Hacinamiento y violencia en las entrañas de la Penitenciaría de Tijuana

Fotos: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA
 
Edición Impresa lunes, 28 septiembre, 2020 01:00 PM

Los custodios se quejan del sueldo, oficialmente dicen que ganan 15 mil pesos, pero solo les llegan 13 mil 500. No saben cuáles prestaciones tienen, ni seguros, y la muerte por COVID-19 no es considerada “riesgo de trabajo”, ya que la contraen “fuera del penal”. Los presos también adolecen situaciones dentro del penal, conviven con plagas que les laceran la piel, duermen amontonados en una celda, no reciben visitas y todos los días hay riñas. Por lo menos cuatro pandillas pelean el control: Los Paisas, Los Sureños, Los 18, Los Norteños

El mítico centro penitenciario de La Mesa en Tijuana se encuentra con sobrepoblación de personas privadas de la libertad por alrededor de 4 mil 018 almas, cuando su capacidad es solo para 2 mil 546, de las cuales por lo menos un 50% está en espera de una condena.

Las celdas para cuatro personas son habitadas por siete en el mejor de los casos. El hacinamiento los enfrenta a condiciones precarias de vida, a enfermedades y laceraciones producidas por fauna nociva que se crea en los espacios supuestamente fumigados cada 30 o 15 días.

Riñas entre habitantes de una misma celda y entre miembros de diferentes pandillas se presentan a diario. Aunque no se han encontrado armas de fuego, cuchillos o algún otro objeto del exterior, los internos fabrican su propia artillería con chicles, papel de baño, artículos de limpieza y todo aquello con lo que se pueda hacer una “punta”.

Entrar a la prisión de Tijuana es pasar por una serie de filtros sanitarios cada que se sale de un edificio e ingresa a otro. Por la llegada de la contingencia sanitaria producida por el virus SARAS-CoV-2, el uso de cubre bocas es obligatorio para todo el que se encuentra dentro del penal.

Por la misma razón, las visitas a los privados de la libertad están suspendidas, las actividades al aire libre y recreativas que se llevan a cabo apenas se reinician. También el nuevo coronavirus causó que el sistema judicial del Estado se detuviera, y por consiguiente los procesos y juicios de cientos de personas se encuentren parados.

Diariamente ingresan a la Penitenciaría de Tijuana, aun con la pandemia, un promedio de 15 personas. Los hacen pasar por un estudio clínico y posteriormente los colocan en celdas aisladas, donde están en observación médica para descartar que estén contagiados de coronavirus.

Para mantener la sana distancia entre los internos al momento de realizar actividades físicas, hacer llamadas telefónicas o para la compra de alimentos y artículos de limpieza, por módulo (pasillo de celdas) se les otorgan alrededor de 30 minutos.

En cuanto a los elementos del cuerpo de seguridad penitenciaria, estos denunciaron que aunque en papel su sueldo asciende a 16 mil pesos mensuales, en la realidad, lo tangible, su ingreso total libre de impuestos es de solo 13 mil 500 pesos.

También desconocen el tipo de prestaciones que tienen y sus características, ya que no les dicen y, cuando preguntan, no les resuelven, lo que significa una falta de transparencia para con los trabajadores del sistema penitenciario de Baja California.

Todo lo anterior lo pudo documentar ZETA tras un recorrido por las entrañas de la Penitenciaría de La Mesa. En dicho tour, por la que fue considerada una de las cárceles más peligrosas de México, el equipo de este Semanario entrevistó al subdirector general de Centros Penitenciarios y de Adolescentes del Estado, José Armando López Rosas; al director del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Tijuana, Óscar Humberto Ruiz; y al subdirector Gabriel Zuñiga Marmolejo.

MUERTE POR COVID-19 NO ES CONSIDERADO RIESGO LABORAL EN CERESO DE BC

Las prestaciones y condiciones laborales de los elementos de la Policía penitenciaria son un tema pendiente en el sistema de cárceles en Baja California. Los miembros de este cuerpo de seguridad han denunciado la opacidad en cuanto a sueldos, seguro de vida y qué tipo de riesgos contempla.

