CJNG secuestra a traficantes y cuñada de “La Rana”

Edición Impresa lunes, 5 abril, 2021 1:00 PM

Víctimas refieren que sus secuestradores los golpearon mientras les pedían información de la ubicación y labores criminales de René Arzate “La Rana”, cabecilla del Cártel de Sinaloa. Además, habrían solicitado 2 millones de pesos por la libertad de Farrah Fresnedo, cuñada del traficante que fue liberada por sus captores. Otros dos de los plagiados, de apellidos Tirado y Sayarath, tienen antecedentes en Estados Unidos por tráfico de droga y lavado de dinero. Informes revelan que los plagiarios fueron reclutados por operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación en Rosarito, y que sus jefes consideraban asesinar a los secuestrados

“Aqui (sic) está otro de tus secuestradores Lic. Alejandro Estrada Bañueloz y Güero Pecas. Par de Corrientes”, fue el mensaje sobre una cartulina que dejaron clavada con un cuchillo al pecho de un hombre asesinado, localizado desnudo la mañana del 27 de marzo en una de las jardineras ubicadas a un lado del puente Loma Blanca en Tijuana, a unos metros del punto donde el 8 de marzo fueron secuestrados la ex cuñada de René Arzate “La Rana”, Farrah Fresnedo, y tres hombres con antecedentes por trasiego de droga.

Dos días antes del descubrimiento del cuerpo del hombre, aún no identificado y que presumen era uno de los secuestradores, el 25 de marzo, tanto Fresnedo como los tres hombres fueron liberados por sus captores y rescatados por las autoridades.

Habían estado 17 días en cautiverio, y confiaron sobre sus plagiarios que eran “unos mugrosos”, que les costaba describir para distinguirlos, más allá de ser seis jóvenes entre los veinte y treinta años, delgados unos, un poco abultados otros.

Los cuatro secuestrados dijeron a las autoridades locales no estar disponibles para declaraciones; aseguraron haberse trasladado a Estados Unidos inmediatamente después de ser liberados, lo que, de acuerdo a una consulta realizada por ZETA, hasta el martes 30 de marzo no ocurrió.

Sin embargo, en la Fiscalía General del Estado (FGE) consideraron dar seguimiento a la carpeta, con apoyo de las autoridades del otro lado de la frontera, pues la desaparición forzada también fue denunciada del lado norteamericano.

Al presunto secuestrador que apareció asesinado, sus homicidas lo torturaron, lo golpearon en todo el cuerpo y lo empalaron antes de asfixiarlo. Después abandonaron su cuerpo desnudo en la misma zona del secuestro, con un mensaje de amenaza contra dos hombres identificados por las autoridades incorporadas a las Mesa de Coordinación por la Paz y Seguridad, como criminales al servicio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Se trata de:

Alejandro Estrada Bañuelos “El Diablo”. Autoridades tienen identificado como licenciado en Derecho y “abogado del CJNG”. Comenzaron a investigarlo desde el 29 de febrero de 2016, cuando su hermano José Manuel (muerto en el lugar) y el policía comercial Rodolfo Gersais (murió en hospital horas más tarde) fueron baleados en Zona Río Tijuana, en el estacionamiento de la Torre Cosmopolitan, a la altura de la calle Río Balsas, entre Río Suchiate y Bulevar Sánchez Taboada.

En aquella ocasión, los peritos encontraron en la escena 14 casquillos calibre 9 milímetros y dos proyectiles deformados; el auto Volkswagen Jetta en el que los dos hombres fueron asesinados, estaba registrado a nombre de Gustavo Cortez, propietario de varios inmuebles en Zona Río, además de prestamista.

Cinco años después, el nombre de Estrada Bañuelos ha salido a relucir en varias narcomantas y procesos legales de integrantes del CJNG; también como defensor de criminales al servicio de José Soto “El Tigre”, cabecilla de una célula del Cártel de Sinaloa, y como el hombre que le quitó los bienes al traficante Alfonso Lira Sotelo “El Atlante”, tras ser capturado el 14 de septiembre de 2014.

De acuerdo con reportes de las áreas de Inteligencia, el leguleyo se negó a devolverle su poder económico en noviembre de 2017, cuando “El Atlante” fue liberado, 10 meses antes de su asesinato en Culiacán, Sinaloa. Unas casas de cambio que lavan dinero a diferentes cárteles del narco, y a las cuales el gobierno de Estados Unidos les incautó dinero, fueron parte de esas propiedades expropiadas por el CJNG a Lira.

