100 mil niños cooptados por la delincuencia

BCS lunes, 1 febrero, 2021 4:34 PM

Mientras la Red por los Derechos de la Infancia en México estima que hay unos 35 mil menores reclutados por el crimen organizado, la directora de Reinserta, AC, Saskia Niño de Rivera, calcula que debe ser el triple de esa cantidad. Cada vez más los grupos delictivos reclutan y adiestran a estos adolescentes, como lo hace el Cártel Jalisco Nueva Generación, refiere la investigadora. Aunque va en aumento el internamiento de jóvenes criminales, son pocos los que se encuentran en centros especializados. Cifras del Gobierno Federal no cuadran con la realidad, pues señalan que en BC hay 158 menores sancionados, cuando se tiene una población superior a 400

 

 

El pequeño Daniel quedó huérfano a temprana edad. A su padre lo asesinaron. El niño deseó crecer pronto para vengar a su progenitor. El rencor y la ansiedad forjaron su carácter. La escuela no pudo contenerle, y, como en muchos casos, ni lo intentaron. Pronto encontraría lo que él consideraba el camino para lograr su promesa: la delincuencia.

Entre 2011 y 2012, a los 10 años de edad, el chico se enroló en un grupo de autodefensas de su localidad. Ahí se familiarizó con las armas y dos años más tarde ya formaba parte de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El grupo criminal buscó a ese material humano como parte de sus estrategias. Cerca de 30 niños y adolescentes también fueron reclutados con Daniel.

La organización criminal de origen michoacano se encargó de adiestrar a los mozalbetes. Su primera misión: matar a un animal. De ahí fueron muchos más. Después, participarían en las torturas a los contrarios del cártel o víctimas de secuestro. En el mismo campamento de adiestramiento, él y sus nuevos amigos pudieron obtener drogas que como dulces comenzó a consumir. Lo demás fue más fácil.

Cuando el menor asesinó a su primera víctima, bajo los efectos de las drogas, comenzó su palmarés criminal. El ritual, en toda ocasión, era imaginar que la persona a la que tenía que ejecutar era el homicida de su papá. Así, actualmente recluido en un centro de internamiento para adolescentes, a sus 19 años de edad, Daniel perdió la cuenta de sus víctimas, que según relata, fueron muchas.

Esta historia es una de varias, de las que Saskia Niño de Rivera, fundadora y presidenta de la asociación civil Reinserta, ha conocido en su diario andar entre personas privadas de libertad, sobre todo enfocada en la reintegración social de los adolescentes en conflicto con la Ley penal.

La psicóloga de profesión refiere que la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) ha calculado que existen unos 35 mil menores cooptados por la delincuencia organizada, pero ella estima que esa cantidad se ha triplicado (unos 100 mil).

Sin embargo, son pocos menores, en porcentaje, los que se encuentran internados en los centros especializados, debido a que la Constitución Mexicana solo permite la privación de libertad de quienes al cometer un delito son mayores de 14 años, circunstancia que es aprovechada por los delincuentes adultos que utilizan niños y adolescentes para la comisión de conductas criminales.

De acuerdo con la última Estadística Nacional de Adolescentes Procesados y con Medidas de Sanción Privativas y No Privativas de la Libertad, elaborada por el área de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en el país existen 4 mil 901 adolescentes en esa condición, de los cuales solo mil 487 están internados en centros especializados y 3 mil 414 atienden sus sanciones en otras condiciones alternativas.

Por desgracia dichos indicadores no resultan confiables, pues tan solo en BC se cuenta con más de 400 jóvenes para quienes ya se construye el Centro Estatal para Adolescentes, y de esa forma se les interne en condiciones dignas, mientras que la estadística de referencia (federal) señala que solo son 158 jóvenes, tanto internados como en condiciones alternas, los que están involucrados en la entidad.

 

PROBLEMA “INVISIBLE”

Saskia Niño de Rivera y un grupo de investigadoras de Reinserta realizaron una investigación sobre el tema. Fruto de ese quehacer científico surgió el libro “Un Sicario en cada Hijo te Dio”, de reciente publicación en Editorial Aguilar. Las autoras llevan muchos años trabajando con niños, niñas y adolescentes inmiscuidos en temas de narcotráfico y otras expresiones de crimen organizado por la comisión de delitos y actualmente se encuentran internados purgando una medida de sanción.

