Colapsan hospitales, falta infraestructura y médicos

Destacados viernes, 11 diciembre, 2020 3:20 PM

* Alonso Pérez Rico, secretario de Salud en el Estado, dice tener una ocupación al 72% en el Hospital General de Tijuana, con 46 camas disponibles, lo cual es una falacia, pues está contando las camas de dos pisos que aún no están habilitados para albergar pacientes

* En el IMSS debieron habilitar el tercer piso para atender a más pacientes, pero no hay suficiente personal médico y de enfermería

* Médicos del Hospital General han informado cómo la administración les está racionando los medicamentos para mantener dormidos a los pacientes intubados. No hay medicamento suficiente para atender a los, en promedio, 400 intubados en todo BC

* A pesar del aumento de casos COVID en BC y que el propio gobernador Jaime Bonilla Valdez está contagiado, no se han impuesto medidas coercitivas ni determinado el uso obligatorio de cubre bocas   

* Ante el aumento de casos sospechosos, hasta 3 mil en promedio por fin de semana, se han abierto dos clínicas de fiebre en Tijuana y se espera habilitar una más en el Valle de Mexicali

 

 

 

 

A pesar de las constantes quejas del personal de salud de primera línea en la Secretaría de Salud y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sobre la saturación en los hospitales COVID y No COVID y el posible desabasto de medicamentos, oficialmente insisten en que todo está bien, tanto que incluso, sería posible volver a semáforo Naranja en el corto plazo.

“Estamos mega saturados. El Hospital General está lleno, la Clínica 1 -del Seguro Social- tronó y se abrió la (Clínica) 20, y está bastante concurrida”, dijo uno de los médicos que se encuentra combatiendo al COVID-19 desde el inicio de la pandemia en distintas instituciones, quien solicitó el anonimato.

Destacó que en la Clínica 1 se saturó el primer piso, destinado para pacientes COVID, y debido a que el segundo es para enfermos No COVID, pero con una urgencia médica, tuvieron que habilitar el tercer piso, generalmente usado para Medicina Interna, Oncología y Hemodiálisis.

“El fin de semana se abrió el tercer piso de la Clínica 1, y sí hay espacio, el problema es quién los atenderá. Hay muchos médicos que fueron contagiados, Enfermería ni se diga, las tomas de oxígeno fallan, y simplemente los cuidados a los pacientes ¿quién los hará si el personal no se da abasto?”, continuó.

Además, el espacio de Tococirugía también está lleno y Urgencias Adultos, donde generalmente caben alrededor de 40 pacientes, con sus respectivas camas y espaciados, ahora tiene cerca de 90. “Todo se cerró para urgencias verdaderas, únicamente”, afirmó.

En los hospitales de la Secretaría de Salud, la situación no es diferente. Al miércoles 9 de diciembre, había disminuido la ocupación hospitalaria en general, sin embargo, el porcentaje de ocupación en el Hospital General de Tijuana (HGT) había aumentado a 72%, con 122 personas en cama y 46 disponibles.

Las 46 camas disponibles corresponden a los pisos cuarto y quinto del nosocomio, cada uno con 26, los cuales son inexistentes, pues esos pisos se encuentran deshabilitados por la instalación de un sistema de aire acondicionado especial para el lugar, el cual no se había cambiado en 40 años.

El viernes 4 de diciembre debió entregarse el cuarto piso y, en el transcurso de esta semana, que acaba el quinto, según anunció a ZETA Alonso Pérez Rico, titular de la Secretaría de Salud del Estado, en una reunión virtual con el Grupo 21 realizada el martes 8 de diciembre, comentó que aún no estaban habilitados, por lo que, aunque estaban las camas, no podían ser ocupadas.

“Las camas que hay están en el cuarto y quinto piso -del Hospital General- pero como están poniendo el aire acondicionado, que es algo que ya teníamos que hacer, era algo urgente por la situación que estamos viviendo, pero sí hay camas”, que, en ese momento, a decir de las estadísticas presentadas, había 42.

