Lo que México no acepta

Foto: Internet/Santiago Nieto, titular la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
Columnaz viernes, 19 marzo, 2021 8:00 AM

Glen David VanHerck, General de Cuatro Estrellas, no es ningún improvisado. Por su rango y el acceso a la información que posee, se nota que tampoco habla a la ligera.

Basado en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, actualmente es titular del Comando Norte en el Departamento de la Defensa de aquel país.

Hace unos días, vía Zoom, ofreció una conferencia de prensa, y uno de los periodistas presentes le preguntó su opinión sobre lo que sucede en la frontera sur de Estados Unidos. Justo pues, donde colinda con México.

El General VanHerck respondió: “Yo diría que un síntoma de un problema más amplio, se ha manifestado por sí mismo en el último año o más. No voy a entrar en políticas de si lo llamamos una crisis o no. El hecho del tema es que nosotros necesitamos una frontera a salvo y segura, y comprender quiénes cruzan la frontera. Pero permítame explicarlo más ampliamente.

“Dos grandes huracanes, la COVID-19, la inestabilidad creada por las organizaciones criminales transnacionales, todos estos son indicadores y razones por las cuales la gente quiere salir de Centroamérica, Sudamérica y México, para venir a nuestra nación. Así que el problema -y cuando digo síntomas me refiero a la lucha antinarcóticos, migración tráfico humano, todos esos son síntomas de las organizaciones criminales transnacionales que están operando, en algunas ocasiones, en áreas ingobernables, 30 o 35% de México-, esto crea algunas de las cosas con las que estamos lidiando en la frontera.

“Creo que (los problemas en la frontera con México) es un imperativo de seguridad nacional que debemos considerar. Y la razón por la que lo veo así, desde la perspectiva de la Defensa Nacional, es que crea vulnerabilidades y oportunidades potenciales para los actores de todo el mundo”, añadió VanHerck.

Normalmente los mexicanos no se enteran de los problemas de inseguridad y crimen organizado en México por el gobierno de este país, que tiende más a controlar la información para ocultarla, lo que paradójica o concienzudamente, proporciona al crimen organizado y al narcotráfico mayor impunidad.

En México, el Presidente Andrés Manuel López Obrador poco habla de narcotráfico y crimen organizado. Como no sea en sus informes, cuando presume avances en el combate a ciertos delitos y derrotas en otros, como el homicidio doloso. O cuando confesó que fue él quien dio la orden para liberar a Ovidio Guzmán -hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera-, detenido por la Policía Federal (cuando existía) en octubre de 2019. O aquella vez que intervino y logró la liberación del General Salvador Cienfuegos Zepeda, detenido el 15 de octubre de 2020 en el Aeropuerto de Los Ángeles, California en Estados Unidos, acusado de cargos de narcotráfico y de ser cómplice de la estructura criminal del cártel de los Beltrán Leyva. Fuera de eso, el Presidente no habla de inseguridad.

Tampoco lo hace la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez. A diferencia del General VanHerck, en México los Generales encargados de la seguridad interior, sea en las regiones o en las zonas militares, o en la Guardia Nacional, el Ejército o la Marina en el caso de los Almirantes, no hablan de temas de inseguridad y violencia. Nunca, por ejemplo, han ofrecido una conferencia de prensa, vía Zoom, con medios de todo el país, para responder inquietudes y dar cuenta de las estrategias para el combate del narcotráfico y el crimen organizado.

López Obrador no cree en los grandes operativos contra criminales, o en las capturas de los capos de la droga. Su discurso sigue siendo el de la esperanza, la buena fe, los abrazos y los no balazos. Ante esto, efectivamente, México tiene áreas gobernadas por la criminalidad organizada, que cobra piso a los ciudadanos y empresarios a cambio de seguridad, para no molestarlos. Áreas gobernadas por la ley de plata o plomo, en las cuales, si no cooperas, mueres. Áreas corrompidas por el narcotráfico, donde corporaciones enteras sirven a sus oscuros intereses y contra la sociedad.

Santiago Nieto, uno de los pocos funcionarios que sí habla de combate al narcotráfico desde el área financiera, al titular la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ha referido que existen por lo menos 19 organizaciones criminales lavando dinero.

Recientemente la DEA, agencia antinarcóticos de Estados Unidos, presentó un estudio sobre el crimen organizado en México, y destacó la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en 23 estados de la República Mexicana. Uno de ellos es Baja California, donde la guerra de cárteles, entre este y el de Sinaloa, deja decenas de muertos cada día. Solo en Tijuana, el promedio es de 7 muertos por día.

Pero eso tampoco lo acepta el Presidente López Obrador, que sin estrategia integral de combate al crimen organizado, y con una Fiscalía General de la República más ocupada en perseguir a los criminales políticos que a los narcotraficantes, gobierna un país en el que cada año más de 30 mil personas son asesinadas.

Obviamente AMLO utilizó su foro diario en Palacio Nacional para negar lo que dijo el General VanHerck, pero como suele no hacerlo, negó los hechos solo de palabra, sin presentar pruebas en descargo, sin justificar con una estrategia de seguridad nacional que el 100% del territorio está protegido por la autoridad y se les ha arrebatado a los criminales. Nada de eso dijo el Ejecutivo federal para confirmar que a México no lo gobierna el crimen organizado en un 30-35% de su territorio, como lo aseguró el Glen David VanHerck.

Sin pruebas, sin estrategia y sin evidentes resultados, los mexicanos deben dar por ciertas las afirmaciones de su Presidente sobre lo que México no acepta: la inseguridad y la presencia cada vez más dominante y extensa del narcotráfico en territorio nacional.

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