Mató a sus hijos “para salvar al mundo”

Fotos: Cortesía
Ezenario lunes, 16 agosto, 2021 12:00 PM

El hombre de Santa Bárbara, California, quien trajo a sus hijos a Playas de Rosarito para asesinarlos, declaró que lo hizo porque se iban a convertir en monstruos, que tenían sangre de serpiente al igual que su madre y que fue iluminado para matarlos y salvar al mundo

Matthew Taylor Coleman declaró en su comparecencia en Estados Unidos, luego de ser detenido en la garita al intentar cruzar tras haber asesinado a sus hijos en Rosarito, que los mató -a un niño de un año y una niña de 10 meses- porque se iban a convertir en monstruos, y acabando con sus vidas, salvaría al mundo.

El hombre estadounidense fue presentado el 11 de agosto en una Corte Central de California en la ciudad de Los Ángeles, donde se dieron a conocer detalles de sus declaraciones, las cuales parecían salir de una película de terror.

El 7 de agosto, Matthew Taylor Coleman había acordado con su esposa hacer un viaje juntos, con sus hijos Kaleo -de un año- y Roxy -10 meses-, sin embargo, el hombre sólo se llevó a sus hijos a bordo de la camioneta familiar, una Mercedes-Benz Sprinter.

La madre de los niños se comunicó con las autoridades de Santa Bárbara, California, sin embargo, dijo que no le preocupaba el bienestar de sus hijos, pues no había motivos que le hiciera pensar que Matthew los lesionara, la pareja se encontraba bien.

Lo único que le preocupaba, era que la camioneta no traía una silla para bebés, además, le extrañaba que su esposo no le contestara.

La tarde del 8 de agosto, la mujer estaba más preocupaba, los oficiales que se entrevistaron con ella le pidieron que activara la aplicación de localización del teléfono celular de Matthew. Fue así como descubrieron que el aparato móvil del hombre se se había activado en la plaza Pabellón en el municipio de Playas de Rosarito, Baja California, sin embargo, seguía sin contestar. De esa manera, las autoridades activaron una alerta de extravío.

Por la mañana del 9 de agosto, la mujer entregó fotografías a los oficiales para que fueran distribuidas, pero al poco tiempo detectaron que de nuevo se activó el iPhone de Matthew Taylor Coleman, cerca de la Garita de San Ysidro.

En ese momento, agentes del Buró Federal de Investigaciones y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (FBI y CBP, por sus siglas en inglés) realizaron un operativo.

Fue así como localizaron al hombre, cruzando la Garita de San Ysidro, remitiéndolo inmediatamente a revisión secundaria, donde uno de los oficiales se percató que había manchas de sangre en los documentos del vehículo.

Otro agente, al darse cuenta que no iban los niños, se comunicó con la Policía Municipal de Playas de Rosarito, para informarles que había dos niños estadounidenses extraviados posiblemente en esa ciudad.

Los agentes mexicanos les respondieron que horas antes habían encontrado los cadáveres de dos menores en Playas de Rosarito. Al mostrarles las fotografías, se dieron cuenta que se trataba de los hijos de Matthew Taylor Coleman.

En ese momento, en una entrevista con los agentes estadounidenses, el padre de los menores confesó haberlos matado, incluso dio sus motivos:

“Coleman declaró que creía que sus hijos iban a convertirse en unos monstruos, así que tenía que matarlos. Dijo que primero mató -a la niña- disparándole con un arpón de pesca, luego al niño, quien no se murió en el primer ataque, por lo que movió el arpón -bruscamente- y el hombre se cortó la mano.

“Explicó que fue iluminado por QAnon (un movimiento conspiracionista de Estados Unidos, liderado por seguidores del ex Presidente Donald Trump) y la conspiración de la teoría de los Illuminati, que recibió información que su esposa tenía sangre de serpiente, la cual se las pasó a sus hijos y estaba salvando al mundo de monstruos”.

Las autoridades le preguntaron a Matthew Taylor Coleman si sabía que estuvo mal lo que hizo, sólo contestó que lo sabía, pero era algo que debía hacer, por lo que permanece en prisión y se fijó el 31 de agosto como fecha para la próxima audiencia.

LOCALIZACIÓN DE LOS CUERPOS

En conferencia de prensa realizada el martes 10 de agosto en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE), el fiscal central Hiram Sánchez Zamora dio a conocer que a las 07:27 horas del 9 de agosto se localizaron los cuerpos de los niños en Playas de Rosarito.

Un empleado del Rancho Cardozo, ubicado en el camino principal de El Descanso, en la delegación Primo Tapia, encontró los cadáveres de los infantes y marcó al 911.

“Abrí mi puerta, como lo hago todos los días, y me percaté que había unas manchas de sangre. Empecé a curiosear, un perro que tengo fue el que me llevó a donde estaban las criaturas sin vida”, informó el testigo.

Sánchez detalló que el 7 de agosto, el norteamericano arribó con los niños al hotel City Express, ubicado en la Carretera Libre Tijuana-Ensenada, en el municipio de Playas de Rosarito.

A las 02:54 horas del lunes 9, tanto él como sus hijos salieron del hotel con sus maletas.

“Asumimos que a esta hora se dirigió e hizo un trayecto de 29 kilómetros hasta llegar al acceso, al camino vecinal del Descanso y, cuando estaba de frente a la entrada de este Rancho Cardozo, descendió y lesionó a los infantes. Después los llevó hasta el punto donde los volvió a lesionar, a 10 metros de distancia, y ya ahí los abandonó cuando perdieron la vida”, explicó Hiram Sánchez Zamora.