En la transmisión vía Facebook del 9 de diciembre, el funcionario estatal anunció que había un acumulado de 5 mil 72 personas dedicadas al sector médico, contagiadas de COVID-19, de las cuales mil 138 son médicos, mil 961 enfermeras, y otro personal que labora en hospital, como limpieza, radiólogos y demás. En cuanto a aquellos que laboran como soporte a los de primera línea, se contabilizan mil 973.

“Cuarenta y nueve del personal de salud han perdido la batalla a causa del COVID-19:18 médicos, 10 enfermeras, 21 otros profesionales de la salud. Siete médicos de la Secretaría de Salud y nueve del IMSS”, detalló Pérez Rico.

 

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

 

AUMENTAN CONSULTAS

Dos nuevas clínicas de fiebre se han abierto en Tijuana y se espera que antes de que termine el mes, se habilite una más en el Valle de Mexicali, ante el incremento de casos sospechosos que se han registrado, pues no han bajado de 3 mil en promedio durante la última semana. Cada unidad está recibiendo a más de 300 personas por turno.

Sin embargo, esto sucede en un escenario donde también hay menos médicos, tanto por los contagiados de coronavirus, aquellos que están en resguardo por ser población de riesgo, o por los que acaban de pasar el Examen Nacional de Residencias Médicas (ENARM) y deben continuar su especialización.

Al respecto, Alonso Pérez Rico comentó a ZETA que solo la clínica ubicada en la colonia Francisco Villa tiene horario de 7:00 a 20:00 horas, las demás terminan su jornada a las 14:00 y 14:30, precisamente por la falta de médicos.

“Muchos de los médicos generales que estaban con nosotros quedaron en el ENARM, por lo que vamos a tener una reunión con el Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar) para que autorice los contratos, para que todos estos médicos que se van a ir a hacer su especialidad, puedan ser contratados más médicos, con contrato del Gobierno Federal”, expresaría.

En total, 40 médicos dejarán de laborar en estas clínicas o en el HGT para seguir sus estudios.

 

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

 

EL DESABASTO

Otro problema al que se están enfrentando los médicos de primera línea, es la dosificación de los relajantes musculares, necesarios para los pacientes intubados (172 al 9 de diciembre) y al pico más alto de pacientes hospitalizados desde que empezó la pandemia: 416 y va en aumento diario.

En el reportaje Fracasa sistema de salud: hospitales COVID desbordados y con desabasto, de la edición 2436 de ZETA, se dio a conocer la lucha de los médicos para conseguir los relajantes musculares, pues estos están controlados por la administración del hospital y no abastecen las dosis que el paciente necesita, sino lo que quieren dar.

Jorge Alcocer Varela, secretario de Salud federal, subrayó que en Baja California se ha tenido que usar el “ingenio mexicano” para sustituir sedantes a pacientes intubados.

“Esos medicamentos escasearon, debido a que muchos en todo el mundo hacían lo mismo. Sin embargo, tenemos buenas noticias en dos formas: desde hace un mes, se convocó al ingenio del mexicano y médico, y de hecho, era necesario ver los medicamentos que usan los anestesistas; por cierto, eran equivalentes o sustitutos de estas tres acciones en la sedación o en la contracción muscular, y se logró que tuviéramos esa posibilidad”, detalló.

Por su parte, el titular de la Secretaría de Salud en Baja California recalcó que el escenario seguirá igual, ya que un medicamento se puede sustituir por otro y es lo que se está haciendo en cada hospital con un problema similar.

“Si no tenemos un sustituto, el paciente puede usar más de uno. Ámpulas de relajantes musculares en el Hospital General de Tijuana, necesitamos mil. El tema no es el costo; el tema es que no hay quién venda la cantidad que ocupamos”, reconocería.

Para subsanar el problema, las compras de esos medicamentos se están haciendo en Estados Unidos y ya se llegó a un acuerdo con el Insabi para que puedan surtir en cuanto haya abasto.

