Difunden VIDEO de ‘El Chapo’ siendo cateado por seguridad de El Altiplano

Destacados miércoles, 14 julio, 2021 10:53 AM

Ayer martes 13 de julio fue filtrado un video donde se observa al capo sinaloense Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “El Chapo”, al momento de ser revisado por oficiales de Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO), Número 1, “El Altiplano”, ubicado en Almoloya de Juárez, Estado de México, como parte de un procedimiento de seguridad.

Las imágenes supuestamente corresponden a los días posteriores a su recaptura ocurrida el 8 de enero del 2016. En las mismas se puede ver al ex líder del Cártel de Sinaloa portar el número 3870 en su uniforme color caqui, mientras es despojado de su ropa para ser cateado por los elementos de seguridad.

En el video -difundido por el medio digital Dominio Público- se observa a los uniformados -quienes portaban casco y el rostro prácticamente cubierto- pedirle a “El Chapo” que se retire los zapatos, para revisar que no ocultaba ninguna clase de objeto prohibido. Luego le piden que se baje los pantalones y realice tres sentadillas, previendo que pudiese guardar algo entre las piernas.

“En el exterior de la celda, ‘El Chapo’ se quita la chamarra, que es revisada por uno de los custodios, mientras otro le ordena que extienda brazos y piernas para una inspección corporal, para lo cual le piden al capo quitarse el calzado y calcetines”, señaló el medio digital en la descripción de la imágenes.

“Sus zapatos son golpeados contra la pared para constatar que no hay nada oculto en ellos”, detalló Dominio Público respecto al video, que dura un minuto con 34 segundos, y que finaliza termina en el momento en el que el narcotraficante se levanta la camisa color caqui para ser revisado.

“El Chapo” se fugó en enero 2001 del Penal de Puente Grande, ubicado en Jalisco, tras pasar más de ocho años encarcelado. Fue hasta febrero del 2014 cuando Guzmán Loera fue detenido y encarcelado en el El Altiplano. Sin embargo, el 11 de julio de 2015, se fugó por segunda vez a través de un túnel en su celda. En enero de 2016, el criminal fue capturado por tercera vez y devuelto al CEFERESO No. 1.

El capo sinaloense estuvo interno en dicho penal de máxima seguridad menos de cuatro meses, ya que en mayo del 2016 fue trasladado al CEFERESO Número 9, en Ciudad Juárez, Chihuahua. Allí estuvo hasta el 20 de enero del 2017, cuando fue extraditado a Estados Unidos.

En la actualidad Guzmán Loera cumple cadena perpetua por narcotráfico en la prisión de máxima seguridad de Florence ADMAX, en el estado de Colorado, de Estados Unidos, pero el pasado 9 de marzo denunció las circunstancias de su confinamiento en solitario, mismo que calificó como “cruel” e “inhumano”.

“Desde su llegada a Estados Unidos, el señor Guzmán ha sido mantenido en la prisión en unas condiciones crueles e inhumanas, equivalentes a una tortura física y mental”, afirmaron los abogados del ex líder del Cártel de Sinaloa a las autoridades judiciales estadounidenses.

Según los litigantes, “El Chapo” pasa la mayor parte del tiempo en una celda de unos 2 metros de ancho por 3.5 de largo, excepto dos horas a la semana en las que es trasladado por los guardias de la cárcel a un patio de 9 metros cuadrados.

Entre otras quejas, los abogados del capo sinaloense aseguran que su cliente solo habla español y que los funcionarios de la prisión únicamente se dirigen a Guzmán Loera en inglés, además de que aseguran le han negado el acceso a canales en castellano y a programas de educación.

Asimismo, los litigantes indicaron en un documento citado por varios medios locales, que la limpieza de su celda en la prisión a la que fue trasladado en julio del 2020, es otra de las quejas del narcotraficante. “Se ha quejado de la cantidad y calidad de las comidas, y ha explicado que las porciones son mínimas y que se queda con hambre”, abundaron.