Lo que sí es seguro es que la muerte por COVID-19 no está considerada cómo riesgo de trabajo para el personal de seguridad de las cárceles del Estado. El argumento que exponen José Armando López Rosas y Óscar Humberto Ruiz, es que dentro de las instalaciones de los penales no se contagian, por lo que si contraen el virus es fuera del horario laboral.

“El penal se encuentra con todos los insumos necesarios, se les han proporcionado, muchos de ellos traen sus cubre bocas desde el momento del ingreso al centro, a los que no cuentan con él se les proporciona uno”, comentó Ruiz.

Otra de las herramientas con las que cuentan para evitar contagios dentro del penal, son “los filtros sanitarios, la toma de temperatura, como lo pudieron observar ustedes, es igual con el personal, no es nada más con las visitas, también con nosotros mismos”.

Sin embargo, no contempla que durante el trayecto del trabajo a la casa o viceversa, el personal de seguridad se traslada en transporte público, espacio considerado por las autoridades de salud como de alto contagio.

En su intervención para contra argumentar el tema del transporte público, José Armando López Rosas aseguró que han encontrado cómo algunos de los integrantes del cuerpo penitenciario realizan reuniones en sus casas o salen a sitios concurridos, exponiéndolos al contagio y evidencia que no se contagiaron dentro del penal o en sus horas laborales, por lo que la muerte por COVID-19 no puede ser considerada riesgo de trabajo.

– ¿Cuántos elementos de seguridad penitenciaria trabajan en este Cereso?

“En total, los tres turnos el Estado de fuerza general es de 260, 71 por turno aproximadamente”, respondió Humberto Ruiz.

– ¿Qué pasa con los elementos que llegaron a enfermarse? 

“La incapacidad que les proporciona la institución médica en este caso ha sido Issstecali y el seguimiento médico que requiere, inclusive tenemos todavía bastantes compañeros que se encuentran vulnerables por la cuestión de edad de alguna enfermedad crónico-degenerativa, pues están resguardados en casa”.

– ¿Cuántos han fallecido? 

“Tenemos identificado uno, pero no tenía el diagnóstico positivo o como coronavirus, nunca se le hizo la prueba”, expresó el director del penal para ser inmediatamente interrumpido por López Rosas:

“Él tenía una enfermedad crónica, sufría de asma, era una persona que acudía al servicio médico, de hecho, días anteriores a fallecer, había estado buscando la atención, fue canalizado a otro hospital donde estaban atendiendo pacientes con COVID, pero él ya no se estaba presentando en el penal”.

Reveló que hay dos casos de custodios en esta situación, “pero los identificamos por algún síntoma de temperatura o que tuviera algún tipo cuadro gripal, ante la duda los regresamos y los invitamos a que vayan al Centro de Salud.

“De ahí empezamos a expedir incapacidades inicialmente por siete días a medida de que se fueron detectando sus síntomas en torno al COVID-19, después se empezaron a incapacitar por 14 días, como parte de las medidas para salvaguardar a nuestra población, para aminorar los riesgos de introducir el virus”.

– ¿Cuál es la situación actual de los custodios en el tema laboral, sueldos y prestaciones?

“Se encuentran solventados, actualmente hay una modificación que ha sido una situación muy en particular con los oficiales de la metodología del pago, pero se les está pagando de manera correcta, el hecho es que no se les paga menos, se les paga diferente, esa situación ya se les ha ido explicando a los compañeros en qué sentido va y ha quedado solventada, ha quedado claro”, aseguró el subdirector general de Centros Penitenciarios y de adolescentes del estado.

LOS RIESGOS DE SER CUSTODIO EN LA “PENI” DE TIJUANA 

Durante la visita de ZETA al penal de La Mesa, se entrevistó en privado a distintos elementos del cuerpo de custodios, quienes revelaron algunas contradicciones a lo expuesto por los directivos, además de contar cuáles son los riesgos de trabajo que enfrentan y cómo es un día común dentro de esa cárcel.

