De Sinaloa, el narcotúnel de Mexicali

Entrada al túnel del lado mexicano
Edición Impresa lunes, 9 agosto, 2021 12:00 PM

De 67 metros de longitud y poco más de 10 metros de profundidad, fue el narcotúnel localizado la madrugada del martes 3 de agosto en la colonia Santa Cecilia, a escasos 30 metros del cerco fronterizo que tiene enfrente la Plaza Outlet de Calexico, donde se presume tendría su desenlace. El túnel de droga aún no estaba terminado, pero gozaba de un desarrollo interesante. Desde rieles para transportar cómodamente cualquier carga, energía eléctrica, oxígeno y un diámetro en el que fácilmente cabe una persona. La única certidumbre es que pertenece al Cártel de Sinaloa

 

La colonia Santa Cecilia es una de las más antiguas de la mancha urbana de Mexicali. Ubicada al Poniente de la ciudad, se separa del cerco fronterizo con Estados Unidos sólo por la calle Internacional, por lo que históricamente ha sido un asentamiento dirigido principalmente por traficantes de personas, los cuales aprovechan su geografía para “cruzar” personas al vecino país del Norte.

La madrugada del 3 de agosto, elementos de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI) y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) llevaron a cabo un operativo en un domicilio de la calle Tepic, donde encontraron un túnel transfronterizo de 67 metros de longitud y poco más de 10 metros de profundidad.

Días atrás, autoridades del vecino país habían informado sobre un comportamiento atípico en la zona, pero no tenían certeza de lo que pudiera ser, por lo que pidieron ayuda a autoridades militares mexicanas para llevar a cabo una inspección.

En el inmueble marcado con el número 9 encontraron a cinco personas, de los cuales se presume que al menos dos dirigían la obra; los otros tres eran trabajadores manuales.

El túnel contaba con electricidad, rieles y equipo de oxigenación para evitar problemas de salud y grandes esfuerzos, mismo que aún no estaba terminado, pero ya conectaba con la Plaza Outlet de Calexico.

Picacho 2949, Costa Hermosa, Playas de Tijuana, supuestas oficinas de Bg Grupo Constructor

Por sus características de construcción y la zona en que fue localizado, autoridades mexicanas presumen que la propiedad del túnel es del Cártel de Sinaloa, pero aún se generan sospechas sobre la célula a la que pertenecen, sobre todo porque dentro del domicilio fueron localizados dos vehículos, uno con placas de Sonora y otro de una empresa supuestamente radicada en Playas de Tijuana: BG Grupo Constructor, SA de CV.

La última vez que autoridades localizaron un túnel para el tráfico de enervantes fue en abril de 2018, justamente en la colonia Santa Cecilia, donde tres individuos fueron detenidos en posesión de armas de asalto y equipo de construcción.

EL OPERATIVO

Pasaba la medianoche cuando el operativo entre elementos de la GESI y el Ejército Mexicano inició con labores de reconocimiento en la colonia Santa Cecilia.

Los sensores de tierra del gobierno estadounidense detectaron un ligero movimiento en la zona, por lo que habían pedido el apoyo del Gobierno de México para mantenerse pendientes ante la posible construcción de un camino subterráneo en los alrededores de la comunidad.

No tenían certeza sobre la ubicación exacta ni detalles, por lo que autoridades mexicanas iniciaron la inspección en una zona donde reina el tráfico de personas, y por ende, muchas actividades nocturnas y sospechosas por parte de integrantes de la delincuencia.

De hecho, el domicilio marcado con el número 9 de la calle Tepic estaba identificado como un sitio de resguardo para “pollos”, mientras esperaban el momento para “brincar” a Estados Unidos; además de encontrarse a 350 metros del último narcotúnel descubierto en Mexicali en 2018, sobre la calle Aguascalientes.

En ese momento se emitió un llamado de emergencia cerca de la zona, solicitando la presencia de la Policía Municipal. Los uniformados aprovecharon para arribar al domicilio que ya habían identificado como sospechoso.

Dos personas se encontraban a las afueras del inmueble, por lo que fueron abordadas por los agentes implicados. Luego de cuestionarlos por un breve momento, observaron láminas, tierra en abundancia y varios objetos utilizados para la construcción. Desde el exterior del inmueble confirmaron que se llevaba a cabo un movimiento atípico en el lugar, como trabajos de construcción durante la madrugada.

Los agentes invitaron a salir a los otros trabajadores, los cuales -supuestamente- estaban siendo explotados por criminales que los hacían laborar durante la noche para construir un túnel para el tráfico de drogas.

Según lo referido en el Informe Policial Homologado (IPH), los dos individuos que se encontraban afuera inicialmente fueron identificados como Ramón Rendón Rendón y Juan Torres Rosa, de 60 y 54 años de edad, respectivamente; los otros tres se identificaron como Eduardo Vivar Evaristo, de 31 años de edad; Daniel Rendón Esteves, de 29; y Ricardo Mata Hernández, de 33, originarios de San Luis Acatlán y Tecpan, Guerrero.

Bajo ese argumento, los implicados pudieron negarse a que los uniformados ingresaran al domicilio, y tras una inspección, lograron dar con el material de construcción, la arena y finalmente el narcotúnel.