“El Güero Tavo” y/o “El Güero Pecas”. Identificado como traficante aliado del CJNG, a quien le han asignado el control delictivo de Rosarito, abarcando La Misión y Primo Tapia, donde tiene como operadores y sicarios a los hermanos Meléndres, implicados en la venta de droga al menudeo y el huachicoleo en el quinto municipio.

Los Meléndres y “El Güero” son responsables del homicidio del policía municipal Honorio Cota Hernández, perpetrado el 11 de abril  de 2020; el 29 de marzo de ese año, fue perseguido y atacado a balazos durante 15 minutos -sin recibir apoyo- al salir de su turno en la delegación Primo Tapia. La carrera homicida terminó sobre la Carretera Escénica Rosarito-Ensenada, a la altura del mirador de Bajamar, donde uno de los auto con dos de los criminales se volcó. En el lugar fue detenido Martin Arnulfo Ocaño y murió Pedro Flores Meléndres, cabecilla de la célula criminal a la que, según la versión de las autoridades, pertenecen sus hermanos, de nombres Javier, Juan Elio y Noé.

Este grupo delictivo tiene presencia en Ensenada, Tecate, y del lado de Tijuana, conservan mando criminal en San Antonio, Santa Fe y Sánchez Taboada, zona en la que se iniciaron los de Jalisco y delinquen en coordinación con Rodolfo López Arellano “El Solecito”, criminal con el que las áreas de Inteligencia de la Mesa de Coordinación lo confundieron, previo a identificar su actividad.

LOS SECUESTRADOS

El mensaje sobre el cadáver del asesinado el 27 de marzo de 2021, asegura que el muerto es “otro de sus secuestradores”, texto que, conforme a las autoridades, podría significar que alguna de las 13 víctimas de homicidio contabilizadas en los dos días transcurridos entre la fecha del rescate y la exhibición del cuerpo del presunto plagiario, podrían ser el resto de los secuestradores. Información que no han confirmado.

El secuestro ocurrió a 100 metros del puente Loma Blanca, en las inmediaciones del fraccionamiento Cuesta Blanca, sobre la Carretera Libre Rosarito-Tijuana, cuando el Jeep propiedad de Farrah Fresnedo fue interceptado la tarde del 8 de marzo por seis hombres armados. Investigadores presumen que se trasladaban en por lo menos tres autos.

Un testigo que denunció el delito a las seis de la tarde, solo pudo ver a cinco masculinos armados que se llevaron a “dos hombres” y describir un pick-up blanco “equipado con estrobos y placas nacionales”. Los investigadores buscaron a Fresnedo en su casa, pero no había nadie; horas más tarde, la desaparición forzada fue denunciada por su familia.

Tres eran los hombres que acompañaban a la mujer, todos habían estado previamente en el Valle de Ensenada:

* Heriberto Rosales Rico, de 31 años, mexicano, con antecedentes penales.

* Víctor Manuel Tirado Zatarain, de 43, con antecedentes por lavado de dinero, tráfico de marihuana, tráfico de fentanilo, conspiración para venta y distribución. Fue sentenciado, purgó condena y obtuvo probatoria.

* Jay Souptrasit Sayarath “El Chino”, de 40 años, anteriormente aprehendido por posesión y tráfico de drogas; fue liberado en 2016. Lo relacionan con el CJNG.

Los dos últimos permanecen en el radar del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) y la Fuerza antinarcóticos (DEA). Versiones oficiales refieren que la familia Fresnedo no pagó el rescate que les exigían a cambio de la liberación de su consanguínea.

 

CALLEJÓN PROGRESO, COLONIA CUESTECITA

En la zona de Santa Fe, a unos minutos de donde fueron plagiadas, las víctimas fueron trasladadas a una ruinosa casa de madera que parece a punto de caer, con orificios en paredes y techo, llena de suciedad, con un fregadero e inodoro destruidos, por lo que fueron obligados a usar baldes para satisfacer sus necesidades fisiológicas.

Los plagiarios se mantuvieron en la única área común, y a los secuestrados los metieron en un cuarto, los recostaron en colchones sucios en el suelo y usaron la vieja base de metal de una cama como puerta para mantenerlos “encerrados” en la habitación, en la que solo se encontró una cobija.