Uno de los custodios entrevistados declaró que en cuanto al tema de seguridad social y prestaciones y otros derechos laborales con los que deberían de contar, van con los ojos vendados, pues no les informan ni les transparenta este tipo de información.

“No se nos ha informado nada que tengamos un seguro de vida extra por lo del COVID, pero sí tenemos un seguro de vida que el monto en sí no lo sé, porque no nos dicen la cantidad exacta, pero tenemos carta testamentaria donde, en caso de que fallezcamos sea cual sea la razón, se da una cantidad, que desconocemos, a nuestro familiar”.

– ¿Ha preguntado por esos montos? 

“Ya preguntamos pero no nos han dicho, nadie sabe qué cantidad es”.

– ¿Sabe de colegas suyos que hayan fallecido por COVID-19?

“Conocimos que falleció uno, pero aparentemente no fue por COVID, desconozco la situación”.

– ¿Cómo es el ambiente en el penal? ¿Hay riñas entre los internos?

“Sí hay rivalidades entre ellos, seguido entre ellos ha habido riñas, ya sea, porque ‘tú eres de otra pandilla’, ‘tú vienes por tal delito’, ‘ya me caíste gordo’, ‘me robaste algo’; sea cual sea la situación siempre hay riñas entre ellos, pero sí se da mucho entre pandillas”.

– ¿Cuándo fue la última pelea entre privados de la libertad?

“La última riña fue creo que hace como tres días, porque tenían problemas en sus estancias, que ‘no nos soportamos y ya nos cayó mal, queremos que lo saquen’, van y lo golpean. Fue una agresión física leve, no al grado que intervenir el médico porque no hubo alguna emergencia. Fue a puro golpe, entre los hombres”.

– ¿Qué tan frecuentes son esos pleitos?

“Diario hay riñas. En cuestión de privados de la libertad, hombres, diario hay riñas. Son varios módulos, son seis de hombres. Si no se da en uno, puede ser que se dé en otro, en la misma yarda. Puede ser que lo miró feo, cualquier cosita mínima ya, ‘es me provocaste’ y se lanzan a los golpes en el mejor de los casos”.

– ¿Cómo detienen o paran una riña ustedes como custodios?

“La dinámica o el protocolo es que las personas que generan una riña o están dentro de una riña, se mandan a realizarse un certificado médico primeramente, para ver que no haya ninguna lesión en el cuerpo, para que quede constatado de cómo lo estamos recibiendo, para que no vaya a haber malos entendidos; se certifica y se manda a comité técnico para ver qué acta disciplinaria se le va a poner a esa persona que generó la riña”.

– ¿Ha aplicado el uso de la fuerza para reprimir a algún interno?

“No, de acuerdo a la agresión, es el uso de la fuerza. Si llega una persona con algo punzocortante, con algo que hayan hecho ellos, alguna punta o algo, tienes que repeler la agresión. Nosotros nada más repelemos, controlamos y es todo, aquí no se usan ni golpes, si acaso se llega a usar el gas, pero es para repeler la agresión, para que no se vayan a amotinar todos al mismo tiempo, ya sea atacarnos a nosotros mismos o entre sus mismos compañeros”.

– ¿Cuántas horas trabaja al día? 

“Hay horarios que son de 24 a 48 horas. Por ejemplo entras hoy a las siete de la mañana y sales hasta el día siguiente a la misma hora y ya regresas hasta siguiente turno. El otro horario es de ocho horas, que es a las ocho de la mañana y salen a las cuatro de la tarde. Y los de reacción inmediata entran a las ocho y puede que salgan hasta que se acaban las actividades, entre cinco o seis de la tarde”.

– ¿Cuánto gana un custodio penitenciario?

