Con más votación que en 2019, gana Marina Ávila con menos votos que Bonilla

Foto: Cristian Torres
Zoom Político lunes, 14 junio, 2021 12:00 PM

Con casi diez puntos porcentuales más de participación electoral, la candidata de Morena se convierte en la cuarta más votada en la historia de BC, por debajo de Francisco Vega en primer lugar, Guadalupe Osuna en segundo y Jaime Bonilla en tercero. La morenista ni siquiera igualó los votos logrados por Fernando Castro Trenti, cuando perdió en 2013, el Gobierno del Estado. En el ámbito nacional, de las once gubernaturas ganadas por Morena, la bajacaliforniana ocupa la sexta posición. Ni con la adhesión de todos los partidos a su favor, Jorge Hank habría ganado a Marina Ávila

Con casi 10 por ciento de mayor participación electoral en 2021, en relación al 2019, Marina del Pilar Ávila Olmeda, la candidata ganadora de la elección del 6 de junio de 2021, no logrará alcanzar la votación obtenida por Jaime Bonilla Valdez.

Efectivamente, Ávila Olmeda se convertirá en la primera gobernadora de Baja California, pero la cuarta en lograr más votos.

El primer lugar lo ostenta Francisco Vega de Lamadrid, quien, en la elección estatal de 2013, ganó la contienda con 442 mil 868 votos. El segundo lugar es para el también panista, José Guadalupe Osuna Millán, que en 2007 obtuvo la gubernatura de Baja California con 436 mil 360 votos. En la tercera posición se encuentra el todavía gobernador, Jaime Bonilla Valdez, quien, en 2019, consiguió 425 mil 385 votos.

Foto: Enrique Botello

La cuarta posición es, en efecto, para Marina del Pilar Ávila Olmeda, con, al momento y con el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), 390 mil 421 votos a su favor, con los cuales se convertirá en gobernadora de Baja California.

Menos votos para Ávila, a pesar que hubo, también de acuerdo con el PREP, un 38.50% de participación, lo que supera la participación del 29.89% en la elección de 2019, así como el 36.77% que votó en la estatal de 2013; no así el 41.11% del listado nominal de la elección de 2007.

De hecho, Ávila Olmeda apenas supera los 380 mil sufragios que logró Jorge Hank Rhon en 2007, cuando fue derrotado por José Guadalupe Osuna Millán y no supera los del segundo lugar de la contienda 2013, cuando Fernando Castro Trenti, con 417 mil 909 votos, perdió contra “Kiko” Vega de Lamadrid.

En esta ocasión, los votos se dividieron entre tres candidatos principales: Jorge Hank Rhon, que logró apenas 252 mil 141 sufragios, rompiendo en su segunda derrota los números que también lo hicieron perder en 2007. Y en el lejano tercer lugar, con poco más de 95 mil sufragios, Lupita Jones Garay, abanderada de la alianza “Va por BC”, conformada por PRI, PAN y PRD.

PROPUESTAS ELECTORERAS Y OPONENTES ENDEBLES

Con el discurso genérico de la Cuarta Transformación y la promoción del esquema de apoyos económicos del Presidente Andrés Manuel López Obrador, la candidata de Morena-PT-PVEM al Gobierno de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, quedó como la mejor posicionada en las elecciones del domingo 6 de junio; 48.1801% de los votos resultaron a su favor, en tanto que 31.1214% para su competidor más cercano, Jorge Hank Rhon, del Partido Encuentro Solidario, de acuerdo con el PREP.

Foto: Cristian Torres

A lo largo de su campaña (entre el 4 de abril y el 2 de junio), Ávila Olmeda mencionó que “la voluntad del pueblo” estaba contemplada en el proyecto de nación trazado por el primer mandatario; en tanto que, en materia de propuestas, se pronunció por el aumento al doble de la pensión universal para adultos mayores (programa adscrito a la Secretaría de Bienestar del Gobierno Federal).

