El error

Foto: Internet/Jaime Bonilla y el entonces gobernador de Baja California, Xicoténcatl Leyva Mortera
Cenizas lunes, 8 febrero, 2021 12:00 PM

Emilio Gamboa Patrón llamó por teléfono desde Los Pinos. Seguramente con un “…el señor-presidente-de la república lo espera el día fulano a tal hora”. Quienes recibieron tal telefonema debieron sorprenderse. Querían ser candidatos a Gobernador para Baja California. Les imagino a todos. Estaban sumidos en la creencia: Bastó y sobró con pláticas en Gobernación y el Partido Revolucionario Institucional. No lo dudo. Todos salieron de esas audiencias diciendo para sus adentros “¡…ya la hice! ¡Yo soy!” Además sabían. Los señores de Gobernación y PRI acordarían con el Presidente. Así se estilaba. Le decían virtudes y pecados de los aspirantes. Si eran hijos legítimos. “Éste no porque nació en Guatemala”. “Fulano tiene un ‘segundo frente’ con tantos hijos”. “Mengano no es masón pero anda en el Opus Dei”. “Zutano cuando fue diputado habló muy mal de Usted”. “Y aquél, con perdón suyo, pero ya lo ve tan calladito. Ha hecho sus grandes negocios con el gobierno”. Así, de aquella mezcolanza el Presidente escogía el menos malo.

Pero el Licenciado Miguel de la Madrid Hurtado decidió: “Hablaré con cada uno”. Seguramente para tantearlos. Por eso pidió a su secretario particular llamarlos. Total. Fueron desfilando por el despacho presidencial. Todavía hay varias historias sobre la decisión. Por qué sí el Licenciado Xicoténcatl Leyva Mortera y por qué no el Ingeniero Óscar Baylón Chacón. A esas suposiciones se agregó la novedad: Don Miguel fue el primer habitante de Los Pinos que vi en Tijuana capitaneando un mitin. Como dicen por a’i “le echó todos los kilos”. Claro. En aquel tiempo los demás partidos no contaban. Naturalmente el escogido “ganó” las elecciones. Pero a la hora de los hechos no resultó el mejor. Ha sido el peor Gobernador en Baja California. Abundaron rapiña y negocios asquerosos. Palacio y sus exteriores se transformaron en emborrachaduría de pandilla. La policía defeña sorprendió en paños menores a Xicoténcatl. Estaba en una clásica “encerrona”. Y como había mucho escándalo llegó la gendarmiza. Se desbordó el alboroto político. De pilón no se desgasta la frase que usé en aquel tiempo: Le abrió las puertas al narcotráfico y desde 1983 nadie las puede cerrar. Con este preferido del Presidente crecieron los Arellano Félix.

Xicoténcatl fue a México o envió a un personero. Quejumbroso. A la Presidencia y Gobernación. Según eso yo estaba publicando puras falsedades. Solamente para desprestigiarlo. Ya no hallaba qué hacer. Le calaba. Más cuando otros periódicos tijuanenses no lo tocaban ni con la tilde. Claro. El silencio en lo indebido y la porra para lo torcido no era gratis. Así tras el gimoteo en Los Pinos vino el telefonema. No me habló Emilio Gamboa Patrón pero sí don Manuel Alonso, Director de Comunicación Social. La reunión en la residencia presidencial fue cordial. Me trató el asunto sin caer en el reclamo. Expliqué al detalle. Utilizó el teléfono rojo para hablar con el Lic. Manuel Bartlett a Gobernación. Solamente le escuché comentarle que el problema no era personal. En realidad, le dijo, es político. Y en ese lenguaje con pocas palabras y mucho contenido le explicó todo. Como si fuera absolución sin penitencia simplemente me dio las gracias y nos despedimos con un “síguele adelante”.