“Si pedimos una carta de trabajo, dice que ganamos 16 mil, pero no es así, no ganamos los 16 como tal, generalmente dice que sin impuestos, sin ningún descuento son 16, pero nos vienen pagando como 14 mil sin ningún descuento, y es ahí la inconformidad de los compañeros, porque ya quitándole los impuestos y todo, nos quedan como 13 mil 500, por ahí, porque no nos quitan mucho de Issstecali, pero sí estamos un poquito inconformes con eso. Además no ha sido muy transparente nuestro sueldo, todos estamos en la misma situación porque es en general, el pago es igual para todos”.

– ¿Cuáles son los riesgos de este trabajo?  

“Claro que hay peligro, en todo momento, al momento que te metes a un pasillo como ahorita que hiciste el recorrido con nosotros, mucha gente o muchos privados de la libertad a veces por ser oficial puede ser que te avienten un vaso con agua caliente, orines, que te peguen con algo. Claro que puedes traer tu equipo, pero no te salvas de que te avienten algo, entonces el peligro está siempre.

“Uno nada más cumple con su trabajo, pero ellos se sienten con que ‘ah, te estás pasando’, aunque no es así. Te portas mal y todavía quieres exigir. Hay mucho peligro aquí adentro y muchas veces la gente o los mismos familiares no lo ven, porque no conocen realmente cómo están aquí adentro sus privados o cómo se comportan, para ellos siempre van a ser unos angelitos”.

 

LOS PRIVADOS DE LA LIBERTAD

De acuerdo con el director de la Penitenciaría de Tijuana, hasta el jueves 17 de septiembre, en el Cereso se tenían contabilizadas 4 mil 18 personas privadas de la libertad, de los cuales 309 son mujeres y el resto hombres. Aparte, se tienen destinadas celdas especiales para personas vulnerables: adultos mayores y miembros de la comunidad LGBT+.

En el penal se tienen ubicadas por lo menos cuatro pandillas dominantes: Los Paisas, con casi el 70% del control en el Cereso; de ahí le siguen en nivel de cantidad de miembros Los Sureños, Los 18 y Los Norteños.

– ¿Cómo está la situación con las pandillas dentro de la Penitenciaría? 

“Están plenamente identificadas desde el momento del ingreso y también en las entrevistas iniciales por las áreas tanto psicología como criminología, se hace la detección de si pertenece a algún grupo delictivo o alguna pandilla para hacer propiamente la clasificación del centro”, respondió Oscar Humberto Ruiz.

– ¿Qué pandillas están presentes? 

“Hay una diversidad, pero lo más común son Los Paisas, Los Sureños, Los Dieciocho, etcétera, obviamente no tengo la cantidad exacta porque varían, pero sí hay presencia”.

El subdirector general de Centros Penitenciarios vuelve a interrumpir a Humberto Ruiz, para explicar mejor el tema de las pandillas:

“Estamos en una frontera, entonces sí hay mucha afluencia de este tipo de grupos que llegan a ingresar al centro, hay una cantidad importante de grupos, sin embargo, como dijo el directo, los que más predominan son Los Paisas, en menor medida Los Norteños, Los 18, y hasta los Maras”.

– ¿Han encontrado armas dentro del penal?

“Incidentes violentos no, armas pues encuentras lo que comúnmente ellos utilizan”, indicó el director, y dejó que el subdirector Gabriel Zúñiga Marmolejo ampliara el tema:

“Armas como tal propiamente no, pero por ejemplo un utensilio si lo rompo y le doy forma, hago una pequeña punta y le hago un mango de chicle, y ya tengo una pequeña punta con un cepillo de dientes. Hay objetos que son propiamente para su utilización privados de la libertad, con lo que ellos fabrican sus armas. Es más, no me voy muy lejos, a un papel higiénico mojado le das forma y haces una punta”.

– ¿Qué tan seguido encuentran ese tipo de armas?

“Puntas hechizas, varias veces, seguido estamos haciendo revisión y para evitar que los internos tengan estos artículos con características que de acuerdo a la Ley se pueden considerar arma prohibida”.

– ¿Ha habido lesionados con estas armas? 

