de la vitalidad y disposición con la que se presentó a la Bienal, Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 28 de marzo de 1936) reconoció en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la Universidad de Guadalajara:

“Muchas personas que reciben el Premio Nobel de Literatura entran en un estado, digamos, casi de divinidad, son divinos, se les rinde mucha admiración, pero pierden completamente la vitalidad, la energía, el entusiasmo a la hora de escribir; muchos de ellos ya no escriben y entonces yo pensaba en eso. El Premio Nobel nunca pensé recibirlo, realmente fue una sorpresa infinita recibir el Premio Nobel; entonces, pues dije lo primero que pensé: ‘Oye, yo no me quiero morir todavía en vida, como les ocurre a tanta gente que recibe el Premio Nobel, voy a tratar de seguir escribiendo y seguir arriesgando mucho en las cosas que escriba’”.

 

“LEER MALA LITERATURA PUEDE TRAER CONSECUENCIAS MUY MALAS”

En la apertura de la IV Bienal Mario Vargas Llosa, el jueves 23 de septiembre, el autor de “La ciudad y los perros” refirió en el Conjunto Santander de Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara que “no es verdad que cualquier clase de lecturas valen lo mismo, no es verdad; leer mala literatura puede tener consecuencias muy malas para los lectores”.

Por eso, Vargas Llosa recalcó la vocación de la Bienal y la Cátedra que lleva su nombre:

“Una de las razones de ser de la Cátedra es enseñar a leer bien, o mejor de lo que leen, a los lectores. Y a partir de este año vamos a inaugurar una serie de conferencias que tengan este objetivo: mostrar ciertos mecanismos de la literatura que enriquecen la lectura de estos libros, de los que podemos sacar muchísimo provecho, por ejemplo, defender la libertad.

“Es verdad que en los países verdaderamente libres la literatura no parece tener una función política; escriben alguna novela política, pero la literatura se entiende como un entretenimiento, como una forma divertida de pasar el rato. Sin embargo, basta que en un país se recorten las libertades, que se reduzca ese margen para criticar a los gobiernos o criticar a distintas instituciones, para que la literatura se vaya cargando de una cierta vivacidad crítica, y entonces los libros se empiezan a leer de otra manera que en las sociedades libres”.

A propósito de cómo leer, advirtió una de las aspiraciones de la Cátedra Mario Vargas Llosa: “Es muy interesante ver la manera cómo se leen los libros buscando aquello que no dicen los diarios, lo que no dicen las radios y lo que no dicen las televisiones, porque los libros empiezan a representar esa libertad que está mediatizada o perdida. Nos gustaría mucho contribuir de alguna manera a que esa lectura fuera más rica, más interesante, más profunda de lo que suele ser”.

Foto: Cortesía Fundación UdG-Pablo Islas

 

LA LITERATURA COMO “UN ARMA DE RESISTENCIA”

A propósito de las dictaduras del Siglo XX en América Latina, en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la Universidad de Guadalajara, Vargas Llosa rememoró su juventud marcada por el régimen dictatorial del Presidente Manuel Arturo Odría (Perú, 1897-1974), que gobernó el país andino entre 1948 y 1956.

“Yo nací cuando había una dictadura en el Perú, que era la dictadura militar del General Odría, entonces leíamos de una manera interesada, tratando de descifrar entre aquello que leíamos los mensajes que nos enviaban los adversarios del régimen. La literatura tenía una virtualidad que era clarísimamente anti régimen, contra la censura, contra la limitación que nos imponían desde el poder”, recordó Vargas Llosa para inmediatamente valorar a la literatura como un “arma de resistencia” en tiempos autoritarios:

“A partir de la obligación de leer ciertas cosas o no leer ciertas cosas, yo creo que la literatura se cargaba de una cierta animadversión a esa situación y que la literatura se convertía en un arma verdaderamente de resistencia frente a la adversidad; yo creo que en todos los países donde eso ha ocurrido, la literatura ha sido un instrumento de resistencia, a veces a través de literatura subversiva, clandestina, a veces a través de la literatura que se podía leer, pero que autorizaban a que fuera leída, pero que sin embargo nosotros –nosotros, quiero decir el mundo de los lectores-, veíamos en ello siempre una defensa de la libertad”.

 

“LA LITERATURA NOS ENSEÑA A IMAGINAR OTRA REALIDAD DISTINTA”

Sin desapartarse de los temas que domina, como el de la literatura en los regímenes autoritarios o en las dictaduras, Mario Vargas Llosa recalcó el valor de las letras mientras gobiernan personajes autoritarios:

“Yo creo que la literatura nos enseña a imaginar otra realidad distinta y mejor que ésta; creo que eso crea ciudadanos incómodos, ciudadanos incontrolables. Si tú deseas otro mundo distinto de que es éste, no estás contento con este mundo, entonces, por muchas razones que pueden ser contradictorias de un lector a otro lector, pero claramente esas personas que no están contentas con el mundo tal como es y que sueñan con otro mundo, son peligrosas para el poder, son inexplicables, no se entiende por qué están disgustados con el mundo tal como es y sueñan con otros mundos”.