Uno de los médicos consultados por ZETA, refirió cómo de la administración general del HGT les racionan los relajantes al no haber suficientes, esto en detrimento del paciente.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

 

 

SIN MEDIDAS COERCITIVAS

Al salir del HGT, donde estuvo internado por neumonía viral a causa de COVID-19, el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, anunció que continuarán con la política de no tomar medidas coercitivas contra la gente que no aplique el protocolo sanitario, ya que apelan al “toque de conciencia” de la población.

Sin embargo, en un recorrido realizado por ZETA durante el último fin de semana, se pudo constatar que el resguardarse, protegerse y cuidarse, no sucede en la realidad.

Familias completas, incluyendo adultos mayores y menores de edad, abarrotaron las plazas comerciales en Tijuana, donde había filas de hasta 20 personas para ingresar a las tiendas departamentales para efectuar compras navideñas.

Las áreas de comida y cada uno de sus puestos estaban a reventar. A pesar que el área de juegos infantiles estaba cerrada, no fue impedimento para que niños corrieran entre las mesas sin que sus padres prestaran atención, o procuraran que por lo menos tuvieran el cubre bocas puesto.

El mercado sobre ruedas de La Curva, en el Mariano Matamoros Sur, implementó medidas de seguridad para que la gente solo pudiera entrar por un lado y se pusiera gel al hacerlo; cada puesto contaba con su cinta de precaución, los vendedores usaban cubre bocas y guantes, pero la gente hacía caso omiso.

Una vez entrando al mercado, retiraban el cubre bocas o lo usaban bajo el mentón y así se acercaban a los puestos, sin medir distancias o usar gel.

Entre la noche del viernes 4 y sábado 5 de diciembre, la situación no fue mejor en los bares de la calle Sexta o en Plaza Fiesta, pues muchos jóvenes abarrotaron algunos al saber que sería el último fin de semana en semáforo Naranja.

La mayoría de los establecimientos cumplieron con las medidas de higiene y el horario establecido hasta las 00:00 horas, pero otros sobrepasaron el aforo y a los clientes no les importó mantener la debida distancia.

 

EL RETO DE LAS TRES SEMANAS

Pese a lo anterior, Alonso Pérez Rico afirmó que el panorama para Baja California es alentador, ya que, si desde el lunes 7 de diciembre los ciudadanos comenzaban a seguir las indicaciones y resguardarse en casa, se podía volver al semáforo Naranja antes de Año Nuevo.

El 8 de diciembre, el funcionario estatal lanzó el “reto de tres semanas”, en el que invita a la gente a no salir, solo a lo esencial, para poder bajar los indicadores, no cerrar negocios y volver a la coloración de riesgo moderado.

“Si la relación de casos activos, la hospitalización, las consultas en las clínicas de fiebre empiezan a disminuir, el escenario de Rojo, de 32 puntos, lo podemos revertir rápidamente a menos, porque para llegar a Rojo se necesitan 32 puntos, que son los que tenemos ahorita”, mencionó a ZETA.

“Si hacemos las cosas bien, en los siguientes 14 a 21 días podemos pasar a anaranjado y llegar a anaranjado antes de que cierre este año”, recalcó.

– Tal escenario sería casi una utopía, porque se está confiando en que la gente adoptará las medidas, pero si no lo han hecho en los últimos dos meses que Usted ha estado advirtiendo, ¿por qué ahora sí lo harían?

“El mes pasado estábamos anaranjado, ayer -7 de diciembre- empezó el que se cierran actividades, hoy y mañana cerraremos más. En este escenario, entendemos que un toque de conciencia, en un estado de que la gente entienda y haga las cosas por sí misma, se va a sinergizar cuando vea que se están cerrando actividades y entiendan que esto es en serio”, finalizó Pérez Rico.

 

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

 

 

Los protocolos de vacunación, según López-Gatell

Según lo señaló Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud federal, los primeros en ser contemplados para recibir la vacuna son aquellos que fueron condecorados con la medalla Miguel Hidalgo. Por otra parte, dijo que la Secretaría de Salud federal cuenta con un censo del equipo de salud, por lo que también se incluirá a equipo de enfermería y a otros profesionales.