“No. Hasta el momento no hemos tenido incidentes violentos, se podría decir que ellos dicen ‘no, la tengo para protección’ o algo por el estilo, no por el hecho de que las hayan utilizado”.

– ¿Han encontrado teléfonos celulares dentro de la cárcel?

“No”.

-¿Drogas?

“Sí, pero en pequeñas cantidades. Lo son más que nada con los nuevos ingresos, hay veces que en su misma ropa en alguna parte traen una pequeña cantidad.  No al interior del centro, no que se haya decomisado al interior, sino en las partes perimetrales o en el exterior”.

– ¿Qué tipo de droga han intentado meter al penal? 

“Por lo regular es marihuana y en algunas ocasiones  heroína”.

LA COMIDA DENTRO DE LA “PENI” 

Los alimentos que se preparan, sirven y venden dentro del centro penitenciario de Tijuana, son provistos y administrados por La Cosmopolitana. La compañía ha sido investigada y denunciada por alimentos de mala calidad, intoxicaciones de reos y condiciones insalubres de trabajo.

Desde 2006 con el panista Vicente Fox en la Presidencia de la República, La Cosmopolitana estableció su monopolio que a la fecha pervive en el servicio de alimentos para los gobiernos, principalmente en las cárceles, corporaciones de seguridad, el Instituto Mexicano del Seguro Social y DIF.

El 2 de febrero de 2013, la mala calidad de los alimentos de la firma Kosmo provocó el motín en las Islas Marías, Nayarit. El 24 de mayo de 2014, más de mil 200 internos del Penal Estatal de Puente Grande en Guadalajara resultaron intoxicados. Y entre 2013 y 2019, La Cosmopolitana fue sancionada en 32 ocasiones por la mala calidad de los alimentos en el sistema federal penitenciario.

En Baja California firmó un contrato por 77 millones de pesos para alimentar por tres meses a todo el sistema penitenciario de Baja California. La razón fue la millonaria deuda que el Estado tiene con dicha empresa. En octubre de 2019, el gobierno de Francisco Vega se fue debiendo 60 millones, y la actual administración está pagándoles en abonos, acumulando una deuda promedio de 10 millones de pesos por mes.

De acuerdo con los directivos del Centro Penitenciario de Tijuana y el subdirector de los Cereso, en lo que va del gobierno de Jaime Bonilla Valdez no han tenido reportes de Población Privada de la Libertad (PPL) intoxicados, tampoco de alimentos en mal estado y menos de un entorno insalubre para la elaboración de los alimentos.

Por otro lado, los PPT consideran que, aunque la calidad de la comida no es mala y a la fecha no han vuelto a encontrar insectos o algún rastro de alimento en mal estado, sí quisieran mayor variedad, ya que el platillo que pagan a un costo de 55 pesos en promedio, es monótono.

En el área para mujeres, la preparación de sus alimentos está a cargo de un grupo de once féminas internas que hacen horas de servicio en la cocina divididas en dos turnos. Diario preparan y sirven 307 platillos en tres distintos lapsos de tiempo: desayuno, comida y cena. Las parrillas se encienden desde las siete de la mañana para preparar el primer alimento del día, que se da a las ocho.

En el caso de la cocina para el área de hombres, esta se divide en cuatro segmentos: primero están los cocineros, supervisados por un chef que rinde cuentas al centro penitenciario y un supervisor de La Cosmopolitana. En esta área preparan y empacan los alimentos que serán llevados a las celdas de los PPL.

El otro segmento es la panadería, donde laboran cinco personas. Hacen virotes y pan dulce, el encargado de esa área es un recluso con experiencia como panadero. El tercer segmento es la tortillería, en este lugar hacen alrededor de 19 mil 595 tortillas que se reparten de cinco en cinco por cada platillo servido.

Por último, está el área de los lava loza, donde las ollas, platos, cubiertos y utensilios de cocina que se ocupan diariamente son lavados. A los privados de la libertad que realizan su servicio en esta área se les da un “pago” de 300 pesos a la semana y un kit de cosméticos como productos de higiene personal.