Por lo que respecta a sus propios planteamientos, no en todos los casos ofreció soluciones concretas a demandas manifiestas por la población.

En un encuentro con integrantes del Consejo Coordinador Empresarial, dijo apostar por la generación de energía verde o renovable, cuando en materia energética, la administración encabezada por López Obrador se ha distinguido por priorizar el uso de hidrocarburos.

La abanderada de la coalición oficialista también habló de traer más recursos a BC, siendo que la Federación cada vez envía menos (lo cual incluso ella misma reconoció, aunque insistió: hay que ir a tocar puertas).

Aun así, con propuestas genéricas y otros planes no del todo detallados, Ávila Olmeda se impuso en las urnas, conforme a los datos arrojados por el PREP.

Por otro lado, la alcaldesa mexicalense con licencia tampoco tuvo una oposición sobresaliente. En dos encuestas publicadas por El Financiero en el mes de mayo, se mantuvo con más del 40% de preferencias, en tanto que los candidatos del PES y PAN-PRI-PRD, resultaron con 16 y 30% de aceptación respectiva.

Por más adhesiones que logró concretar para su campaña (por parte de la esfera política, operadores del transporte público y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado), el abanderado del PES no concentró las simpatías necesarias el día de la elección. En cambio, Guadalupe Jones Garay sufrió la desbandada que encabezó el hoy ex dirigente del PRI, Carlos Jiménez Ruiz, quien decidió retirarle su apoyo para sumarse a los intereses del PES, lo que, al final de cuentas, tampoco fue suficiente para posicionar al contendiente de esa fuerza política.

La tendencia a favor de Ávila Olmeda fue categórica. Ni con el total de sufragios emitidos para los partidos que quedaron por debajo del 3% de votación (52 mil 620), el representante de Encuentro Solidario hubiera logrado vencerla, pues con esos votos, solo habría sumado 304 mil 761.

De esa manera, Ávila Olmeda no enfrentó a un competidor fuerte como el candidato de Morena-PT-PVEM-Panal en Sonora, Alfonso Durazo, quien días antes de la elección se vio favorecido con un 41%, mientras que su oponente más cercano, Ernesto Gándara, de PAN-PRI-PRD, con aproximadamente 40% conforme a distintos estudios de intención del voto.

Menos aún, la bajacaliforniana lidió con rivales como los que tuvieron los candidatos de Morena en Chihuahua, Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí, opositores que lograron imponerse en la votación con márgenes de diferencia de 12, 26, 30 y entre 35 y 38 %, respectivamente.

Respecto a los once candidatos de Morena ganadores en el país, Marina Ávila se ubicó en sexto lugar en cuestión de votos acumulados, por debajo de Rubén Rocha (Sinaloa), Lorena Cuéllar (Tlaxcala), David Monreal (Zacatecas), Alfonso Durazo (Sonora) y Miguel Navarro (Nayarit).

Al igual que el actual gobernador de Baja California, la mexicalense se impuso en las urnas tras haberse desempeñado de manera parcial en otros cargos: la diputación federal por el Distrito 2 y la alcaldía de Mexicali. En el caso del actual mandatario estatal, abandonó sus posiciones como senador de la República y delegado del Gobierno Federal en BC.

Una vez celebrada la jornada electoral, la abanderada de Morena-PT-PVEM finalmente se dijo confiada en que, con los resultados oficiales, se confirmaría la tendencia de ese domingo a su favor, y recalcó que priorizaría los preceptos distintivos de la Cuarta Transformación impulsada por AMLO: “No robar, no mentir, no traicionar”.

 

GOLPETEO Y RESIGNACIÓN

El golpeteo político no estuvo ausente de la jornada electoral celebrada el domingo 6 de junio en Baja California. A propósito de distintas irregularidades suscitadas a lo largo de la jornada, no faltó quien sacara provecho en un afán de atacar al oponente.