Matthew Taylor Coleman regresó al hotel a las 06:33 horas del mismo 9 de agosto, retirándose a las 09:33 para emprender su regreso a Estados Unidos. Sin embargo, fue interceptado por las autoridades de su país de origen.

El hombre estadounidense fue presentado el 11 de agosto en una Corte Central de California en la ciudad de Los Ángeles, donde se dieron a conocer detalles de sus declaraciones, las cuales parecían salir de una película de terror.

El 7 de agosto, Matthew Taylor Coleman había acordado con su esposa hacer un viaje juntos, con sus hijos Kaleo -de un año- y Roxy -10 meses-, sin embargo, el hombre sólo se llevó a sus hijos a bordo de la camioneta familiar, una Mercedes-Benz Sprinter.

La madre de los niños se comunicó con las autoridades de Santa Bárbara, California, sin embargo, dijo que no le preocupaba el bienestar de sus hijos, pues no había motivos que le hiciera pensar que Matthew los lesionara, la pareja se encontraba bien.

Lo único que le preocupaba, era que la camioneta no traía una silla para bebés, además, le extrañaba que su esposo no le contestara.

La tarde del 8 de agosto, la mujer estaba más preocupaba, los oficiales que se entrevistaron con ella le pidieron que activara la aplicación de localización del teléfono celular de Matthew. Fue así como descubrieron que el aparato móvil del hombre se se había activado en la plaza Pabellón en el municipio de Playas de Rosarito, Baja California, sin embargo, seguía sin contestar. De esa manera, las autoridades activaron una alerta de extravío.

Por la mañana del 9 de agosto, la mujer entregó fotografías a los oficiales para que fueran distribuidas, pero al poco tiempo detectaron que de nuevo se activó el iPhone de Matthew Taylor Coleman, cerca de la Garita de San Ysidro.

En ese momento, agentes del Buró Federal de Investigaciones y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (FBI y CBP, por sus siglas en inglés) realizaron un operativo.

Fue así como localizaron al hombre, cruzando la Garita de San Ysidro, remitiéndolo inmediatamente a revisión secundaria, donde uno de los oficiales se percató que había manchas de sangre en los documentos del vehículo.

Otro agente, al darse cuenta que no iban los niños, se comunicó con la Policía Municipal de Playas de Rosarito, para informarles que había dos niños estadounidenses extraviados posiblemente en esa ciudad.

Los agentes mexicanos les respondieron que horas antes habían encontrado los cadáveres de dos menores en Playas de Rosarito. Al mostrarles las fotografías, se dieron cuenta que se trataba de los hijos de Matthew Taylor Coleman.

En ese momento, en una entrevista con los agentes estadounidenses, el padre de los menores confesó haberlos matado, incluso dio sus motivos:

“Coleman declaró que creía que sus hijos iban a convertirse en unos monstruos, así que tenía que matarlos. Dijo que primero mató -a la niña- disparándole con un arpón de pesca, luego al niño, quien no se murió en el primer ataque, por lo que movió el arpón -bruscamente- y el hombre se cortó la mano.

“Explicó que fue iluminado por QAnon (un movimiento conspiracionista de Estados Unidos, liderado por seguidores del ex Presidente Donald Trump) y la conspiración de la teoría de los Illuminati, que recibió información que su esposa tenía sangre de serpiente, la cual se las pasó a sus hijos y estaba salvando al mundo de monstruos”.

Las autoridades le preguntaron a Matthew Taylor Coleman si sabía que estuvo mal lo que hizo, sólo contestó que lo sabía, pero era algo que debía hacer, por lo que permanece en prisión y se fijó el 31 de agosto como fecha para la próxima audiencia.

 

LOCALIZACIÓN DE LOS CUERPOS

En conferencia de prensa realizada el martes 10 de agosto en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE), el fiscal central Hiram Sánchez Zamora dio a conocer que a las 07:27 horas del 9 de agosto se localizaron los cuerpos de los niños en Playas de Rosarito.

Un empleado del Rancho Cardozo, ubicado en el camino principal de El Descanso, en la delegación Primo Tapia, encontró los cadáveres de los infantes y marcó al 911.

“Abrí mi puerta, como lo hago todos los días, y me percaté que había unas manchas de sangre. Empecé a curiosear, un perro que tengo fue el que me llevó a donde estaban las criaturas sin vida”, informó el testigo.

Sánchez detalló que el 7 de agosto, el norteamericano arribó con los niños al hotel City Express, ubicado en la Carretera Libre Tijuana-Ensenada, en el municipio de Playas de Rosarito.

A las 02:54 horas del lunes 9, tanto él como sus hijos salieron del hotel con sus maletas.

“Asumimos que a esta hora se dirigió e hizo un trayecto de 29 kilómetros hasta llegar al acceso, al camino vecinal del Descanso y, cuando estaba de frente a la entrada de este Rancho Cardozo, descendió y lesionó a los infantes. Después los llevó hasta el punto donde los volvió a lesionar, a 10 metros de distancia, y ya ahí los abandonó cuando perdieron la vida”, explicó Hiram Sánchez Zamora.

Matthew Taylor Coleman regresó al hotel a las 06:33 horas del mismo 9 de agosto, retirándose a las 09:33 para emprender su regreso a Estados Unidos. Sin embargo, fue interceptado por las autoridades de su país de origen.

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