Entrevistada por ZETA, la psicóloga explica que, no obstante, es un problema que está creciendo cada vez más en México, parece que las autoridades no se están enterando de lo que sucede. “Ya es una forma de operar de los grupos de la delincuencia organizada el reclutamiento de menores de edad para llevar a cabo sus fines, del Cártel Jalisco Nueva Generación, especialmente. Por ello decidieron documentar tanto el fenómeno como las conversaciones de estos jóvenes que nunca han tenido voz, para plasmar una realidad lacerante que sigue en aumento”, refirió Niño de Rivera.

El tamaño del problema fue estimado por REDIM en la cantidad aproximada de 35 mil menores reclutados por la delincuencia organizada, “pero yo creo que, hoy por hoy, esa cifra se ha de triplicar. Cada vez vemos a más niños privados de la libertad por delitos relacionados a la delincuencia organizada, y cada vez observamos una mayor cantidad de homicidios en agravio de menores o jóvenes, que eso también indica que están relacionados directamente con temas delictivos. Lo cual quiere decir que están más inmiscuidos”, asegura la especialista.

“También vemos un alto porcentaje de jóvenes de 18 a 29 años que están privados de libertad ya como adultos. Creo que justamente el reconocimiento de este problema implica que las autoridades se metan a investigar qué es lo que está pasando y cuántos niños están metidos en este problema”, agregó.

Además, la estadística nacional de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana refiere que hay 2 mil 705 jóvenes adultos de entre 18 y 24 años sancionados actualmente porque cometieron delitos siendo menores, lo que hace un 55% de los 4 mil 901. El 44% son adolescentes de 14 a 17 años, y el 1%, los más pequeños de 12 y 13 años de edad.

La invisibilidad del tema es solo para las autoridades, ya que apenas al inicio de 2020, la REDIM realizó una enérgica protesta, luego de que se diera a conocer la utilización de gran cantidad de menores de edad en grupos de autodefensa, sobre todo haciendo funciones como policías de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias en Guerrero.

Para Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de REDIM, se trata de una práctica ilegal de reclutamiento en escenarios de crimen organizado, pues “la Ley impide involucrar a niñas y niños en actividades que los coloquen en riesgo. El reclutamiento forzado es considerado un crimen de lesa humanidad por la Corte Penal Internacional”.

En dos ocasiones anteriores, el Comité de Derechos del Niño de la Organización de Naciones Unidas (ONU) envió una serie de observaciones al Estado mexicano sobre el tema y la urgencia de replantear la estrategia contra la delincuencia organizada para que los menores sean protegidos de la violencia.

Una de las recomendaciones del organismo internacional fue que las autoridades nacionales “tipifiquen como delito de manera explícita el reclutamiento de niños por grupos armados, como grupos de la delincuencia organizada”. También se enfatizó que el Estado mexicano “vele por que los grupos armados no recluten a ningún niño, entre otras formas identificando y siguiendo a los diversos grupos armados del país”, y “garantice que los niños reclutados ilegalmente tengan acceso a la justicia y reciban una indemnización”.

Pese al llamado internacional, México no ha hecho nada para atender este grave asunto, como lo señala la propia directora de Reinserta: “No, nada. Es más, no se preocupa. Las comunidades para internamiento de adolescentes han sido un modelo de reinserción sin políticas públicas dirigidas a esto. No hay una sola sentencia dirigida en contra de un adulto que haya delinquido valiéndose de un menor de edad, que está establecido en el Código Penal como trata de personas. Es un tema muy invisible”.

SE VA “NORMALIZANDO”

Saskia Niño de Rivera define la condición de estos adolescentes en conflicto con la Ley penal como “chavos con infancias interrumpidas, son chavos que de alguna manera entran a delinquir a los siete, ocho, nueve años, por lo cual tuvieron que desensibilizarse a una edad muy temprana, por lo cual, desde Reinserta, consideramos que no están conscientes, que en muchos casos no tienen el criterio o razonamiento desarrollado suficiente para determinar y valorar lo que están haciendo. Muchas veces, también, no tienen su estructura durante su desarrollo para poder tener una línea de valores puntual”.