“Las vacunas comenzarán a aplicarse tan pronto nos lleguen. Dependemos de que las compañías cumplan, no tenemos razón para sospechar que no lo vayan a hacer porque los contratos están firmados. En cuanto nosotros las recibamos, se procesará la inspección de los lotes, se liberarán y se empezarán a utilizar”, explicó el subsecretario en entrevista radiofónica.

“El primer embarque es limitado a 250 mil dosis que servirán para 125 mil personas, porque son dos dosis separadas por 21 días”, indicó López-Gatell Ramírez, quien a la par admitió que en México no existe infraestructura para la ultra congelación de las vacunas, pero señaló que se trata de tendencia mundial.

En su opinión, este momento de la pandemia no es el indicado para hacer una inversión en infraestructura de congelación, aunque cuentan con una solución por parte de Pfizer, farmacéutica estadounidense “con una propia tecnología que consiste en unas cajas de aislamiento con hielo seco, que no son una solución permanente, pero sí es muy eficaz para el almacenamiento temporal”, dijo.

El funcionario federal recordó que en el contrato establecido con Pfizer se estipuló que la compañía debía proveer este tipo de accesorios y que se cumpliera con la entrega en los puntos de aplicación de la vacuna, ya que “nunca habían existido este tipo de vacunas, hay tres vacunas que requieren la ultra congelación, pero la inversión en este tipo de tecnología se hará si el horizonte de la congelación avanza”.

Respecto a las dudas que han surgido en torno a si el personal de instituciones privadas también será vacunado, detalló que ellos igualmente están contemplados en el programa de inoculación, ya que el objetivo es que “todos” los profesionales estén protegidos de la COVID-19.

“Ha surgido la idea de si solo médicas y médicos, la respuesta es no, es todo el equipo de salud. Si usted es médica o médico, enfermera, enfermero, pero también quienes son camilleros, quienes son químicos que trabajan como analistas en los laboratorios, todo el personal auxiliar de apoyo, todo el equipo de salud”, puntualizó en la conferencia de prensa vespertina.

Sin embargo, López-Gatell Ramírez aceptó que la primera etapa no será suficiente para vacunar a todos los miembros del Sector Salud, ya que su población es cercana a un millón de personas, aunque previó que en los siguientes meses se cumplirá con el proceso.

Un día antes, el subsecretario había mencionado que el primer lote de vacunas no cubriría a todo el personal de salud, ya que las 125 mil dosis que se administrarán, únicamente servirán para cubrir a cerca del 12.8% del total de personas que trabajan en el Sector Salud.

Durante la reunión del Consejo Nacional de Salud, realizada el 9 de diciembre, estuvieron presentes los secretarios de Salud de las 32 entidades federativas, a quienes se les pidió contar con listas ordenadas del personal sanitario, con el fin de establecer quiénes serán los primeros en recibir la vacuna.

Respecto a las advertencias de que en Reino Unido, personas que fueron inyectadas con la vacuna elaborada por de la farmacéutica estadounidense Pfizer y la alemana BioNTech presentaron una reacción alérgica, Hugo López-Gatell comentó que no será un motivo para suspender la campaña nacional contra la COVID-19.

Aclaró que las advertencias sobre alergias por el uso de la vacuna solo se dieron de manera general y hasta ahora no se conoce que sean meritorias para no utilizarse en personas alérgicas.

Asimismo, reiteró la participación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en el análisis de la vacuna y posterior aceptación para que sea aplicada de forma segura. “Vendrán las recomendaciones necesarias de las precauciones que hay que tener, por ejemplo, en las personas con dicha propensión alérgica”, citó.

No obstante, las vacunas “son los productos farmacéuticos más cuidados”, y llamó a tener confianza en la labor de las autoridades sanitarias. (Carlos Álvarez Acevedo)

 

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