En febrero del 2019, cuando el juicio en su contra se desarrollaba en la Corte del Distrito Este de Nueva York, sus defensores calificaron de “extremadamente restrictivas” las condiciones de su encarcelamiento cuando se encontraba en el Centro Correccional Metropolitano (MMC, por sus siglas en inglés) neoyorquino.

En junio de ese mismo año, los abogados de “El Chapo” solicitaron que su cliente pudiera pasar dos horas en el patio del MCC, sin embargo, el juez Brian M. Cogan rechazó la demanda, asegurando que su confinamiento tenía “el legítimo objetivo de evitar que escape de la prisión o que ordene cualquier ataque contra individuos que cooperaron con el Gobierno”.

En la carta enviada al juez por la abogada Mariel Colón Miró, se solicitó a Cogan que al capo sinaloense se le permitieran dos horas adicionales fuera de la celda, tapones para que duerma mejor, así como poder comprar seis botellas de agua semanales.

Según la litigante, el Chapo estaba recluido en una pequeña celda sin ventanas, además de que sólo se le permitía una hora de ejercicio en otra celda del interior de la prisión de lunes a viernes, con una bicicleta estática, lo que limitaba su acceso al aire libre o a la luz natural. Asimismo, la luz de su celda permanecía constantemente encendida, lo que dificultaba el sueño del capo.

“Esta privación de luz solar y aire fresco, durante un período excesivo de 27 meses, está causando cicatrices psicológicas […] Él está sufriendo muchos síntomas de angustia como resultado de este largo castigo injustificado”, aseguró Colón Miró.

Además de la falta de luz natural, el aire acondicionado en su celda era tan fuerte que no podía dormir por el ruido, dijo su abogada. Como resultado de ello, Guzmán Loera estuvo utilizando papel higiénico como tapones para los oídos y a diario se quejaba de dolores de cabeza.

“CHAPO” APELARÍA SENTENCIA

El 11 de febrero del 2020, Jeffrey Harris Lichtman, uno de los abogados del capo sinaloense, afirmó que “El Chapo” apelaría ante el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos, del Segundo Circuito, su caso número 19-2239, archivado el 22 de julio del 2019, ante presunta mala conducta del jurado que estuvo en el juicio llevado en su contra en la Corte del Distrito Este de Nueva York.

El litigante indicó entonces que el propio ex líder del Cártel de Sinaloa estaba “ayudando, trabajando en el papeleo desde su celda” en la prisión de máxima seguridad Florence ADMAX, en Colorado.

El 22 de julio del 2019, Marc Fernich, uno de los abogados defensores del capo sinaloense -especialista en “apelaciones sofisticadas”- presentó ante el Tribunal de Apelaciones de EE.UU., un documento que pide la revisión de la condena a cadena perpetua, más 30 años de prisión, y el pago de 12 mil 166 millones 191 mil 704 dólares, que el miércoles 17 de julio del 2019, dictó a Guzmán Loera el juez federa Brian M. Cogan, en la Corte del Distrito Este de Nueva York.

“El Chapo” fue trasladado a la prisión de máxima seguridad Florence ADMAX, en Colorado, ello a pesar de que su defensa en EEE.UU. reclamó que lo necesitaban en Nueva York, para que el ex líder del Cártel de Sinaloa “los ayudara” a preparar la apelación.

Sin embargo, dicha moción fue presentada un día después de la sentencia, cuando el capo sinaloense ya había sido sacado del Centro Correccional Metropolitano neoyorquino, donde estuvo preso desde su extradición a EE.UU., el 19 de enero del 2017.

Al leer la sentencia de “El Chapo”, el 17 de julio del 2019, el juez Brian M. Cogan afirmó que hubo “montañas de evidencia” que condenaban al ex líder del Cártel de Sinaloa y dejó en claro que durante el juicio “vi las características criminales más terribles de toda mi vida como juez”.

Después de que Andrea Goldman fijó la posición de la Fiscalía, “El Chapo” habló durante 13 minutos y se quejó del trato inhumano recibido en 30 meses desde su extradición, y le dijo al juez federal que no se había hecho justicia.

“Dado que el Gobierno de los Estados Unidos me enviará a una prisión donde nunca volveré a escuchar mi nombre, aprovecho esta oportunidad para decir que aquí no había justicia”, señaló el capo sinaloense.

