AMLO, el regente

Destacadas BCS jueves, 1 julio, 2021 2:39 PM

Es evidente que en la querencia del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, la derrota que tuvo su coalición en la Ciudad de México, es lo que más le pesa, y en lo que más se ocupa. Reacio como ha sido a apoyar a los estados, fuera de aquellos en los cuales se concentran sus grandes obras en el sur, a la Ciudad de México no solo le está invirtiendo recurso y tiempo, también esfuerzo y gobierno.

Dos situaciones marcaron la vida de la Ciudad de México en el último año. El distante manejo del gobierno sobre los sectores productivos a raíz de la pandemia por el contagio del nuevo coronavirus, y el colapso de un tramo de la línea 12 del metro de aquella ciudad, justo un mes antes de las elecciones.

Y en los dos casos, el presidente López Obrador ha tomado la batuta de la recuperación de la Ciudad de México. No es de gratis, el antes Distrito Federal había sido el bastión de la izquierda desde 1997 cuando lo ganó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y posteriormente el mismo Andrés Manuel López Obrador, pasando por Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera, y en 2018, una de las personas más cercanas al presidente, Claudia Sheinbaum.

Perder la Ciudad México tiene por tanto un significado más allá de una derrota electoral en cualquier otra entidad federativa, el centro del país era el centro de la izquierda, y por tanto de Morena. En 2018, no solo arrasó la jefa del gobierno, sino que la coalición de Morena obtuvo 13 de las 16 alcaldías. En tres años, el cambio fue radical. Si bien sigue siendo una fuerza importante el partido del presidente en la Ciudad de México, ya no es la principal. La derrota en nueve alcaldías, el triunfo en solo 7, ubica a la coalición de Morena en la segunda posición política, frente a la alianza conformada por PRI, PAN y PRD, que obtuvo nueve triunfos en aquella entidad.

El manejo de las catástrofes en la Ciudad de México, al menos de las dos más notorias, como lo son la caída del metro y la crisis económica por la pandemia mundial, no ha sido la más atinada por parte del presidente y su representante en esa entidad federativa. En el caso del metro, por ejemplo, se negaron desde un inicio a deslindar responsabilidades, hacer cambios en el sistema del metro, la estructura del gobierno. Dejaron en la impunidad a quienes durante los últimos tres años se han hecho cargo del mantenimiento de las vías del metro, y a quien hace 9 años la construyó.

Reacio como es a salirse de su agenda, la misma que marca cada mañana en sus conferencias diurnas, el presidente Andrés Manuel López Obrador, a diferencia de cuando era oposición y exigía la renuncia de secretarios de estado, por ejemplo en el caso del socavón del paso exprés, justificó hasta el cansancio a las autoridades del gobierno de la Ciudad de México, y decidió no apersonarse ni en la escena de la tragedia ni a visitar a los hospitalizados o solidarizarse personalmente con los deudos de las 26 personas que perdieron la vida. La indiferencia, finalmente le pasó la factura.

Era marzo de 2020, cuando los presidentes de otras naciones como Estados Unidos, Francia, Alemania, incluso países latinoamericanos como Guatemala, Costa Rica, Perú, Brasil, entre otros, estaban estructurando planes de apoyo al sector económico ante la inminente cuarentena, como reducción o condonación de impuestos, suspensión de cortes por ausencia de pagos en servicios básicos, pago de los mismos, créditos para nóminas, entrega universal de incentivos económicos, e inversión en los grandes sectores industriales, en México el presidente dijo no.

Efectivamente, López Obrador refirió, cuando la iniciativa privada le solicitó un plan de incentivos para que las empresas de todo tipo, sobrevivieran a la cuarentena, que no lo haría, que “los apoyos económicos solo a los pobres, no a las empresas. No habrá rescates al estilo del periodo neoliberal, que le daban a los bancos, a las grandes empresas, si tenemos que rescatar a alguien ¿a quién rescatar? A los pobres”, dijo el 23 de marzo de 2020.

Y en efecto, su plan no incluyó ni a clase media ni a la mediana empresa. Sus incentivos no fueron universales, sino a los sectores específicos que ha beneficiado, entregó de manera adelantada, meses de pensión a adultos mayores, a jóvenes y a sembradores, entre otros. Dijo que no condonaría impuestos, ni los reduciría, que se debían pagar porque de otra manera, no habría dinero para entregar a los más necesitados.

En enero de 2021, la cámara de comercio de la ciudad de México, informó que de no haber un plan de rescate e incentivos para los comercios de esa entidad, se habrían cerrado a esa fecha, unas 40 mil empresas y perdido más de 200 mil empleos. Pero nada hizo cambiar de opinión al jefe del ejecutivo mexicano, y por ende, a la jefa del gobierno…

…Hasta que llegó la derrota.

Entonces, sí se activaron los planes, tanto para reactivar la economía, como para reactivar y reconstruir la colapsada línea 12 del metro de la Ciudad de México, y en ambos casos, quien lleva la batuta no es la jefa del gobierno, es el presidente de la República. De la reconstrucción del metro, el anuncio lo hizo la misma Claudia Sheinbaum, quien aclaró que en adelante el único vocero de la reconstrucción del metro sería el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien ya ha tenido por lo menos una junta a solas con quien se encargará de reparar la línea 12 para activarla de nueva cuenta, precisamente el empresario constructor, Carlos Slim Helú.

En cuanto a la reactivación económica de la Ciudad de México, aunque no lo hizo de manera personal el presidente, sí destinó para la misma, a uno de sus más cercanos colaboradores y de mayor confianza, el secretario de hacienda y crédito público, Arturo Herrera.

La misma semana en que el presidente se reunió con Carlos Slim para ver los detalles de la reconstrucción de la línea 12 del metro, Herrara anunció, ahora sí, junto a Claudia Sheinabum, el programa Nafin-Ciudad de México, para “detonar con mayor velocidad la recuperación económica de la Ciudad de México”, que consiste en otorgar créditos de la banca de desarrollo y la privada, con una inversión total de 2 mil 720 millones de pesos para entregarlos a pequeñas y medianas empresas, con gracia de hasta seis meses para el inicio de los pagos respectivos.

Estas dos decisiones del presidente de la República, para reactivar una obra en un estado como lo es la colapsada línea 12 del metro o reactivar la economía de una entidad, solo han sucedido en la Ciudad de México. En estas fechas no hay otro estado que cuente con la colaboración y la solidaridad del mandatario nacional como la capital que perdió el 6 de junio de 2021, hecho indiscutible que lo lleva a invertir recursos, tiempo y esfuerzo en un electorado que primero le dio el triunfo hace más de 20 años y ahora es el primero que anuncia una caída que se nota, le preocupa al presidente, y mucho.

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