Sobre los factores de riesgo y lo que se ha podido establecer en el contexto psicosocial, criminológico y jurídico, Niño de Rivera asegura que las causas de la delincuencia infantil y juvenil son diversas.

“Podemos hablar de problemáticas constantes que vimos, como el consumo, por ejemplo, de adicciones, como el acceso o el contacto con la violencia, que es cada vez a una edad más temprana. Algo que vimos, que también es muy delicado, tiene que ver con la ausencia de un verdadero sistema escolar. Muchos de estos chavos terminaron corridos por su conducta de las escuelas, lo que los acercó a los grupos delictivos, cuando aquí, en un sistema escolarizado deberían contar con que a los chavos que a lo mejor estén demostrando una conducta un poco más complicada, pues seguramente son chavos que están necesitando ayuda. Y lo que hemos visto es que rápidamente los desechan de la escuela. Los maestros como que los ven como casos perdidos, y es bien frustrante, porque son momentos en el desarrollo que pudieron haber identificado para poder intervenir en un buen momento. Sin duda es un tema integral. No hay una fórmula para esto. Esos serían tres factores de riesgo que te podría mencionar”.

El internamiento en los centros especializados solo puede ser de los 14 años en adelante, mientras que los adolescentes de entre 12 y 13 años pueden tener sanciones a través de medidas de orientación, protección y tratamiento sin ser internados. Pero ¿qué sucede con los menores de 12 años que solo serán sujetos a rehabilitación y asistencia social? Saskia responde: “Nosotros tenemos algunos. Y hemos trabajado con algunos que han cometido delitos de alto impacto. Ahí es un problema más grande que hemos visto, que no hay un modelo integral para estos chavos. Los niños menores de 12 años terminan en el DIF, y hemos visto que no tienen ese modelo que se requiere para su asistencia social.

“Hace poco nos pasó, que nos hablaron del DIF y nos dijeron que tenían un grupo de niñas rescatadas de una red de trata de menores y no sabían qué hacer con ellas. Y es muy interesante porque hasta el hecho de hablarnos a nosotros, como organización que trabaja con victimarios es muy fuerte, porque sin duda, cuando trabajas con víctimas de trata, son niñas normalmente muy sexualizadas y que quizá tienen conductas antisociales, pero que no dejan de ser víctimas, ¿no? Pero el mismo Sistema DIF no supo qué hacer y cómo trabajar con ellas. La verdad es que no hay una estrategia, ni para mayores de 14 años, ni para los de menor edad”, reveló la activista.

En cuanto a las regiones geográficas y sus problemas con los menores que delinquen, los esquemas van mudando.

“Antes en la Ciudad de México, Estado de México y en el Centro del país no veías tanta adolescencia metida a la delincuencia organizada. Ahora ya ves muchísimo más. En el Sur del país ves mucha falta de acceso a la educación, lo cual nos lleva a temas de narcotráfico, de venta de marihuana y mover droga de un punto a otro. Es un tema de muchas más limitantes académicas y de falta de acceso a la tecnología también, que en la frontera Norte no tienen. En el Norte del país ya ves mucha asociación delictuosa de identidad. Vas a una comunidad de Nuevo León, por ejemplo, y ya ves a todos los chavos tatuados a los 14 o 15 años. Ya es una situación, una realidad, yo creo que nacional”, considera Niño de Rivera.

Sobre “Un Sicario en Cada Hijo te Dio”, a través del cual Reinserta busca darle voz a quienes la están pidiendo, “por eso presentamos este libro en una comunidad para adolescentes, no pretendemos hablar desde un lugar académico, de autoridad. Somos una red como organización, que trabaja con esta población, para darle voz a las historias de terror, pero también, gritos de ayuda de estos menores.

“Son historias de terror muy, muy fuertes, crudas, pero también hay una parte de análisis muy fuerte y hay una parte de casos de éxito también. Entonces, creo que es un libro que está bastante balanceado. Literalmente no quisimos que los lectores vieran una cosa morbosa, pero si quisimos mostrar una realidad”, concluyó Saskia.

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