El fraude de Badiola y Paola

Miguel Ángel Badiola
Columnaz viernes, 3 septiembre, 2021 8:00 AM

Paola Franco era, al menos así lo informaron a través de un comunicado, la directora de Canirac Tijuana. Entre los miembros de ese organismo, la identifican por ser parte integral del equipo del expresidente de la Canirac, Miguel Ángel Badiola, también publirrelacionista de Jorge Hank, y encargado ahora de las delegaciones de la cámara en las ciudades.

Pero antes de ser despedida del organismo que hoy preside Juan José “Tana” Plasencia, Paola Franco, a nombre de Miguel Ángel Badiola, embaucó a muchos empresarios. Entre los dos, terminaron defraudando a los hombres de negocios, por varios millones de pesos.

Todo inició cuando la agrupación Los Tucanes de Tijuana, cuyo manager es Adrián Arce, tenían la intención de tocar en Tijuana, después de muchos años de no hacerlo. El regreso a esta ciudad, esperaban, fuera especial; y no les hizo ruido la idea de que fuera un concierto organizado por la Canirac.

Así los contactó Paola Franco, la directora general de Canirac y secretaria de Miguel Ángel Badiola, a nombre de quien suele hablar. Acordaron que, a Los Tucanes, les pagarían con la venta del boletaje los dos millones y medio que cobran por presentación. Aceptado el trato, aunque no hubo firma, Paola se dedicó a buscar inversionistas.

A uno le dio contrato y le solicitó un millón 250 mil pesos; a otro le dijo que él sería el productor y le recibió 36 mil dólares, más 300 mil pesos en publicidad e impresión de boletos. A uno más le solicitó 500 mil pesos, y le dio contrato como productor, siendo éste Consejero de Canirac. Y otro aportó 700 mil pesos, y sería contratado para suministrar la seguridad, a razón de unos 450 mil pesos.

En todos los casos, Paola Franco estableció contacto en lo individual con cada uno de ellos, y siempre lo hizo a nombre de Canirac, y de Badiola. Incluso se hizo acompañar de un contador público, Juan García, que también labora para el publirrelacionista de Jorge Hank.

Todos los empresarios que invirtieron lo hicieron de buena fe, esperando recuperar su dinero una vez se vendiera el boletaje y se hicieran cuentas sobre los otros productos que se ofertan en las presentaciones; además, tenían el aval de la Canirac y, por supuesto, de Miguel Ángel Badiola, pues ella lo mencionaba, para convencer al inversionista, de estar detrás del proyecto.

El concierto empezó a marchar, tenían que hacerlo para poder seguir buscando inversionistas. La publicidad señalaba que sería el 4 de septiembre en La Monumental de Playas de Tijuana, y la presentación se titulaba “El regreso a casa”, con la imagen de los cinco integrantes de la agrupación. Que los boletos tendrían un costo de 2 mil 400 pesos los VIP Plus; mil 850 los VIP A y B; mil 300 pesos los Oro Plus; 950 pesos la categoría Oro A y B; 650 pesos para la sección Plata y 400 para la Bronce. Además que los puntos de venta oficiales eran las instalaciones de la Canirac, FilaVip, Vip y Farmacias Roma. También anunciaban como patrocinadores a Televisa, Canal 12, Pampas Restaurante y Mama Mía Pizza.

Todo parecía legal, y respaldado además por la Canirac; por lo que, los inversionistas comenzaron a ceder. Incluso, un joven de Canirac también fue birlado.

Cuando entre los inversionistas empiezan a conocerse, y saber que no son los únicos, que unos tienen contrato y otros no, y que Adrián Arce, de Tucanes de Tijuana, confirma que no hay contrato, que no ha recibido dinero, los problemas afloran.

Primero encaran a Canirac, y ahí les informan que el organismo empresarial no estaba organizando concierto alguno, y tampoco uno en especial con Los Tucanes de Tijuana; se deslindaron completamente de Paola Franco, de Miguel Ángel Badiola, del contador Juan García, que dijeron no trabajaba con ellos, y de un asistente de Franco, de nombre Misael Hipólito, todos quienes estuvieron en la trama para defraudar a los empresarios.

Por supuesto que los empresarios enfrentaron a las autoridades de Canirac, no podían deslindarse tan fácilmente, cuando ellos habían invertido millones de pesos en un acto promocionado por la directora general del organismo, Paola Franco, en cuyo contrato con Canirac se asienta entre sus facultades la de “apoyar al presidente en realizar sus proyectos en eventos masivos, para la búsqueda de recursos, y posicionamiento de la Canirac. Buscar recursos a través de patrocinios federales, estatales, municipales, y con empresas nacionales e internacionales…”.

Ante la contundencia de las facultades de Paola Franco, descritas en su contrato, los inversionistas al concierto de Los Tucanes de Tijuana, no tienen menos que señalar a la Canirac, como partícipe del fraude.

Por supuesto, el concierto no se realizará. Paola Franco ha regresado 500 mil pesos a uno de los inversionistas, y al resto les ha dicho que están comprometidos (también Badiola), en regresarles la inversión total que hicieron. Los Tucanes de Tijuana, al ver el sainete y el fraude cometido, fueron de los primeros en deslindarse, tanto de la celebración de un concierto, como del organismo empresarial.

Los empresarios afectados, no han quedado conformes con la medida de Plasencia de despedir a Paola Franco y deslindarse de las negociaciones que ella, a nombre de la organización y de Badiola, haya realizado.

A la fecha, se han presentado un mínimo  de tres denuncias ante la Unidad de Delitos Patrimoniales de la Fiscalía General del Estado (FGE), que encabeza Guillermo Ruiz Hernández. Y cuando los inversionistas, al menos los hasta ahora identificados, pues temen que haya más, publicaron un desplegado en redes, con amenazas los hicieron retirarlo. Incluso señalaron haber recibido mensajes de la esposa de Badiola, la señora Irma Elena Contreras.

Al momento, sólo a uno de los inversionistas le han regresado su dinero, el resto espera que la Canirac accione al respecto, que la FGE investigue, y que Badiola y Franco regresen el dinero que de manera fraudulenta tomaron, y que fue depositado a directamente a la ahora exdirectora de la Canirac.

A ver qué pasa con este fraude.

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