Sobre los deseos de los gobiernos autoritarios, sentenció:

“Un gobierno autoritario o totalitario lo que quiere es controlar a los individuos desde la cuna hasta la muerte. Por eso esos lectores que son incómodos, que son insatisfechos, que están pugnando contra una realidad, que rechazan, son muy peligrosos para el sistema, tratan de controlarlos, todos los regímenes, con muy pocas excepciones”.

 

LAS PROHIBICIONES EN LA COLONIA

Durante su disertación en el Paraninfo Enrique Díaz de León, mientras Leila Guerrero y Rosa Beltrán cuestionaban a Mario Vargas Llosa, el Premio Nobel trajo como ejemplo de prohibición de la literatura los 300 años de la Colonia en la actual América Latina, donde España prohibía escribir y publicar novelas:

“España prohíbe durante 300 años que se publiquen y escriban novelas en América Latina. Es una prohibición muy curiosa, porque nadie quiere hacerse con esa prohibición: los curas, la inquisición, dicen que no, que ellos no; las leyes, sin embargo, están ahí y las leyes se cumplieron. No se publicaron novelas en América Latina durante los 300 años de colonización; la primera se publica en México, cuando ya están las luchas por la independencia. ‘El periquillo sarniento’ (de José Joaquín Fernández de Lizardi, publicada en 1816) es la primera novela que publica como tal América Latina”.

En algún paréntesis que Vargas Llosa hizo, contó la anécdota de cómo “El Quijote” de Miguel de Cervantes Saavedra estuvo prohibida en Perú, aunque alcanzó a sus lectores cruzando el Atlántico de manera clandestina:

“Se leían novelas prohibidas porque había un contrabando muy intenso, tanto que, por ejemplo, se dice que los primeros ejemplares de ‘El Quijote’ que llegaron a Lima llegaron escondidos en unos toneles de vino, ¡qué precioso, ¿no?!, es una muy buena combinación. Pero la verdad es que no se publicaron novelas en América Latina por la prohibición. Yo creo que esto impregnó de fantasía, de iluminación, toda la literatura no novelesca que se publicaba en América Latina, incluso los libros religiosos, las crónicas de los cronistas de la Conquista. En fin, es una responsabilidad que nadie quiere tomar, ni el gobierno, ni las instituciones religiosas, pero las leyes están ahí, las leyes se cumplieron”.

A manera de conclusión sobre la prohibición de leer y publicar novelas durante la Colonia, Vargas Llosa sentenció: “Entonces, creo que la razón de la incomodidad con la libre difusión de la literatura la tienen los gobiernos que quieren controlar la vida de la cuna a la tumba; están incómodos con esa libertad de la que puede venir un peligro para lo que ellos representan y, entonces, pues imponen unas ciertas lecturas”.

Foto: Cortesía Fundación UdG-Pablo Islas

 

EN APOYO A SERGIO RAMÍREZ

A propósito del tema de los autoritarismos y dictaduras que prevaleció en sus discursos durante la Bienal, Mario Vargas Llosa lamentó el régimen de Daniel Ortega, de Nicaragua, que emitió, el 8 de septiembre, una orden de arresto contra Sergio Ramírez, Premio Cervantes 2017, por supuestamente realizar actos de “incitación al odio y la violencia”.

“Las dictaduras en América Latina, todas se imponen inmediatamente: (Ramírez) es un escritor magnífico. Bueno, el nicaragüense hoy día ha sido prohibido por una novela que se llama ‘Tongolele no sabía bailar’ (Alfaguara, 2021), que seguramente es una novela política y que realmente no permiten a los nicaragüenses que se lea esa novela. Él está perseguido, él es una persona magnifica, un magnifico escritor, no hay derecho que esté en esa condición”, protestó Mario Vargas Llosa en apoyo al autor nicaragüense.

“Yo creo que eso nos indica la importancia que tiene la novela para la libertad. Qué importante es que en un país se pueda leer todo lo que quieren los lectores, que se admitan las reacciones de los lectores frente a lo que leen, y eso yo creo que establece una forma de independencia del lector promedio respecto al gobierno, a los gobiernos, que es un elemento del progreso, de la realización de nuevas cosas en esa sociedad; por eso pienso que el elemento de la libertad es absolutamente un ingrediente fundamental de las sociedades que quieren progresar, que quieren transformarse”, concluyó Vargas Llosa.

Comentarios

Tipo de Cambio