El deseo

En Zerio lunes, 21 diciembre, 2020 12:00 PM

Érase una vez una pareja que celebraba sus bodas de plata y también sus 60 años de edad.

Durante la celebración tuvieron la visita de un hada madrina que les dijo:

— Como premio por haber tenido un matrimonio ejemplar durante 25 años, les concedo a cada uno un deseo.

—¡Quiero hacer un viaje alrededor del mundo con mi marido! — pidió la mujer. El hada movió la varita mágica y…

—¡Abracadabra! —. Los pasajes aparecieron en las manos de la mujer.

Después le tocó el turno al marido.

Él pensó por un momento y dijo:

— Bueno… este clima es muy romántico, pero una oportunidad así solo se da una vez en la vida. Por lo que… perdóname, mi amor, pero… mi deseo es tener una mujer 30 años más joven.

La mujer quedó en shock, pero un deseo es un deseo. El hada hizo un círculo con la varita mágica y…

— ¡Abracadabra!

¡¡El hombre pasó a tener 90 años!!

Autor: Un jovenzuelo.

 

Técnica infalible

Estos son dos amigos que se encuentran en la calle y que se iban a trabajar súper temprano, y en eso que dice uno:

— ¡Híjole! De veras que cada día me cuesta más trabajo levantarme tan temprano. ¿A ti no se te hace cada vez más difícil?

— No. Yo siempre me levanto a las tres.

— ¿A las 3? ¿Y cómo le haces? — Muy sencillo, me despierto y cuento: uno… dos… y tres.

Autor: Un empleado de turno nocturno.

 

Mañas sindicales

El representante sindical estaba informando a todos los miembros de las ventajas obtenidas en la negociación con la empresa:

— ¡Compañeros! hemos llegado a un nuevo acuerdo con la administración. ¡Ya no trabajaremos más cuatro días a la semana!

— ¡Bravoo! — gritaron los presentes.

— ¡Nuestras labores cesaran a las 4 p.m., no a las 5 p.m.!

—¡Bravo! — volvieron a gritar todos.

— ¡Empezaremos a las 10 a.m. no a las 9 a.m.!

— ¡Bravo!

— ¡Conseguimos un aumento en los salarios de un 150 por ciento!

— ¡Braavooo!

— ¡Trabajaremos solamente los miércoles!

Se hizo un silencio absoluto… Entonces se oyó una voz desde el fondo:

— ¿Todos los miércoles???

Autor: Un “freelancer”.

 

Niño perdido

Pues resulta que es un niño que se acerca a la señorita que atiende el puesto de información de unos grandes almacenes y le dice:

— Señorita, verá… Si viene una señora histérica gritando que ha perdido a su hijo… dígale que estoy en la sección de juguetes.

Autor: Mamá histérica.

Esto es un niño que llega a su padre muy alterado y le dice entre aspavientos:

— ¿Papá, los marcianos son amigos o enemigos?

— ¿Por qué lo preguntas, hijo?

— Es que se están llevando a mi abuelita.

— Pues… ¡son amigos!!!

Autor: Mamá histérica.

 

Antojado

Iba un señor por la calle cuando de repente se le antoja comer tamales. Al caminar un par de cuadras encontró a un joven gritando:

— ¡Caliente el tamalito, caliente el tamalito!

Entonces el señor preguntó:

— ¿Cuánto vale una empanada?

— 20 pesitos señor.

— Deme dos, por favor.

El señor se va con su compra, pero luego de un rato vuelve enfurecido donde el joven y le dice:

— ¡Oye idiota, estos tamales están fríos!

— Pero claro que sí, por algo yo gritaba “¡Caliente el tamalito, caliente el tamalito!”.

Autor: Vendedor de tamales.

 

Pollos

Estaba una mujer en la carnicería y le pide al carnicero

— Deme el pollo más grande que tenga.

El carnicero le lleva el pollo y le dice:

— Este es el más grande que hay.

En ese momento el gerente llega y dice:

— No señorita, aquí tenemos los pollos más grandes del país —, y llama al carnicero para que vaya a la bodega.

En la bodega donde guardan la carne murmuraban el gerente con el carnicero:

— Este es el más grande y único pollo que tenemos, así que anda a decirle que éste es el más grande que hay, pero es el mismo.

El carnicero va donde la señorita y le dice:

— Este es aún más grande.

La señorita le responde:

— Deme ése, y también me voy a llevar el otro que me ofreció.

Autor: Anónimo de Bachoco.

 

Pastillas para la felicidad

Una vez estaba un vendedor diciendo:

— ¡Pastillas para la felicidad!

Un señor las compra y dice:

— ¡Pero si estas son aspirinas!

Y el vendedor le dice:

— Pero si me las compra, me hace muy feliz a mí.

Autor: Anónimo de una empresa de remedios “milagro”.

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