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Columnaz lunes, 5 abril, 2021 12:00 PM

Hoy macabra noticia en Santa Catarina San Nicolás Tolentino. Un joven con una mochila en la espalda que había subido en un autobús con destino a Río Verde, encontrándose con un horripilante caso, en el transcurso del camino demostró su nerviosismo y entre los asientos se percibió un olor que salía de la mochila. Comenzó a regarse por todas partes, era tan insoportable que levantó sospechas.

Fue entonces cuando el chofer alertó a las autoridades, una patrulla detuvo el transporte público para hacer la respectiva revisión, pidiendo inmediatamente al joven abrir su mochila. Ante la mirada incrédula de los demás pasajeros, descubrieron con gran asombro que llevaba ¡dos cabezas! Al ser examinadas, se constató que una cabeza era de ajo y la otra de cebolla.

¡Gracias por su atención! Es por su bien, para fomentar la lectura.

Autor: Un maestro confinado.

 

Religiosos, muy ad hoc

Una familia viaja a Palestina para vacacionar; la madre muere durante el viaje y, ante la situación, la hija propone enterrarla allá, ya que la señora era muy creyente y cree que le gustaría estar en Tierra Santa. Ante tal sugerencia, el papá le dice:

— Nada de eso. ¡Tu madre va para México!

“¡Pero si a ella le encantaría!”.

Después de discutir por una hora, la joven insiste a su padre por qué se empeña en enterrar a su madre en México. Él responde:

“Porque aquí resucitó uno que enterraron hace más de dos mil años, así que ¡tu madre irá para México!”.

***

Jorge está en el centro de Puebla dando vueltas y más vueltas en un intento desesperado por estacionar su auto. Da una vuelta, espera… va un poco más lejos, espera… da otra vuelta, espera…  Nada.

Desesperado, levanta la vista al cielo y dice:

“Señor, si me encuentras un hueco para estacionarme en cinco minutos, prometo no volverte a olvidar, agradecer todos los días mis alimentos, ser un buen feligrés que irá a misa todos los domingos, aprenderé a rezar en latín y ¡hasta daré limosna a los pobres!”.

De forma milagrosa, queda libre una plaza de parking justo delante de su carro.

Emocionado, Jorge mira al cielo de nuevo:

“¡Señor, oh, Señor! ¡No busques más, que ya encontré uno!”.

 

***

 

Un anciano muere y va al cielo. Allí es recibido por San Pedro, quien le pregunta:

— ¿Me puede decir cómo se llama?

“Es que no me acuerdo…”.

— A ver, le diré algunos nombres y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio?

“No, creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos”.

Desesperado, San Pedro va a ver a Jesús y le cuenta el caso del anciano.

Entonces Jesús acude a hablar con él:

— Mire, le haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo? ¿En qué trabajaba?

“Creo que era carpintero”.

— ¿Estaba casado?

“Creo que sí, era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar”.

— ¿Tenía hijos?

“Sí, uno, pero muy independiente”.

Jesús llora de alegría y corre a abrazar al anciano:

— ¡Papá, soy yo tu hijo!

El anciano llora también y, emocionado, exclama:

“¡Pinocho!”.

***

Llegan representantes de Kentucky Fried Chicken al Vaticano para entrevistarse con el Papa:

“Santo padre, le ofrecemos 5 billones de dólares si firma un contrato para cambiar el Padre Nuestro, para que en lugar de decir ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’, diga ‘Danos hoy nuestro pollo de cada día’”.

Indignado, el Papa les informa que eso no se puede hacer, y menos con las cosas del Señor. Los de KFC le ofrecen el doble, el triple y hasta cinco veces más. Un poco perturbado, Su Santidad abandona la entrevista y se dirige a su despacho privado, donde toma el teléfono rojo que le comunica al cielo:

— San Pedro, ¿me puedes pasar al patrón?

“El Señor está ocupado, ¿qué necesitas?”.

— ¿Podrías verificar cuándo se nos vence el contrato con Bimbo?

 

***

— Buenos días, Padre. Me enteré que una amiga quedó embarazada con un Ave María en su iglesia.

“No, hija, fue con un Padre Nuestro, pero ya lo perdimos”.

***
— ¿Qué puedo hacer con mis pecados, señor cura?

“Ora”.

— Las tres y cuarto, pero ¿qué puedo hacer con mis pecados?

 

***

 

¿Por qué los ángeles se ríen tanto?

Por la gracia de Dios.

***

¿Por qué las puertas de las iglesias son tan altas?

Para que entre el altísimo.

***
¿Por qué el Padre es rockero?

Porque tiene una casa parroquial.

***

¿Por qué le llaman cura al cura, siendo el médico el que cura y no el cura?

Autor: Un ateo… ajá.

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