“Deja claro que Estados Unidos no es mejor que cualquier país corrupto que los que ustedes no respetan”, indicó “El Chapo”, quien luego dijo al juez federal: “Usted [Brian M. Cogan] alega que la acción del jurado no fue importante porque hubo muchas pruebas en mi contra”.

El capo sinaloense hizo referencia a la entrevista que el periodista Keegan Hamilton, de VICE News, le realizó a un miembro del jurado, quien denunció que sus compañeros habían seguido detalles del juicio a través de las redes sociales, a pesar de que el juez federal lo había prohibido.

“En respuesta, usted decidió no hacer nada. No quiso interrogar ni a un miembro del jurado para determinar si recibí justicia […] No quiso traer de vuelta al jurado […] ¿Por qué fuimos a juicio? ¿Por qué no me condenan desde el primer día?”, cuestionó Guzmán Loera a Brian M. Cogan.

“El juez me negó un juicio justo cuando todo el mundo lo estaba observando”, aseguró el capo sinaloense, quien también acusó de haber sido víctima de tratos “crueles e inhumanos”. Guzmán Loera dijo que sus condiciones de reclusión en el MMC equivalían a “tortura psicológica, emocional y mental”.

“Ha sido una tortura, la situación más inhumana que he vivido en toda mi vida […] Ha sido tortura física, emocional y mental”, indicó “El Chapo”, quien además abundó de que se vio obligado a beber agua no higiénica y que recibía poca luz o aire en la prisión neoyorquina.

Por su parte, el abogado Lichtman aseguró que el proceso judicial fue injusto y confió en presentar una apelación. “Este caso era una inquisición, un espectáculo, […] No importó lo que hablaron en el jurado […] Todo lo que pedimos fue un juicio justo. No estoy aquí para decir que Joaquín Guzmán fue un santo”, señaló el defensor del capo sinaloense.

“Pero él [el capo sinaloense] merece un juicio justo […] Estamos confiando en la apelación. Hay asuntos importantes, asuntos de extradición”, aseguró Lichtman en una rueda de prensa afuera de la Corte neoyorquina, donde abundó que al menos cinco miembros del jurado habrían violado la ley durante el juicio de Guzmán Loera.

Licthman dijo, además, muchos de los testigos alcanzaron acuerdos con las autoridades. “Esos asesinos que escucharon testificar ahora ya están en la calle, otros llevan años en la calle y otros próximamente saldrán”, abundó el litigante.

“Todo lo que quería, y me dijo desde el primer día: ‘Sólo quiero un juicio justo. Me dice que puedo obtener justicia aquí, solo quiero un juicio justo’. Y al final del día, nos gusta fingir que se trató de justicia, pero no fue justicia”, señaló el abogado de “El Chapo”.

“No se puede tener una situación en la que los jurados corran por ahí mintiendo, mintiendo a un juez, mintiendo a un juez sobre lo que estaban haciendo y teniendo información sobre las denuncias que el gobierno había omitido deliberadamente”, indicó el litigante estadounidense.

“Es una ficción. Es parte del juicio falso para el que estamos aquí. ¿Han estado buscando sus activos por cuánto tiempo, décadas? Antes de llegar a 12 mil 700 millones, ¿qué tal si llegan al primer dólar? Cuando tengan el primer dólar me despiertan. En este momento, hay cero”, abundó Lichtman.

“Entonces, no sé si realmente vamos a ver algo con eso, es una ficción. Sabes que si no hay activos, no sé si él puede escribir una nota para comprometerse a pagar. Si no hay activos, no hay nada que pagar. El gobierno [de EE.UU.] lo sabe”, dijo el abogado del capo sinaloense.

Varios miembros del jurado, que el 12 de febrero del 2019 declararon culpable por unanimidad al Chapo -de 10 delitos relacionados con el narcotráfico en la Corte del Distrito Este de Nueva York-, leyeron sobre el caso a través de los medios y redes sociales, rompiendo al menos dos reglas impuestas por el magistrado encargado del caso.

