De San Diego a Tijuana y regreso

Cartaz lunes, 4 enero, 2021 12:00 PM

Anécdota de un suceso inesperado. Una multa muy desproporcionada por una infracción de tránsito en la entrada a la llamada Zona Río en Tijuana.

 

Después de la visita al dentista por el parque Teniente Guerrero en el centro de Tijuana, mi esposa y yo pensamos regresar a San Diego, que es en donde vivimos. Siendo las cinco de la tarde y pensando en las grandes filas para cruzar a Estados Unidos, decidimos hacer tiempo y nos dirigimos a la Zona Río desde la calle Séptima, que es de un solo carril.

Pero en el trayecto nos encontramos que hay una avenida que tiene cuatro carriles y como estaba ya oscuro, no distinguimos los letreros de los nombres de los carriles y manejando sobre el carril más derecho en ese momento, y sin pensarlo y sin quererlo, entramos al carril que tiene unos topes como una división en medio y nos seguimos hasta llegar a la glorieta y tratar de enfilarme hacia la línea.

En ese momento no había nada de tráfico, y de repente, a unos 50 metros adelante, nos preguntó por el registro del carro y la licencia y nos dijo: “viene usted circulando por el carril de ETTR” o algo así, que, según el oficial, era un carril exclusivo para camiones rápidos especiales. Mi respuesta fue: “yo iba manejando despacio, pero sin saber, y sin querer me metí a ese carril que tiene topes y avancé hasta llegar aquí a la glorieta, para dar vuelta”.

El oficial dijo: “esta infracción le va a salir muy cara y la tiene que pagar en la delegación de policía, sígame”; yo respondí que “sí, está bien, yo lo sigo”. De esa glorieta, al principio de la Zona Río nos llevó a la comandancia de policía de la Zona Norte y allí nos llevó ante un juez calificador, y el policía le explicó la falta de tránsito cometida. Ese señor juez, en forma despectiva… “uy, esa falta les va a salir en $8,000.00 y yo no puedo hacer nada”. Le explicamos lo arriba mencionado y le dije: “esto es inaudito, exagerado e increíble, cómo una falta de tránsito al circular por un carril indebido cueste tanto”.

El juez calificador respondió: “pues yo no puedo hacer nada por ustedes”, y yo le respondí “¿con quién más puedo hablar o con quién más me puedo quejar”; dijo el juez, señalando un letrero en la pared, que “el municipio tiene el número de teléfono y el sitio de Internet para que se queje”. El juez me preguntó si traía dinero para pagar la multa, respondí que sí y el dicho juez me dijo: “entonces que el policía los lleve a la caja recaudadora”. Parándose intempestivamente, se salió de la oficina con el policía y algo se dijeron que no alcanzamos a escuchar.

El dicho juez calificador se fue a otra parte en el interior de la comandancia. Dicha caja había cerrado a las cinco de la tarde, entonces el oficial nos dijo “síganme”, sin más ni más.

De ahí de la Zona Norte y por la Vía Rápida paralela al rúo, por un largo trecho y por mucho tiempo debido al tráfico, lo seguimos hasta la Comandancia de Policía de la Mesa de Tijuana. Un largo trayecto de una parte a otra. Total, ese oficial (Jorge Acosta Sánchez), ya estando en la comandancia, le pasó la información de la infracción a la cajera, la cual dijo: “son $5,647.00”. Ya no $8,000.00, como había dicho el juez calificador, por lo que respondí que “esto es exagerado” en voz no muy alta, y voltearon a verme dos personas oficiales en esa oficina.

Al momento reaccioné y pensé: “si hago o digo algo indebido, se me va a agravar más la situación”, así que mejor pagué la multa con mi tarjeta visa, ya que no tenía en efectivo tanto dinero, y salimos de ahí.

Todavía, el oficial que nos infraccionó caminó un tramo junto a nosotros hacia el estacionamiento; ese oficial municipal, desde un principio tenía un aspecto de rigidez, demasiado estricto y de pocas palabras. Quizá caminaba junto a nosotros, provocando que yo le dijera algo como reclamación o algo parecido.

Ya en la línea fronteriza, y después de una larga espera para cruzar, todavía estaba confuso y enojado al haber sido sujeto de un policía municipal, y un abuso de poder al tener que pagar una multa exagerada al cometer -según yo- una mínima infracción de tránsito.

P.D. ¿Por qué el monto de multa por manejar o entrar al carril especial de “IETTS” o eso, está tan desproporcionado ($5,800.00 pesos o $283,00 dlls), o sea, 63 días de salario mínimo, tres meses de sueldo de un trabajador tijuanense, y hasta para cualquier otro conductor que ente en ese carril considerado tan especial? ¿Qué pensarían los que legislaron esto, que es un exceso de autoridad, castigando a un automovilista?

 

Atentamente,

José Luis RueSga.

Chula Vista, California.

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