Apelan filmes “Inmersión” y “Mis hermanos sueñan despiertos” al valor humano

Espectáculoz jueves, 7 octubre, 2021 2:50 PM

Indagan producciones chilenas “Inmersión” y “Mis hermanos sueñan despiertos” en el valor humano ante las formas de distorsión e interpretación de la realidad durante su estreno en pantalla en la edición 36 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

Zapopán, Jalisco.- Con historias humanas que invitan a reflexionar sobre la precariedad, falta de empatía, los prejuicios sociales y carencia de valores, las producciones chilenas “Inmersión”, ópera prima del director Nicolás Postiglione y “Mis hermanos sueñan despierto”, de la directora Claudia Huaiquimilla, que se proyectan en la trigésima sexta edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

Retratada como una historia de construcción narrativa en torno al miedo de los otros, “Inmersión”, indaga sobre los prejuicios de clase y observar en qué medida nuestras actitudes dificultan la posibilidad de un encuentro honesto entre personas que no comparten los mismos códigos de comportamiento y comunicación.

“Es una película urgente, importante porque refleja problemáticas que quizás se viven en toda Latinoamérica y lamentablemente en otras partes del mundo, pero contada a través de una historia, conflicto muy sencillo.

Básicamente se trata de una familia acomodada que está haciendo un día de paseo en un lago y se encuentran a unos lugareños que están en problemas, pero el padre de esta familia empieza a sospechar de ellos y decide irse para proteger a su familia”, dijo el realizador chileno Nicolás Postiglione.

“Con ese arranque ya ponemos un poco en jaque una decisión y al mismo al espectador, tratamos de evidenciar una decisión difícil, en que quizás tú o yo, o cualquiera que estuviera ahí le costaría también decidir, si voy y ayudo a los tipos y arriesgo a mi familia basado en apariencias, o si me doy media vuelta y me voy. En ese sentido es urgente porque quizás pasa mucho en Latinoamérica y en países de mucha diversidad social, donde hay tanta confianza entre el rico y el pobre, el blanco, el negro, hay todo tipo de separaciones que esta película ayuda de alguna manera a evidenciar”, dijo el cineasta.

Sobre el proceso de grabación, Mariela Mignot, actriz de la cinta, señala: “Es una película que se grabó en pleno estallido social, yo creo que ha sido unos de los momentos más álgidos políticamente después de la dictadura, y estábamos grabando ahí en medio de este suceso, no es una película sobre el estallido, pero si con el estallido. Pasó algo muy importante en Chile durante ese periodo, y es que la gente se empezó a encontrar con el otro y darse cuenta que todos teníamos básicamente los mismos problemas. Fue un momento en que la gente empezó a acercarse más al vecino, todo lo colectivo se volvió más importante. Yo creo que esta película refleja el pre- mundo donde nos dejamos todos llevar por el miedo”, destacó.

En una coproducción Chile-México junto a la productora nacional Whisky, la película cuanta con las actuaciones de Alfredo Castro, Consuelo Carreño, Michael Silva y Alex Quevedo. La historia fue coescrita por Agustín Toscano, Moisés Sepúlveda y Nicolás Postiglione.

En cuanto a la producida por Claudia Huaiquimilla, esta se basa en hechos reales, la historia de Ángel y su hermano menor Franco, ambos llevan un año recluidos en una cárcel juvenil. Pese a las dificultades, han formado un sólido grupo de amigos con quienes pasan los días compartiendo sueños de libertad.

“Tiene una inspiración libre (“Mis hermanos sueñan despierto”), nos tocó a nosotros conocer la realidad de los centros de reclusión juvenil en Chile, y hubo un caso que nos impactó particularmente, que ocurrió al centro del sur de Chile en que un grupo de jóvenes se amotinaron para pedir mejores condiciones y eso tuvo un desenlace trágico. Nosotros partimos de ese hito trágico, pero no hay mucho para conocer lo que realmente pasó”, abundó su directora.
Como cineasta, Huaiquimilla señala le encanta la ficción, pero no quería hacer un documental de denuncia para esta producción, sino explorar sensorialmente y emotivamente quiénes pudieron habitar ese espacio y los hizo pensar qué era la mejor opción de vida.

“Básicamente es inspirarse en eso que ocurrió, pero las historias de estos chicos fueron a partir de la investigación y recaudar información junto con Pablo Greene para escribir esta historia, de lo que pudo pasar”, apuntó.

Así mismo, la cineasta abunda que por mucho tiempo fueron silenciadas voces en Chile, voces diferentes y divergentes, y que hoy en día están llegando diversidad de directoras, directores, por lo que se están realizando temáticas más urgentes y punzantes.

“Creo que una de las necesidades más fuertes y que aquí se mezcla arte y política, es que en Chile cuando se habla de los jóvenes de Sename (Servicio Nacional de Menores) lo primero que uno piensa o que la gente piensa, habla e imagina, es que son jóvenes en delincuencia, drogadictos. Cuando nosotros fuimos a mostrar nuestra película anterior a varios centros no vimos eso, vimos jóvenes bellos, cariñosos, dañados, por supuesto que dañados, pero muy humanos, una lealtad envidiable entre ellos que ojalá yo tuviera en mi familia, un cariño”.

“Fue tan fuerte el shock de qué es lo que la gente creé de cómo son, y así fue como surgió esta necesidad de intentar retratar a estos jóvenes, no como la gente creé que son, sino con lo que nosotros vimos”, agregó el productor de la cinta, Pablo Greene.

Ambas cintas chilenas forman parte de las proyecciones en competencia en el FICG 36 con su estreno mundial.

 

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