Los Salazar y Los Garibay, por el control del Valle de Mexicali

Escena del crimen
Edición Impresa lunes, 1 marzo, 2021 1:32 PM

El atentado ocurrido en el Valle de Mexicali, en el que dos personas fueron asesinadas, lesionaron a un niño de 6 años y privaron de la libertad a tres individuos, fue obra del grupo delictivo Los Salazar. Célula criminal radicada en el Estado de Sonora que ha buscado el apoyo de Los Garibay -otra organización delictiva- para pelear la plaza encabezada por Felipe Eduardo Barajas Lozano “El Omega”, quien ha controlado gran parte de las acciones criminales en el Valle

 

 

La “guerra” en la limítrofe de Mexicali con el municipio de San Luis Río Colorado, Sonora, se torna más sanguinaria.

La madrugada del martes 23 de febrero, un comando armado irrumpió en dos domicilios ubicados en los ejidos Colima y Chiapas I en el Valle de Mexicali, donde asesinaron a dos personas, hirieron de bala a un niño de 6 años y privaron de la libertad a tres individuos, de los cuales hasta el jueves 25, se desconocía su paradero.

Los criminales continuaron su ataque sanguinario en San Luis Río Colorado, donde perpetraron otro ataque a un domicilio y finalmente escaparon hacia Sonoyta, Sonora, de donde se presume llegó el ataque.

Según el vicefiscal regional, Pedro Mendívil, el atentado fue perpetrado por una veintena de sicarios fuertemente armados que tripulaban diez vehículos tipo pick-up de reciente modelo. Operativo que resulta sumamente atípico de la actividad criminal que se registra en Mexicali.

Aunque los primeros datos arrojaron que pudiera tratarse de sicarios integrantes de la célula delictiva encabezada por Felipe Eduardo Barajas Lozano “El Omega”, las indagatorias se dirigen más a un ataque perpetrado por el brazo armado de Los Salazar, cuya principal operación se registra en Sonora, pero que en el último año ha comenzado a dejar su huella sangrienta en el Valle de Mexicali.

Áreas de inteligencia gubernamental arrojan que Los Salazar no podrían actuar solos en este municipio, por lo que buscaron y concretaron una alianza con el diezmado grupo de Los Garibay, actualmente dirigido por Manuel Garibay Espinoza “Don Manuel” y Luis Alfredo Garibay Félix “El Wicho”, quienes les están abriendo las puertas de Baja California.

De 2020 a la fecha se ha notado un incremento sustancial en las cifras de homicidios en la Capital del Estado, sobre todo en su zona valle, donde varios de los asesinatos se le adjudican a la agrupación delictiva sonorense, debido a que intentan pelear la plaza actualmente dirigida por “El Omega” y por Jesús Alexander Sánchez Félix, conocido como “El Ruso”. Ambos lugartenientes allegados al ala de Ismael “El Mayo” Zambada García, los cuales entraron en un conflicto abierto con sicarios de Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar, identificados como “Los Chapitos”.

 

Operativo en acción

EL ATENTADO

La madrugada del martes 23 de febrero, un comando armado conformado por entre ocho y diez vehículos quitó la calma a las comunidades rurales cercanas a la limítrofe con el municipio de San Luis Río Colorado, Sonora.

El convoy homicida irrumpió poco antes de la una de la mañana en un domicilio ubicado en el Ejido Chiapas I, donde pernoctaba una familia.

Desde el exterior del inmueble comenzaron a disparar de forma indiscriminada, hasta ingresar y tomar el control del domicilio. Ahí fue asesinado el de nombre Enrique Martínez Camacho, de 46 años de edad, y herida su esposa de nombre Araceli Muñoz Aguilera, de 24 años.

Integrantes del grupo armado, quienes vestían de color beige con equipo táctico color negro y el rostro cubierto, se dirigieron hacia donde se encontraban los otros tres hermanos del occiso, de nombres Aarón, Alonso y Ángel, de 41, 48 y 45 años de edad, a quienes obligaron a subir a los vehículos; desde ese momento se desconoce su paradero.

En la escena, los matones dejaron una gorra negra y decenas de casquillos de calibre 7.62×39 y de 9 milímetros, los cuales fueron recabados por peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE).

Los criminales huyeron de la escena, permitiendo que se emitieran los múltiples reportes de emergencia al 911 para informar lo ocurrido.

Sin importar que ya era de conocimiento de las corporaciones policíacas, el grupo de sicarios se trasladó al Ejido Colima, colindante del Chiapas I, separados solamente por 5.5 kilómetros de carretera estatal, para irrumpir en otro domicilio donde replicaron la mecánica.