De acuerdo con los cocineros entrevistados por ZETA, el menú es distinto todos los días, comen cerdo, pollo, arroz, pasta y verduras. El día de la vista les sirvieron carne de puerco con verduras y arroz, con cinco tortillas. También aseguraron que la calidad de los productos ha mejorado en comparación a otros años.

Durante el recorrido se observó fauna nociva, los cocineros portaban cubre bocas, cofias y guantes, sin embargo, en el ambiente se percibía un olor similar al de alimentos en descomposición y agua estancada, comúnmente conocido como choquilla.

 

LA VIDA EN EL PENAL

Luego de visitar las áreas comunes y la cocina de la cárcel de La Mesa, ZETA pasó a los módulos donde se encuentran las celdas de los PPL, primero al módulo 1, al primer piso, y al ver a las autoridades del centro, los reclusos les entregaron unos papeles con peticiones.

– ¿Qué son las cosas que les estaban pidiendo las personas privadas de la libertad?

“Ahorita con el tema de la visita, que no han ingresado, apenas ellos están haciendo registro de familia y por ende no han tenido el tema de acceso a la visita, y alguno de ellos pues no les han podido depositar o traer pertenencias, cosas básicas, una playera, un pants”, contestó José Armando López Rosas.

Y agregó que también solicitan algunos insumos “que podemos poner a consumo de esa gente, que no tiene absoluto apoyo para solventar su estancia, son artículos de aseo personal, jabón, rastrillo, cepillo de dientes, pasta, papel higiénico”.

– ¿Tienen registro de cuántas personas privadas no cuentan con los recursos para comprar artículos? 

“Así como tal no, porque en ocasiones les depositan una, dos o tres veces y les dejan de depositar y luego otra vez, dos tres veces, pero hay algunos que desde que llegan no tienen, esos son a los que se les está apoyando. Pero estadística no tenemos”.

– ¿Cómo funcionan los depósitos para que compren en los puntos de venta del penal?

“Las familias o visitas cuando llegan a venir depositan en caja ya sea un 300 o 500 pesos, esto se suma a una cuenta que tienen los internos con su número de folio, con esto en el sistema ellos van a las tiendas y con su huella dactilar compran y pagan el producto que deseaban y se les da un ticket”.

En la celda que se encontraba hasta el final del módulo, ZETA entrevistó a los internos, quienes se encontraban hacinados. En un cuarto con cuatro literas habitan 14 hombres. Todos con marcas de piquetes de insectos como piojos, pulgas, arañas y “laicas”, una especie de piojos de cuerpo que causan ulceraciones en la piel.

– ¿Cuántos duermen aquí?

“Somos 14”, respondieron todos al unísono.

– ¿Cómo viven todos ahí adentro? Escuché que no tienen jabón, ¿qué más les falta?

“Pues básicamente productos de limpieza, nos hace falta jabón, rastrillos, papel de baño”, contestó uno de los PPL al interior de la celda. Luego, del fondo salió un joven delgado de estatura aproximada 1.80 metros que solicitó fumigación, porque el calor y el hacinamiento han generado fauna nociva para la salud.

El joven mostró sus piernas con heridas causadas por el “piojo de cuerpo”, úlceras color rojo sobre la piel de las piernas, espalda, pecho y brazos. Los demás internos también mostraron sus heridas por insectos y plagas.

Luego de esta demostración del estado precario de los internos en el penal, se cuestionó al director del Cereso sobre cada cuánto fumigan las celdas, este aseguró que lo hacen por lo regular cada 15 días. Pero los PPL indican que por lo menos en los últimos dos meses no lo han hecho en su módulo.

– ¿Cada cuándo hacen fumigaciones en este lugar?

“La fumigación se hace de manera quincenal o mensual, dependiendo, porque también obviamente pues hay que fumigar y se va programando por módulo, una semana es un módulo, otra semana es otro módulo, entonces cada mes.

