Vacuna contra COVID-19 en México, nada que presumir

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Columnaz viernes, 12 marzo, 2021 8:00 AM

La Sala Superior del Tribunal Electoral del país, votó de manera unánime emitir medidas cautelares en contra de Morena para que se abstenga de relacionarse con el programa de vacunación contra la enfermedad COVID-19. Lo hizo obviamente para que no saquen provecho y no utilicen el programa nacional de vacunación con fines políticos.

Pero ¿realmente qué se puede presumir del programa de vacunación contra la COVID-19 de México? Nada.

Si Usted hurga en los buscadores internacionales de data sobre la pandemia, sean estos especializados en estadística, académicos por parte de prestigiadas universidades o de medios de comunicación internacionales, se dará cuenta que México no aparece entre los primeros diez países en la aplicación de vacunas. Vaya, ni en los primeros 20.

Y si de vacunas por cada 100 habitantes se trata, menos. México no figura en el mapa de vacunación mundial con efectos positivos, o por lo menos de avance para contener la pandemia o adquirir la inmunidad de rebaño. Eso sí, tiene un sistema de semaforización cada vez es más optimista, donde con un mínimo de vacunas administradas, ya hay estados con Semáforo Epidemiológico en Verde y muchos en Amarillo, listos para organizar los protocolos para el regreso presencial a clases.

Pero los datos arrojan que México no tiene las condiciones para ello. Ni para el regreso a clases, ni para bajar la guardia de la ciudadanía, decretando flexibles semáforos amarillos o verdes que incrementan la movilidad, justamente el principal origen de las cadenas de contagio del virus SARS-CoV-2.

¿Morena quiere agenciarse y presumir el plan nacional de vacunación? Adelante, aunque podría ser en su detrimento más que en su beneficio, pues seguramente los partidos de oposición tomarán ese plan gubernamental federal para relacionarlo con la ineficacia de la autodenominada Cuarta Transformación, que en 2021, busca retener la Cámara de Diputados federal y 15 gubernaturas, para acompañar al Presidente Andrés Manuel López Obrador en el último trienio de su administración pública.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué la información llega a cuentagotas y posteriormente se cambia o manipula ante la realidad de la distribución de vacunas, pero tomando como ciertos los números presentados por el Gobierno de México, con la aplicación de 3 millones 488 mil 188 dosis hasta el 9 de marzo, significa que únicamente el 2.7% de la población ha recibido una de dos inyecciones.

Si nos vamos a quienes han recibido ya las dos dosis de la vacuna para menguar los efectos de la COVID-19, estos se sitúan en 605 mil 801 y representan el .48% de la población total de México, basada arribita de los 126 millones de habitantes. ¿Hay algo que presumir? Nada, evidentemente.

Aun así, algunos miembros de Morena se la quieren adjudicar.

A saber, en México se han comprado, o se tiene la intención de hacerlo, vacunas a cinco diferentes laboratorios: Pfizer/BioNTech, Cansino Bio, Coronavac, Oxford/AstraZeneca, Sputnick V y Sinovac.

Todavía a finales de diciembre de 2020, el vocero del Gobierno Federal, Jesús Ramírez Cuevas, presumía que para el año en curso, “el Gobierno de México ha firmado acuerdos para asegurar millones de vacunas contra COVID-19 a todos los mexicanos. En 2021 llegarán 34 millones de vacunas Pfizer, 77.4 millones de AstraZeneca, 35 millones de Cansino, 51.5 millones de Covax, además de buscar traer la rusa y la alemana”, presumió vía Twitter.

En total, 197.9 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus para México en 2021, decía el Gobierno Federal. Y pues nada, con un promedio de aplicaciones diarias que a veces no llega a las 4 mil personas, México ha vacunado a casi 3.5 millones de personas desde el inicio de este programa, y no se tiene certeza que en 2021, lleguen esos 197 millones de dosis que presumía el portavoz, sobre todo si se considera que México reservó la información sobre el número de vacunas adquiridas y el costo de las mismas.

En el mundo -y sí, las comparaciones son odiosas- se aplican 7 millones de vacunas por día entre todos los países. Aquellos que más dosis han administrado hasta el 10 de marzo, son Estados Unidos, con 95.7 millones de dosis aplicadas; China con 52 millones; las naciones que comprenden la Unión Europea, con 44 millones; India con 25 millones y en quinta posición Reino Unido, con 24 millones de inoculaciones.

En la información global, México no aparece en el listado de los 20 países que más vacunas han aplicado, pero sin ofrecer motivos del retraso en la vacunación, o la llegada de cargamentos del biológico a territorio nacional -situación que es una constante en el Gobierno Federal de Morena- el Presidente de México ha arremetido contra otros.

En la Organización de las Naciones Unidas, se quejó del acaparamiento de vacunas por parte de algunos países, y en una plática con su homólogo norteamericano Joe Biden, le sugirió compartir vacunas contra la COVID-19.

Al tiempo, la desorganización del Gobierno Federal en el plan nacional de vacunación, es evidente en ciudades y estados. Mientras en el caso nacional se ha ponderado a entidades federativas como Estado de México para la entrega de vacunas, en las demás hay peleas y largas filas de ancianos esperando ser inoculados para terminar el día sin nada, habiéndose arriesgado a salir al público y regresar sin la vacuna suministrada.

La estrategia de iniciar con los adultos mayores en las zonas marginadas de la mayoría de los municipios del país, dejó a médicos fuera de la vacunación. Si acaso no logran concluir con aquellos que están en la primera línea de atención de la COVID-19, mucho menos con los que están expuestos tratando otros problemas de salud, tanto en hospitales públicos como en privados.

De los maestros, pues ya ni hablar, no aparecen en el mapa de vacunación en un País que ya se prepara para el regreso a clases presenciales.

La entrega de vacunas se ha convertido en una rebatinga para los Estados, algunos más favorecidos que otros, vulnerando a la población mexicana al contagio, y, por ende, al repunte de casos (de acuerdo con la semaforización oficial, vaya).

México está perdiendo la batalla contra la COVID-19 y no hay nada que presumir, pero, aun así, Morena quiere hacer del tema una bandera política. Lucrar con la miseria, la pobreza, la marginación, y en este caso, con la necesidad y la salud de la población. Tal como en el pasado que tanto reprueba el Presidente López Obrador.

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