Desde el exterior comenzaron a disparar hasta ingresar a la casa, donde terminaron con la vida de José Fidencio Granados, de 47 años, y lesionaron a su hijo, de nombre José Yael, de 6 años, para posteriormente retirarse de la escena.

Los criminales se trasladaron a San Luis Río Colorado por medio de las brechas que conectan ambos municipios, y perpetraron otro ataque en Estación Riíto, en el Valle de San Luis, donde rafaguearon una vivienda.

Operativo en acción

Posteriormente, los criminales abordaron sus vehículos, se dirigieron hacia la zona del Golfo de Santa Clara, donde hurtaron automóviles a personas que transitaban y continuaron su fuga rumbo a Sonoyta, donde instalaron un retén y nuevamente robaron automóviles con lujo de violencia.

Al comando armado también se le vincula con otro asesinato perpetrado el mismo día en Avenida Obregón y Calle 2, según reportaron las autoridades municipales sanluisinas, pero no se ubica la mecánica, ya que fue localizado hasta las cuatro de la mañana.

En total, las autoridades localizaron siete automóviles, dos Mitsubishi de reciente modelo, color azul; una Dodge Caravan 2012; una pick-up Ford Lobo modelo 2020; un automóvil Chevrolet Malibú año 2005; una camioneta Chevrolet Tahoe 2021 y un Honda Accord también de reciente modelo. Tres de estos autos contaban con huellas hemáticas, cargadores de fusiles de asalto y daños ocasionados por proyectiles de arma de fuego, lo que deja claro que en alguno de los incidentes sostuvieron un enfrentamiento.

Los delincuentes huyeron a Sonoyta o Caborca, conocidos refugios de “Los Chapitos” en Sonora.

LA HIPÓTESIS

Todos los caminos apuntan a una intervención directa de los hermanos Guzmán Salazar en los valles de Mexicali y San Luis Río Colorado. Sin embargo, la hipótesis recabada y analizada por diversas fuentes de las Mesas de Seguridad, coinciden en que el ataque no pudieron cometerlo solos.

Por las distancias de su base y la falta de estructura criminal en Mexicali, una zona plana y de pocas rutas de escape, “Los Chapitos” requerirían el apoyo de células aliadas para perpetrar el ataque en contra de los que fueron identificados -aunque sin antecedentes penales- como operadores de Felipe Eduardo Barajas Lozano, lugarteniente de Jesús Alexander Sánchez Félix, líder de la plaza en la región.

Por ello, la principal línea de investigación es que “Los Chapitos” buscaron el apoyo de sus aliados, Los Salazar, encabezados por Crispín Salazar Zamorano; y de Los Garibay, una célula diezmada y con poco territorio para el tráfico y narcomenudeo, que tiene a Luis Alfredo Garibay Espinoza como principal representante en la localidad.

“El Wicho” Garibay ha sido detenido en dos ocasiones por la extinta Policía Estatal Preventiva (PEP), una de estas en 2012 en Tijuana, en posesión de un arma de fuego calibre .9 milímetros. Iba en compañía de Jorge Luis Mora López alias “El Chinto”, presuntamente asesinado por sicarios de “El Omega” a mediados del año pasado.

Reunión Fiscal General del Estado

La mañana del martes 23 de febrero, el vicefiscal Pedro Ariel Mendívil, fue cuestionado en conferencia de prensa sobre ese crimen, aunque no precisó muchos datos, salvo que por lo menos una decena de vehículos fueron vistos en la escena y que la principal línea de investigación arrojaba a que los matones provenían de otra entidad.

Indagatorias realizadas por ZETA confirman que el grupo armado corresponde a Los Salazar, los cuales requirieron el apoyo de Los Garibay para trasladarse entre las brechas que conectan ambos municipios, pues representa grandes extensiones de tierra y de muy complicado acceso, que solo conocen la histórica familia criminal que opera en el Sur del Valle de Mexicali.

A sabiendas que “El Omega” tenía aproximadamente dos años cerrando el paso a grupos rivales y a vendedores independientes para unificar el territorio bajo su mando, Los Garibay buscaron respaldo del exterior.

De hecho, un testigo que obtuvieron las autoridades refiere que horas antes se observó presencia de personas armadas -sin vehículos- en el rancho de Los Garibay, ubicado en la misma zona donde se perpetró el crimen.

Con esta alianza, Los Salazar tendrían la capacidad de resguardarse y trasladarse libremente entre Sonora y Baja California, mientras Los Garibay recuperarían un refuerzo armado con el que ya no contaban.

“LOS CHAPITOS” Y LOS SALAZAR EN MEXICALI

Cada vez existe una intervención más activa de “Los Chapitos” y Los Salazar en Mexicali para perpetrar crímenes.

