COVID-19 y su carambola de tres bandas

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Opinionez lunes, 25 mayo, 2020 12:00 PM

La emergencia sanitaria que estamos viviendo está rodeada de una gran incertidumbre. Los temores y preocupaciones son, primeramente, los relacionados con la salud, e inmediatamente después los asuntos económicos.

En el tema de salud, es difícil entender con claridad qué es lo que está pasando; la credibilidad en las instituciones -principalmente federales- deja más dudas que certezas. Existe en el ambiente, la percepción de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador oculta, “maquilla” o interpreta cifras según su conveniencia. Persiste información contradictoria de sus voceros:

Por un lado, nos hablan sobre fechas donde viviremos los “picos” más pronunciados de contagios, y estos no se presentan. O nos dicen que el término “aplanar la curva” no se refiere a menos infecciones diarias, sino a aquellas que se están evitando. El grado extremo de las declaraciones es el uso de cubrebocas, pues al inicio de la pandemia nos señalan que no es recomendable usarlos, pero recientemente expresan que puede ayudar a evitar enfermarse.

Aun y con esta desinformación, nos aseguran que pronto se levantará la jornada de “sana distancia” (en algunos lugares no tiene nada de sana y menos de distancia), generando más intranquilidad.

Los estragos económicos empiezan a hacer mella en las familias mexicanas. Las clases más vulnerables siguen pasando malos momentos al no saber hasta donde podrán hacer frente para sobrevivir sin un ingreso. De por sí ya la situación estaba muy comprometida, y con esta emergencia el número de pobres desafortunadamente crecerá, según estimaciones de diversos organismos.

Los gobiernos deben evitar a toda costa que, ante la desesperación de la gente por llevar lo más sagrado a sus hogares (como lo es el alimento), se pueden cometer actos vandálicos. Nunca me ha gustado especular con las situaciones probables, pero son escenarios que se deben analizar y por supuesto considerar si esta emergencia se alarga. Hay que tener presente que hay poco dinero circulando, lo cual genera una precaria distribución de los recursos, afectando a aquellos que viven al día.

Hay un tercer factor que se presentará próximamente y es el aspecto político. Hay demasiado en juego para aquellos que buscan un cargo de elección popular o refrendar el que ostentan, según cada caso en particular.

El Gobierno Federal y el Presidente López Obrador -incluyendo Morena- simple y sencillamente se juegan la mayoría en la Cámara de Diputados el próximo año. Para su proyecto personal, se vuelve trascendental mantener el control, ya que de lo contrario la oposición le quitará el privilegio de presentar iniciativas sin un contrapeso. Un ejemplo: el presupuesto de egresos.

También tendremos 15 elecciones para gobernador, es decir, prácticamente la mitad del país definirá a su mandatario estatal. A diferencia de las elecciones federales, las motivaciones para seleccionar a autoridades locales son muy distintas; además, la operación política en las campañas tiene un control más focalizado. La influencia regional sufre mayor efecto.

A estos cargos de elección popular habrá que sumarle la infinidad de alcaldías, regidurías, diputados locales, etcétera, que estarán en juego.

Como podemos darnos cuenta, la pandemia generada por el coronavirus no solo cambiará la vida de los mexicanos en temas fundamentales como la salud, la economía y la forma de relacionarnos unos y otros. También dejará secuelas en la clase política de nuestro país.

Solo aquellos que con inteligencia, aplomo y carácter enfrentaron esta contingencia, serán los que la población avale o castigue, ya sea en sus aspiraciones personales o a los partidos políticos que representan.

Por eso afirmo que el COVID-19 será un año de damnificados políticos y algunos -muy pocos- encumbrados.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas y comunicación. Socio fundador de CAUDAE. @CasoAlejandro

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