El domicilio está en un área semi poblada, dentro de un amplio predio rústico sobre una calle de terracería, todo cercado con pedazos de madera y alambre. La puerta es de herrería, pero la chapa está dañada y usaban una cadena para cerrarla.  

El inmueble en el que pasaron 17 días, estaba invadido de basura, suciedad, viejos muebles rotos y botellas de agua vacías, tanto por dentro como por fuera.

 

GOLPEADOS Y PLAGIADOS POR INFORMACIÓN Y DINERO

Según los dichos de los criminales a sus víctimas, el móvil del plagio fue obtener información de la ubicación de René Arzate García, pese a que la hermana de Fresnedo tiene varios años divorciada del traficante identificado como “La Rana”, con quien aseguran, mantiene contacto debido a la familia en común.

Es pertinente agregar que el asesinato de José Manuel Estrada Bañuelos, hermano de “El Diablo”, cometido en febrero de 2016, fue atribuido a matones de “La Rana”, sin embargo, las autoridades dudan que haya esperado cinco años para vengarse.

En teoría, la idea de pedir dinero como rescate fue un plus que decidieron después. La versión oficial es que los jefes de los “cuidadores” llegaban todos los días a golpear a los secuestrados, con los hombres eran más agresivos, pero a la mujer también le pegaban.

Con el paso de los días, los cabecillas decidieron que matarían a las víctimas, aunque no todos estaban de acuerdo con asumir las consecuencias.

   

LA LIBERACIÓN Y EL RESCATE   

Conforme a declaraciones de las víctimas, el desacuerdo entre si los asesinaban o no, permitió que la madrugada de 25 de marzo, Farrah Fresnedo tuviera acceso a un teléfono y se comunicara con su familia. De acuerdo con integrantes de la Agencia Especial de Investigación (AEI) que participaron el rescate, se comunicó con ellos.

Les hicieron llegar la ubicación en tiempo real, los agentes tardaron en decidir qué hacer, pero sus jefes medios en la Policía les ordenaron actuar, extrañamente todo se arregló a nivel de comandancia, los jefes y fiscales se enteraron horas después, cuando la liberación se había concretado.

Vecinos aseguran que durante la madrugada llegaron muchos pick-ups color blanco y camionetas negras, podrían sumar decenas; el detalle es que la AEI no tiene camionetas oscuras, y se ignora quiénes acompañaron en ese momento a los policías estatales en el operativo.

Los agentes entraron a la casa, donde no hubo resistencia. Los detenidos fueron llevados previamente al edificio de la Fiscalía General de la República (FGR), antes de ser trasladados a las oficinas de la Fiscalía General del Estado. A pesar que se enteraron a destiempo, los fiscales aseguraron que los detenidos llegaron directo a la FGE.

En calidad de detenidos fueron consignados Pedro Burgos, de 56 años, quien no tuvo nada que ver en el acto criminal, conforme a lo dicho por otro detenido, Hipólito Guerrero Valle, de 44 años, quien admitió haber participado en el plagio, ser el cuidador de las víctimas y aparentemente quien les facilitó el teléfono celular para que Fresnedo hiciera la llamada de auxilio que culminó con el rescate y evitó los homicidios.

“Nos invitó (al secuestro) la gente de Rosarito (delincuentes), nos dijeron que nos íbamos a ganar una lana y nos íbamos a alivianar todos”, expuso el detenido.

Otra irregularidad del operativo, fue que Guerrero tenía por lo menos un arma en su poder, pero ni la pistola ni el celular fueron consignados dentro de la carpeta.

Además de las irregularidades en el operativo de rescate, los investigadores revisan la participación de policías en el secuestro, más allá del testigo que refirió haber visto un pick-up blanco equipado con estrobos y placas nacionales.

“Sabemos que hay policías locales participando en privaciones con gente del Cártel de Sinaloa y de Jalisco, se está investigando. El 19 de marzo se detuvo en Tijuana a cuatro hombres en un pick-up blanco clonado con sirena y estrobos, traían chalecos tácticos, tres armas cortas, una larga y 95 cartuchos útiles. Dijeron que venían de Mexicali y estaban tanteando el terreno, pero tenemos datos de que están coludidos con policías y se trabaja en la investigación, y estos no son los únicos”, informó a este Semanario un investigador.

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