Un gobierno de contradicciones

Foto: Internet/AMLO y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell
 
Opinionez lunes, 6 abril, 2020 12:00 PM

Sinceramente, no entiendo la comunicación del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador en esta crisis del COVID-19. Es como aquella famosa frase de Chespirito: “Así como digo una cosa, digo otra”. Además, sus canales de información son francamente confusos.

El sábado de la semana pasada, el vocero de la Secretaría de Salud y Subsecretario, Hugo López-Gatell, nos habló ante los medios de comunicación con tono desesperado y con una franqueza que, más que prevenir, asustó. Nos suplicó -por fin- no salir de casa, y alertó que nos encontrábamos ante la última oportunidad de detener los posibles efectos devastadores de la pandemia en nuestro país.

El problema- por más crudo que sea- no es el mensaje en sí mismo, sino que llega después de dos semanas fundamentales, que dejaron pasar por órdenes superiores. Nos indican que es la última oportunidad cuando ni siquiera nos alertaron de la primera o la segunda. De difundir videos del Presidente echando unas garnachas con horchata y exhortando a la población a salir a consumir productos alimenticios, pasamos al “no salgan durante un mes porque, de lo contrario, la cosa se va poner muy difícil”. ¿Neta?

La evidencia internacional con las que se contaba en ese momento y las proyecciones estadísticas hablaban claramente de que México iba a sufrir las consecuencias de la infección del coronavirus; pero en lugar de verdaderamente adelantarnos, se les ocurrió mejor esperar más enfermos y muertos, para entonces sí aplicar medidas más severas.

He afirmado en este espacio que al Presidente López Obrador le molesta esta crisis mundial del COVID-19: le quitó el espacio que era para él y que no le gusta compartir. Pero, para su satisfacción personal, por un día volvió a ser el centro de atención cuando saludó en su gira por Sinaloa a la madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán.  Sabía del impacto que iba a tener, y volvió -de manera efímera- a tener el control de la agenda nacional.

Por sucesos como los anteriores es que el mandatario no dejará de llevar a cabo recorridos por diferentes ciudades del país; no pretende perder protagonismo, ya que, desde su óptica, sería dejar las decisiones del país en manos de lo “conservadores”.

Ojalá y en estas giras de trabajo fuera a hospitales y centro de salud para anunciar apoyos extraordinarios y reunirse con quienes se están “partiendo la madre” todos los días: mujeres y hombres que laboran en los nosocomios del país.

El gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación sufre de contradicciones garrafales, pero también vemos mensajes muy cruzados. Tenemos a un secretario de Salud, Jorge Alcocer, inexistente e inoperante; prefiere prestarse a que lo conviertan en un maestro de ceremonias de ruedas de prensa que a asumir su responsabilidad con categoría y carácter. El subsecretario López-Gattel simplemente lo borró del mapa.

Otra funcionaria que fue denigrada ante la opinión pública es la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero; es un fantasma y es evidente que no pesa lo que opine, si es que desea decir algo. Marcelo Ebrard, el canciller, tuvo que asumir tareas de la señora Cordero al difundir el decreto de Emergencia Sanitaria Nacional. Al paso que vamos, veremos próximamente al secretario de Relaciones Exteriores hablando del precio de la tortilla o de incendios forestales en la selva de Guerrero.

Este gobierno tiene maneras de comunicar bastante extrañas, veremos hasta donde les alcanza porque en esta crisis de coronavirus su margen de maniobra en bastante limitado. Por lo pronto el desorden, la improvisación y la terquedad se han impuesto a la sensatez, frialdad y capacidad que debe existir en momentos de incertidumbre, como los que estamos viviendo.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas y comunicación. Socio fundador de CAUDAE. @CasoAlejandro

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