En noviembre de 2020, un grupo de 12 sicarios reclutados en un centro de rehabilitación de Mazatlán, Sinaloa, fueron detenidos por elementos de la Policía Municipal y Estatal en un domicilio de la colonia Independencia. Estaban fuertemente armados y habían cometido por lo menos dos asesinatos en días previos a la detención, ambos en la Zona Oriente de la ciudad, uno de los puntos más importantes de narcomenudeo para “El Omega”.

Pese a ello, “Los Chapitos” no han podido instalarse en Mexicali, por lo que toda la atención de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI) se ha focalizado en la detención de operadores de “El Omega”.

De hecho, horas atrás de que se llevara a cabo el doble crimen en el Valle de Mexicali, elementos de la GESI detuvieron a José Fernando Aguirre Barrera “El Güero”, de 25 años de edad, en las inmediaciones del poblado Miguel Alemán, comunidad ubicada junto al puente que conecta Mexicali con Sonora.

El hoy imputado fue aprehendido en posesión de nueve armas de alto poder, 5.9 kilos de marihuana, 400 gramos de metanfetamina y cuatro chalecos antibalas que presuntamente pertenecían a Barajas Lozano.

La intervención tuvo lugar la tarde del lunes 22 de febrero y la madrugada del día siguiente se perpetró el doble crimen.

Desde hace varias semanas, elementos de la GESI sostienen un operativo permanente en la limítrofe de Sonora con Mexicali, donde incluso abatieron a dos presuntos operadores de “Los Rusos”, tras la persecución de un vehículo Honda Civic que culminó en las brechas que unen Sonora y Mexicali.

De ese incidente, tanto autoridades bajacalifornianas como sonorenses no han emitido información oficial, pese a que se utilizaron armas oficiales fuera del Estado sin una comisión específica.

2020 fue el año más violento de la historia de la Capital del Estado, al contabilizar 209 homicidios dolosos, la mayoría cometidos en la Zona Oriente y el Valle de Mexicali.

Desde este año se ha observado una intervención muy activa de matones de Los Salazar de este lado de la limítrofe, donde se le achacan varios homicidios, sobre todo los más violentos, como los ocurridos en septiembre pasado en la zona del poblado El Choropo. Según la evidencia recabada por la FGE, los cadáveres fueron arrojados desde una avioneta.

También se les relaciona con los homicidios de los hermanos ex policías sanluisinos, Marco Polo y Fernando Márquez Tamayo, acribillados en mayo y octubre en Mexicali, donde intentaban esconderse. En el crimen también perdió la vida un niño de 3 años, hijo de Marco Polo; de ese crimen tampoco hubo resultados.

Los últimos dos sucesos violentos que se le achacan a esta agrupación delictiva ocurrieron en febrero de 2021, cuando fueron localizados los cadáveres decapitados de dos individuos, uno en el canal 4 de Abril y otro en el Ejido República Mexicana. Uno de ellos fue identificado como Juan Carlos Pérez Quintero, de 35 años, ubicado como narcomenudista, el cual fue privado de su libertad días atrás por sujetos desconocidos.

Acorde con información oficial proporcionada por el Servicio Médico Forense, ambos individuos fueron decapitados vivos.

 

La Carretera de la Muerte

 

Lo que niños, mujeres y familias enteras vivieron a las 06:30 horas del martes 23 de febrero en la carretera federal San Luis-Sonoyta es traumático, aunque no hubo fallecidos.

Casi cien sicarios del crimen organizado vestidos de militares y pasamontañas, improvisaron un retén en el Kilómetro 39 rumbo a Sonoyta; dejaban transitar a los vehículos de carga y pasajeros, en tanto con fusiles de asalto despojaban de sus ropas a niños, mujeres y hombres. Les arrebataron sus teléfonos, pertenencias y vehículos.

Dos horas y media después, arribaron las fuerzas militares, federales, estatales, ya que había pasado todo. Asistieron a las víctimas, entre ellos un militar que viajaba de civil, quien fue herido y trasladado a San Luis Río Colorado por los servicios de rescate.

Medios de comunicación deben alertar a cuanto viajero deba transitar de San Luis-Sonoyta-Caborca y viceversa: a no hacerlo en la oscuridad de madrugada o de la noche. Son casi 200 kilómetros sin vigilancia y sin servicios de ningún tipo.

La “Carretera de la Muerte” cruza la Reserva de la Biosfera de El Pinacate, una de las zonas protegidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). En estas circunstancias de inseguridad, abandono y violencia, ni se le ocurra al Lector ingresar hacia la parte Norte de la carretera, es decir, hacia el cerco fronterizo. Se sabe que es lugar de actividades de grupos criminales que trafican personas, drogas y armas.