“Por lo regular son las cucarachas, piojos y arañitas, lo que es el grillo, las laicas, que son como un piojo, pero más larguito, esas se meten debajo de la piel y generan una especie de barro y se van dispersando en la piel. Y también hay roedores”.

Otra problemática que pudo documentar este Semanario fue la falta de sentencias condenatorias de para los PPL. Algunos tienen hasta seis años sin una condena.

– ¿Cuánto te falta de condena por cumplir?

“No me han sentenciado”.

– ¿Cuántos de ustedes no tienen sentencia?

“Todos, a los sentenciados los reubican en el tercer nivel”.

– ¿Qué razón les han dado?

“A mí se me hace que por lo del COVID. Yo pasé este mes aquí, me dijeron que en un mes de preventiva y no me han dicho nada”.

– ¿Y tú cuántos años tienes aquí?

“Desde diciembre de 2013”.

– ¿Cuánto te falta?

“Todavía no estoy sentenciado, supuestamente se cerró el caso ya, pero sucedió lo de la pandemia, algo así, no sé, no me han llamado, ya se había cerrado el caso hace como seis meses”.

– ¿Y tú cuánto tiempo tienes aquí?

“Seis años cuatro meses”.

– ¿Cuánto te falta?

“No me han sentenciado”.

– ¿Por qué estás aquí?

“Por homicidio calificado copartícipe, vengo con el viejo sistema, que es muy tardado, me hablan cada cuatro cinco meses y a veces no se llevan a cabo las diligencias, entonces me la vuelven a saltar y así me he llevado mucho tiempo”.

Por último, se preguntó a los directivos del centro penitenciario qué acciones ejecutarán para atender el tema de la sobrepoblación en el Cereso, a lo que el subdirector general de Centros Penitenciarios y de Adolescentes del Estado, José Armando López Rosas, comentó que será agilizar los traslados de los internos a penales con mayor capacidad.

“Definitivamente es tema de traslado, no es generar otros módulos, porque a final de cuentas como sistema penitenciario tenemos espacio disponible, si no tuvieras espacio ya tendrías que pensar en la construcción de un centro, de un espacio, de una ampliación, pero sí tenemos espacio. Esto va un tanto de la mano en la cuestión del ejercicio de la dinámica procesal, es muy importante que el tema judicial caminara, porque si no camina y nada más están ingresando, pues no sale gente, no se resuelve. Hay unos que dicen que les dictaron un mes de investigación y ya llevan cinco meses, pero es cuestión de agenda judicial”.

 

CERESO LA MESA NO CUENTA CON ESTÁNDAR ACA

De todas las prisiones del Estado, la única que no cuenta con certificación de la Asociación de Correccionales Estadounidense (ACA, por sus siglas en inglés), la cual dicta normas operativas diseñadas para mejorar las prácticas correccionales en beneficio de los reclusos, el personal, los administradores y el público, es la de La Mesa.

José Armando López Rosas reveló a ZETA algunas de las razones por las cuales el Cereso no ha podido ser certificado por el organismo norteamericano.

“El certificado ACA involucra mucha mejora en cuestión de condiciones de internamiento de las personas privadas de la libertad, en materia de espacios. El problema que tenemos aquí focalizado en Tijuana, es por la cuestión de la sobrepoblación. Tenemos que abatir ese aspecto, tenemos muchas personas acá. Se tiene que hacer mucha gestión con los jueces, a efectos de poder hacer traslados a otros centros para liberar estas”.

– ¿Qué tipo de infraestructura deben mejorar para ser validados por el ACA?

“Principalmente en el tema de estancias deberíamos tener de acuerdo con el espacio, porque una estancia hasta siete privados por instancia, ahorita tenemos poco más de esa cantidad. La capacidad de este centro es de 2 mil 546 personas, esa es la capacidad instalada de camas que hay y tenemos al día de hoy 4 mil 017, casi el doble. Entonces, tenemos que trabajar primero en esa despresurización, que las instancias estén a su capacidad óptima para en este caso buscar esa certificación”, finalizó.

 

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Alejandro Gutiérrez Mora

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