Los demanes del Gobernador crecieron. Tuve la oportunidad de preguntar a cercanos del Presidente y Bartlett: “¿Por qué no le dicen ni hacen nada? ¿Por qué ni siquiera alguna llamadita de atención?” Un “no sé” fue la respuesta acompañado por “…tú sabes cómo son estas cosas”. Pero cuando de pura ocurrencia solté “¿por qué no lo retiran?” me estremeció oír la respuesta. “Eso significaría que el señor Presidente se equivocó al seleccionarlo. No podemos hacerlo”. Pero más sorprendente fue al entregar la Presidencia don Miguel. Al mes de haber tomado posesión Salinas de Gortari, “invitó” a Xicoténcatl para dejar el Gobierno del Estado. Lo envió a Estados Unidos. Ocupó un puesto que no existía en el Banco de Comercio Exterior. No duró mucho. Fue cambiado a la Embajada de Portugal para guillotinarlo. Contraloría lo cesó por no haber rendido cuentas. Al saberse recibí una llamada. Era el mismo personaje autor de aquella respuesta de justificación política en tiempos de don Miguel para aclararme: “Como Salinas no lo escogió, ahora políticamente significa que Salinas no se equivocó”.

Recuerdo cuando “renunció” el General Macedo de la Concha a la Procuraduría. Unos dijeron: Se equivocó Fox al seleccionarlo. Otros aseguraron: El militar prefirió retirarse. Calibró que una cosa es consigna para fregar y otra orden para lograr buenos resultados. Pero como sea, fue más comentando el error del Presidente y no la decisión del General. Pero casi todos se dolieron: Don Vicente entró al redil priísta. Anunció “renuncia” y no la verdad. En nada se comparan los errores de Xicoténcatl Leyva Mortera con la postura del militar. De la Madrid se equivocó al seleccionarlo. Fox no cuando nombró a Macedo. Pero sí al terquearle para jeringar a Andrés Manuel López Obrador. Con la renuncia del militar el Presidente cubrió su equivocación. No cuidó la forma.

El remedio de Fox fue peor que la enfermedad por el desafuero. El Gobernador del Distrito Federal ya es casi candidato presidencial. No lo encarcelaron. Y la Procuraduría General de la República se desconchinfló. El Presidente tuvo la oportunidad de nombrar a un civil o militar que superara a Macedo. Pero la amistad le ganó a la obligación de gobernar bien. Designó a Daniel Cabeza de Vaca. Abogado inexperto en el terreno de la PGR. Ni siquiera tiene antecedentes de cuando menos Agente del Ministerio Público, catedrático del Derecho Penal o litigante. Los resultados llegaron al tope de la incapacidad. A las equivocadas acusaciones o torcidas detenciones se adhiere lo más grave: El cierre del Consulado de Estados Unidos en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Todo por la imparable violencia. Aparte de numerosas jovencitas norteamericanas secuestradas en esa ciudad, las ejecuciones suceden a diario. De nada sirvió el cacareado programa “México Seguro”. La policía fronteriza tamaulipeca está zambutida en la corrupción. Con uniforme y sueldo de gendarmes sirven a la mafia. Los narcotraficantes hacen cuanto se les pega en gana. Y es ridículo: Se enfrentan con armas poderosas. Ante todo eso Cabeza de Vaca permanece incapaz. Los perversos se regodean en Tamaulipas. La PGR desatiende los demás estados fronterizos y pasa más droga sin problema.

Es increíble lo de Nuevo Laredo. Fíjese quiénes son los protagonistas que todos conocemos. Por un lado el mafioso Osiel Cárdenas Guillén capitanea a su grupo armado desde “La Palma”. No lo pueden neutralizar. Y por el otro está Joaquín “El Chapo” Guzmán. Prófugo casi al parejo de tomar posesión Fox. Inalcanzable. Inteligente. Reconocido así en la PGR. Todo esto significa el fracaso del señor Cabeza de Vaca. Los hechos y no la suposición son claros: Retirar a este inexperto sería tanto como reconocer la equivocación de Fox. Así, vale más la amistad del Presidente y menos el desgarriate del narcotráfico.

 

Escrito tomado de la colección “Dobleplana” de Jesús Blancornelas,

y publicado por última vez en marzo de 2007.

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