Operativo en acción

Hace cincuenta años, el tramo era conocido como “Carretera de la Muerte” por la estrechez del pavimento, por los constantes accidentes entre Sonoyta-San Luis. Gracias a reportajes de investigación de reporteros de medios como El Imparcial de Hermosillo, La Crónica de Baja California, publicaciones locales y ZETA durante el período de los legisladores federales Leonardo Guillén y Enrique Reina, en el sexenio del Presidente Felipe Calderón Hinojosa se logró ampliar notablemente la Carretera Federal. Incluso se construyó la Costera El Golfo-Puerto Peñasco.

Actualmente, ante la incapacidad de todas las autoridades de seguridad, incluso pese al trabajo del sonorense Alfonso Durazo como secretario de Seguridad del país, ha sido más que imposible contener a los viejos y nuevos grupos criminales que tienen azoradas comunidades como Caborca, Sonoyta, San Luis, Peñasco y El Golfo. Incluyendo pequeñas poblaciones como El Saric, La Nariz, ejidos sonorenses y bajacalifornianos, donde criminales imponen sus condiciones a autoridades de todos los niveles.

Quizá no sea una complacencia, sino el instinto de supervivencia de los propios policías que no tienen la capacidad de respuesta bélica ni logística que los criminales, muchos de ellos desertores del Ejército o Fuerzas Armadas.

Lo que ocurrió ese 23 de febrero en el Kilómetro 39, a unos kilómetros del retén militar Cucapah, es inédito. No es la primera vez que ejecutan policías federales, enfrentan al Ejército o a la Marina, o asaltan y matan a quien tenga esa desgracia. Esta vez no hubo ejecutados, lo traumático fue dejar sin ropa a niños, mujeres, padres de familias despojados de sus pertenencias, sus vehículos.

Los medios de comunicación deben alertar a los viajeros a que no crucen esta ruta en la madrugada o en la noche, que es cuando los sicarios o criminales aprovechan para cometer delitos que ponen en riesgo la vida de familias que viajan sin conocer la grave situación que ocurre desde hace una década.

Aunque esto sucedía históricamente por ser territorio de apaches, tribus salvajes que como hoy, en los siglos XVI al XX despojaban y asesinaban a familias que viajaban en diligencias u otro medio de transporte.

En pleno Siglo XXI, la “Carretera de la Muerte” es hogar del crimen organizado, ante la impotencia o indiferencia de autoridades de todos los niveles.

 

 

 

Seis dobles homicidios cometidos en cuatro días 

 

 

 

 

Entre el 20 y 24 de febrero se cometieron seis dobles homicidios en Tijuana, dos de estos en la colonia Valle Bonito; cuatro de las víctimas fueron mujeres.

En lo que va del año, la ciudad acumula 300 víctimas de homicidio, 124 se perpetraron durante febrero.

De acuerdo con el reporte de la Guardia Estatal de Investigación y Seguridad (GESI), el primer doble asesinato de la semana se reportó a las 7:00 horas del sábado 20 de febrero. Ambos cadáveres se localizaron en un basurero clandestino de la colonia Terrazas del Valle.

Los cuerpos se encontraban avanzado estado avanzado de putrefacción, sin embargo, se confirmó que por lo menos una de las víctimas era hombre y aún no se ha dado a conocer el sexo del segundo cadáver.

Cinco minutos más tarde, llegó otra denuncia a los números de emergencia. Dos hombres no identificados fueron asesinados en la calle Kiwi de la colonia El Florido; las víctimas presentaban múltiples impactos de balas y lesiones.

Ejecutado en Infonavit Presidentes la mañana del  miércoles 24 de febrero

El tercer doble asesinato se registró a las 22:05 horas del mismo sábado 20 en la calle Ahome de la colonia Valle Bonito, Delegación Natura, donde una pareja fue privada de la vida en forma violenta. Fueron identificados como Cristian Gutiérrez García, de 32 años, y Rosario Guadalupe Ortega Espericueto, de 41.

El siguiente doble homicidio ocurrió a las 22:28 horas del lunes 22 de febrero, cuando una mujer de entre 20 y 25 años y un hombre, fueron atacados a tiros en el callejón María de Jesús Iglesias de la colonia Las Palmeras, Delegación Playas de Tijuana.

El martes 23 a las 22:00 horas, de nuevo en la colonia Valle Bonito, que pertenece a la delegación Natura, fueron localizados los cadáveres de un hombre y una mujer en el camino vecinal, aproximadamente a un kilómetro del puente de la presa “Abelardo L. Rodríguez”.

La racha mortal cerró el miércoles 24 de febrero, alrededor de las 16:00 horas, cuando las autoridades notificaron haber encontrado muertos a una mujer y un hombre no identificados en Avenida Acueducto de la colonia Ampliación Reforma, Delegación Sánchez Taboada. Los cuerpos presentaban heridas producidas por arma de fuego. Gerardo Andrade

 

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