Una habitación aparte del resto del domicilio, la cual contaba con aire acondicionado y ventiladores, tenía en su centro un agujero de medianas proporciones, con 67 metros de longitud y 10 metros de profundidad. También había una enorme cantidad de costales de arena, cemento y cascajo alrededor del inmueble.

La construcción era moderna, con energía eléctrica, equipo para oxigenación y rieles para el traslado de un vehículo de carga, con el cual extraían tierra, pero que posteriormente sería utilizado para trasladar enervantes.

En el domicilio también encontraron a dos mujeres migrantes, las cuales descansaban en una habitación subsecuente. Refirieron tener total desconocimiento de lo que ocurría, pues prácticamente vivían encerradas y cocinaban para los implicados, teniendo una prohibición tajante de salir durante las noches e ingresar a una de las habitaciones.

Aunque los cinco individuos dijeron ser secuestrados, autoridades consideran que al menos los de nombre Ramón y Juan, pudieran ser los encargados de la obra y el resguardo del mismo, pues a diferencia del resto, no mostraban evidencia en sus vestimentas de haber estado trabajando en la extracción de la tierra, además de encontrarse a las afueras del domicilio cuando los uniformados llegaron.

El túnel aún no estaba terminado, pero tenía una conexión que ya alcanzaba a Plaza Outlet de Calexico, por lo que estiman que entraría en operaciones a más tardar en una semana.

TÚNEL DE DROGAS, DE SINALOA

La principal línea de investigación de autoridades federales, es que el túnel pertenece al Cártel de Sinaloa, debido a sus características físicas, la zona de la construcción subterránea y las células que se disputan la venta suburbana y tráfico de drogas en Mexicali.

Una información que no dio a conocer la autoridad, es que dentro del terreno fueron localizados dos automóviles, un pick-up Ford Ranger color blanco, modelo 2002, placas de circulación BN80170 de Baja California; y otro marca Ford de doble rodado, color blanco, placas ZWR5026 de Sonora.

El rastreo efectuado por las autoridades federales permitió identificar que el automóvil con placas locales pertenece a una empresa de nombre BG Grupo Constructor, SA de CV, con dirección en Avenida del Picacho 2949, Sección Costa Hermosa del fraccionamiento Playas de Tijuana, donde se detectaron domicilios y un pequeño terreno sin construcciones.

Los propietarios de la empresa constituida en 2008 -según el Registro Público de Comercio (RPC) son Homero Gálvez Romero y los hermanos Misael y Erik Alejandro Beristaín Ramírez, quienes, pese a dedicarse al ramo de la construcción, no cuentan con títulos profesionales que los avalen como especialistas en la materia.

No se encontró nada de la empresa sobre proyectos, obras o una página de internet, pero se indicó que comparte domicilio con otra constructora de nombre Proyesta, SA de CV, fundada en 2010 y cuyos propietarios son los mismos individuos.

Por tratarse de un vehículo de Sonora y otro de Tijuana, además de que en Mexicali la agrupación preponderante es el Cártel de Sinaloa, se presume que la construcción subterránea pertenece a integrantes de la célula de “Los Chapitos”, Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar, cuyo padre, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, utilizó con mucha frecuencia este tipo de métodos para cruzar droga a Estados Unidos.

Sin embargo, integrantes de las Mesas para la Construcción de la Paz exploran otras posibilidades dentro de la misma estructura sinaloense, y sugieren a un individuo de apodo “El Max”, que pudiera haber tomado ese espacio como representante de “Los Rusos” en Mexicali.

Esta hipótesis se sostiene, debido a que el domicilio “reventado” forma parte de varios inmuebles utilizados por una agrupación dedicadas al tráfico de personas, identificada por sus relaciones familiares como “Los Tamayo”, de los cuales varios integrantes fueron detenidos en julio por elementos de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO).

En aquel operativo realizado entre los días 26 y 27 de julio, autoridades federales, a petición de Estados Unidos, lograron detener a los de nombres Gerardo Tamayo Meza, Araceli Espinoza Maravilla, Sergio Sauceda Santana, Saúl Alejandro Valencia Estrada “El Guaymas”, Alejandro Félix Sánchez y Alan Iván Pulido Palomar, con edades entre los 33 y 39 años, tras obtener un mandamiento judicial emitido por un juez de Hermosillo, Sonora, según el expediente 397/2021.

La agrupación está identificada con “Los Tamayo”, los cuales tenían bajo su mando a varios traficantes de personas, pero también se reportaban financieramente con “El Ruso” para trabajar en la zona.

Sin embargo, recientemente hubo conexiones que hilaron a “Los Tamayo” con “Los Salazar”, uno de los brazos armados de “Los Chapitos” en Sonora, por lo que se desconoce si cambiaron de bando, o bien, trabajaban indistintamente para ambas células delictivas.

Elementos de la Fiscalía General de la República no recibieron a los trabajadores del narcotúnel como participantes de un delito, toda vez que aseguraron laborar en condiciones de explotación, por lo que tras rendir su declaración, serían liberados y absueltos de cualquier responsabilidad.

Es por ello que no proporcionaron mayores detalles sobre su acercamiento con la agrupación delictiva encargada de construir el túnel, ya que tomaron calidad de víctimas del hecho.

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