Ante la apertura tardía de casillas, el PES acusó en voz de su dirigente estatal, Benjamín Gómez, que Morena estaba tratando de intimidar a funcionarios de casilla para que desistieran de cumplir con su encomienda.

Andrés Garza, coordinador jurídico de campaña del candidato del PES a la gubernatura, sostuvo que personas identificadas con Morena intentaron comprar el voto en las colonias Los Laureles, Flores del Campo y Cumbres. Advirtió que sujetos a los que se les tenía plenamente identificados habían ofrecido 500 pesos para que se sufragara por el partido en el poder.

En cuanto a la apertura de casillas, en un primer reporte, el Instituto Nacional Electoral estableció que con corte a las 14:30 horas (Tiempo del Centro), los centros de votación se habían integrado en un 62.98%. Sin embargo, el órgano en la materia a nivel estatal reportó que al final se instalaron 4 mil 966 de un total de 4 mil 967 casillas.

Foto: Especial Zeta

A propósito de los episodios de violencia que se registraron al inicio de la jornada (robo de urnas, detonaciones con arma de fuego), Marina del Pilar Ávila Olmeda señaló como responsables a quienes iban “abajo en las encuestas”. Estimó que se trataba de una medida aplicada por sus rivales “para tratar de amenazar a la gente”.

A su vez, su contrincante del PES, Jorge Hank Rhon, opinó que esas acciones constituían un instrumento para tratar de disuadir a la gente de ir a votar y las atribuyó a quienes, a su modo de ver, sentían que iban a perder la elección.

Enrique Méndez Juárez, dirigente estatal del PAN (fuerza que en conjunto con el PRI y el PRD impulsó la candidatura de María Guadalupe Jones Garay), dijo suponer que los actos de violencia constituyeron “una manera orquestada para tratar de inhibir el voto”.

En el caso de la gubernatura, la participación ciudadana fue de 38.5058% de acuerdo con el PREP. Ávila Olmeda se ubicó a la cabeza con 390 mil 421 votos, el candidato del PES en segundo lugar, con 252 mil 141; María Guadalupe Jones Garay (PAN-PRI-PRD) obtuvo 95 mil 578; Francisco Alcibíades García Lizardi (MC), 18 mil 110; Carlos Atilano Peña (PBC), 15 mil 224; Jorge Francisco Ojeda García (Fuerza por México), 11 mil 244; y Victoria Bentley Duarte (Redes Sociales Progresistas) 8 mil 042.

Tratándose de los candidatos de MC, PBC, Fuerza por México y RSP, obtuvieron menos del 3% mínimo requerido para que sus respectivos partidos mantengan el registro. En el caso de la votación para munícipes y diputados locales, PBC, FxM y RSP igualmente concentraron menos de ese promedio.

Una vez que se empezaron a definir las tendencias electorales, el candidato del PES mencionó que aún era prematuro fijar postura: “No me gusta decir que la mula es parda hasta tener los pelos de la burra en la mano, lamentablemente esto va a tardar, pero yo les dije que venía a una competencia”.

Dos días después, el 8 de junio, Hank aceptaría su derrota e indicaría que cualquier aspecto legal con el cual proceder, iba a quedar en manos del PES.

El día de la elección, Guadalupe Jones Garay reconoció que los números no le favorecían y sostuvo que buscaría apoyar la entidad desde otros frentes, no así desde el ámbito político.

Valiéndose de un estudio de intención del voto basado en una muestra de poco más de 7 mil personas, Ávila Olmeda, en cambio, se declaró ganadora e indicó que 40% de preferencias la perfilaban a la cabeza. Expresó que la inclinación de los votantes estaba demostrando confianza de la sociedad al Presidente Andrés Manuel López Obrador, pero también a una nueva generación de políticos (dando a entender que entre estos figuraba ella).

Foto: Jorge Dueñes / Foto: Cristian Torres

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