Norberto Rivera grave por COVID; Arquidiócesis abandonó al cardenal, denuncian

CIUDAD DE MÉXICO, 23JULIO2017.- Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, encabezó la misa dominical en la Catedral Metropolitana. El cardenal pidió que sea regenerado el tejido social y que la paz pueda retornar a las calles, esto tras los hechos ocurridos en la delegación Tláhuac en días pasados. FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM
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El estado de salud del arzobispo emérito de la Arquidiócesis Primada de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera, se ha venido complicando derivado del coronavirus SARS-CoV-2 (que causa la enfermedad COVID-19), por lo que el pasado lunes 17 de enero le dieron la extremaunción.

Sin embargo, la Arquidiócesis, que no ha querido costearle los gastos médicos y ni siquiera brindarle apoyo espiritual, según lo denunció el sacerdote Hugo Valdemar Romero, quien fuera vocero del cardenal.

“El cardenal ingresó por COVID al Hospital Mocel, pero debido a que se agravó su estado de salud se le tuvo que cambiar a otro hospital, del que prefiero omitir su nombre para mantener la privacidad del cardenal. Actualmente ahí permanece en terapia intensiva, sedado e intubado”, dijo el ex vocero en entrevista con el semanario Proceso.

Según Valdemar Romero, el cardenal, de 78 años de edad, tiene serios daños pulmonares y la saturación de oxígeno le llegó a bajar al 40 por ciento. Asimismo, indicó que ni a él mismo, ni a los familiares de Rivera Carrera se les permite ingresar al hospital para verlo.

“Este lunes, a un sacerdote se le permitió ingresar al hospital para que le diera la extremaunción, pero totalmente al margen de la Arquidiócesis, que no ha querido costearle sus gastos médicos ni tampoco darle apoyo espiritual”, aseguró Valdemar Romero.

“Pero este sacerdote, muy allegado al cardenal, tuvo que ponerse un complejo equipo de protección y respetar estrictamente las nomas sanitarias del hospital para poder llevarle la extremaunción”, agregó el ex vocero.

Valdemar Romero aseguró que el actual arzobispo primado de México, el cardenal Carlos Aguiar Retes, se ha negado a pagar los gastos médicos del cardenal, como le corresponde hacerlo, de acuerdo a la legislación canónica.

Indica que desde que Rivera Carrera ingresó al hospital Mocel, el pasado 12 de enero, Aguiar Retes le advirtió a dicho nosocomio que ni siquiera le pagaría los 80 mil pesos que le cobraron de ingreso.

“Ahora los hospitales quieren cobrarle todos estos gastos a la familia del cardenal, sobre todo a su hermano Javier. Pero éste vive en Monterrey y también tiene COVID, por lo que está confinado. En fin, es muy dramática la situación de la familia del cardenal”, advirtió el ex vocero.

“Así como Aguiar Retes tiene abandonado al cardenal Rivera, también tiene abandonados a su suerte a sus sacerdotes, quienes al contagiarse de COVID se ven en la necesidad de pedir auxilio económico a su feligresía”, asegura el actual canónigo penitenciario de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

“No le estamos pidiendo a Aguiar Retes que tenga caridad cristiana, sino tan solo un poco de humanidad. Y si no puede dar respuesta a las necesidades de sus sacerdotes, pues que renuncie al cargo por inepto”, espetó Valdemar Romero.

Finalmente, el sacerdote le dijo a Proceso tener la esperanza en que Rivera Carrera se recupere, ya que ayer martes 19 de enero dio muestras de mejoría, al aumentar su saturación de oxígeno, aunque todavía no se le realiza un último diagnostico pulmonar.

El 5 de diciembre de 2017, el cardenal Norberto Rivera Carrera emitió una carta de despedida, luego de que el papa Francisco aceptó su renuncia presentada en junio de ese año. En la misiva pidió “perdón por sus debilidades y omisiones”.

En el documento difundido por el entonces director de Comunicación de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar Romero, el cardenal Rivera Carrera dijo: “Pido perdón a Dios por mis debilidades y omisiones. Al final de mis días espero encontrarme con mi salvador, rico en misericordia”.

“Me llevo la satisfacción de no haber permanecido mudo ante la violación de los derechos humanos y divinos de mi madre la Iglesia. Lamento si, por mi posición firme, alguien se sintió ofendido y lastimado, y una vez más pido humildemente perdón a quien, aun sin querer, haya ofendido”, señaló Rivera Carrera.

El cardenal también dio la bienvenida a Carlos Aguiar Retes, por lo cual señaló: “Le deseo de corazón todo bien en el Señor, y que su ministerio episcopal sea fructífero para mayor gloria de Dios Nuestro Señor. Siempre conté con la cercanía y el amor maternal de mi Morenita del Tepeyac y el ejemplo de san Juan Diego, a quienes ahora elevo mis oraciones por el nuevo Arzobispo de México”.

El 6 de junio del 2017, Rivera Carrera entregó una carta de renuncia en la nunciatura de la Ciudad de México, tal como lo marca el Código de Derecho Canónico al cumplir los 75 años de edad.

El cardenal dejó la Arquidiócesis Primada de México, mientras que la entonces Procuraduría General de la República (PGR) lo investigaba por una denuncia en su contra, por presuntamente encubrir a 15 sacerdotes pederastas, interpuesta por los ex sacerdotes Alberto Athié Gallo y José Barba Martín.

Rivera Carrera fue designado Arzobispo Primado de México por el papa Juan Pablo II, el 13 de junio de 1995, y asumió el cargo un mes después, el 26 de julio de 1995, en la Basílica de Guadalupe, convirtiéndose en el 34 arzobispo de la Ciudad de México.

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