El juez Cogan ordenó a los 12 miembros del jurado que no revisaran el caso en los medios o en las redes sociales y que tampoco hablaran entre ellos acerca del mismo, con el objetivo de que el veredicto se pudiera decidir sólo sobre las evidencias presentadas por la Fiscalía neoyorquina.

Sin embargo, en una entrevista con el medio estadounidense VICE, uno de los jurados declaró bajo anonimato, que él, así como otros de sus compañeros, rompieron dichas reglas, ya que después de tres semanas de juicio, era muy difícil no hablar del caso entre ellos.

El jurado señaló al periodista Keegan Hamilton, que tanto él como algunos de sus compañeros acudían constantemente a las redes sociales de los periodistas que cubrían regularmente el proceso contra el capo sinaloense, mismo que terminó con un veredicto de culpabilidad y la sentencia de cadena perpetua, que fue dictada el 25 de junio del 2019.

“¿Juicio justo? #Chapolibre”, tuiteó uno de los abogados de la defensa, Eduardo Balarezo, adjuntando un enlace con la entrevista del jurado con VICE, quien aseguró, también, que los miembros del jurado mintieron al juez del caso sobre su exposición a la cobertura en la prensa del juicio en varias ocasiones.

La más sonada sería cuando, el fin de semana previo al inicio de las deliberaciones, se publicaron ciertos 75 cuartillas deselladas de documentos judiciales que aseguraban que Guzmán Loera había pagado por mantener sexo con niñas -algunas de 13 años de edad-, a las que supuestamente después el capo drogaba y violaba, porque “le daban vida”.

Según este miembro del jurado, se enteró por la red social Twitter de que el magistrado Cogan podría reunirse con ellos, así que avisó a los otros miembros del jurado que, si habían visto lo que sucedió, mantuvieran una expresión serena y lo negaran.

Sin embargo, el jurado aseguró que dicha información no influyó en la decisión final que tomaron, ya que muchos de ellos “se sentían tristes” por la idea de que Guzmán Loera pasara el resto de su vida entre rejas, mientras que otros estaban “horrorizados” por que la Fiscalía empleara a narcotraficantes en el caso contra el capo sinaloense.

“Muchas personas tenían dificultades para pensar que él estaba en régimen de aislamiento, porque, bueno, ya saben, todos somos seres humanos, la gente comete errores”, indicó este miembro del jurado a VICE, quien afirmó, además, que rompieron otra de las reglas del juez al comentar el caso una vez terminadas las jornadas, mientras volvían a sus casas o en los descansos de las sesiones.

Las deliberaciones duraron seis jornadas, más de lo que se esperaba en un proceso que parecía claro, aunque según este jurado, todo se debía a una “terca” integrante de los doce miembros. Ella decía que sí, luego se iba a casa y al día siguiente nos decía: ‘saben, pensé en ello y he cambiado de opinión”, lo que forzaba a volver sobre las deliberaciones en casos concretos.

El entrevistado recordó que el 12 de febrero del 2019, después de emitir el veredicto que halló culpable a Guzmán Loera de los 10 cargos que pesaban en su contra, “en cierto modo todos estábamos bastante tristes, luchando por evitar que se nos salieran las lágrimas aunque al final al menos cuatro personas lloraron”.

Por otro lado, según con el entrevistado, no había mucho que la defensa del Chapo pudiera hacer con toda la evidencia mostrada en contra del capo sinaloense, durante el proceso judicial que duró 12 semanas, al que se le denominó el “Juicio del Siglo”, el más caro y largo en la historia de EE.UU.

Para que el Chapo fuera sentenciado a cadena perpetua, los 18 miembros del jurado -12 titulares y 6 suplentes- debían de estar de acuerdo de forma unánime, ya que si uno de ellos no estaba de acuerdo con el veredicto del resto del panel en alguno de los 10 cargos de narcotráfico, lavado de dinero y armas, el juicio sería declarado como nulo, escenario al que había apostado desde un inicio la defensa del capo sinaloense, integrada, entre otros, por los abogados Jeffrey Lichtman, Eduardo Balarezo y William Púrpura.

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