Sicario de Sinaloa vs DEA

Foto: Tomada de Twitter @keegan_hamilton
 
Edición Impresa lunes, 13 enero, 2020 01:00 PM

Declaración del agente Víctor Vázquez en juicio de Joaquín Guzmán Loera, podría favorecer a sicarios detenidos en México. Mario Hidalgo Argüello “Nariz”, hombre de confianza del “Chapo”, quien llevó a su captura, ofrece como prueba el testimonio de Vázquez. El extranjero se disfrazó de marino y estuvo armado en operativo. Juez de Distrito de Sinaloa no admite solicitar la declaración al gobierno de EU. El procesado promueve un juicio de amparo para que se modifique el criterio. La versión del policía norteamericano echa por tierra los informes oficiales de la Marina sobre la detención del pistolero en Culiacán en febrero de 2014

Tanto alardeó su protagonismo en la captura de miembros del Cártel de Sinaloa y del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de sus líderes, que el testimonio del agente Víctor J. Vázquez, de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), ahora es reclamado para que se incorpore como prueba documental en el proceso penal que se sigue a algunos de los sicarios capturados en México.

Mario Hidalgo Argüello, conocido en el bajo mundo como “Nariz”, uno de los hombres de mayor confianza de Guzmán Loera, de quien reveló los refugios que este tenía en Culiacán y llevó a su detención en febrero de 2014, ofreció como prueba a través de sus abogados, que se solicite a las autoridades norteamericanas el documento de la declaración jurada del agente antinarcóticos rendida ante el juez Brian Cogan durante el juicio al “Chapo” los días 16 y 17 de enero de 2019.

Con dicho testimonio, “Nariz” desea probar que no fue detenido por elementos de la Secretaría de Marina Armada de México, sino precisamente por el agente extranjero Víctor Vázquez, tal y como lo declaró el propio oficial de la DEA en audiencia del mencionado proceso, quien aseguró haber encabezado las operaciones realizadas en México para localizar y detener a los líderes del cártel mexicano de Ismael “Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

La declaración de Vázquez en el caso de la detención de Hidalgo Argüello, dista mucho de ser la que el Ministerio Público de la Federación aportó en el proceso penal que se sigue en un Juzgado de Distrito de Culiacán, Sinaloa, sobre todo en la forma que el esbirro de la organización criminal fue atrapado, en un domicilio diferente al mencionado en actuaciones y circunstancias diferentes a las relatadas por la policía naval mexicana.

También interesa a la defensa probar la extraterritorialidad y presunta ilegalidad en las acciones del agente de la DEA, quien en fotografías aceptadas y mostradas durante el juicio en Nueva York, aparece vestido con uniforme de la Marina y portando armas de fuego, siendo que en 2014 la legislación mexicana prohibía que hubiese agentes extranjeros armados en su territorio.

Aunque Víctor Vázquez intentó retractarse -durante la audiencia en el juicio del “Chapo”- y no reconoció ser la persona disfrazada en fotos y videos, su versión resultó inverosímil, pues era una situación que el periodista J. Jesús Esquivel, corresponsal en Washington de la revista Proceso, publicó en junio de 2015. El semanario tituló: “Disfrazada, fue la DEA la que pescó a Guzmán Loera en 2014” y aparece la famosa fotografía de Guzmán detenido con una mano encima de su cabeza. Esa mano, presuntamente es la del agente norteamericano.

Con base en lo expresado por dos funcionarios del gobierno norteamericano entrevistados por el reportero, se publicó que “A Joaquín El Chapo Guzmán Loera lo capturaron agentes de la DEA y de la Oficina Federal de Alguaciles (U.S. Marshals) la madrugada del 22 de febrero de 2014. Iban armados y vestidos con el uniforme de los marinos mexicanos”. Uno de esos funcionarios era Víctor J. Vázquez, pero Jesús Esquivel guardó profesionalmente reserva de su identidad.

Foto: Tomada de Twitter @keegan_hamilton.- El agente Víctor Vázquez de la DEA testificó en juicio contra “El Chapo”.

EXIGE TESTIMONIO

Por conducto de su defensor particular, Roberto David “N”, “Nariz” ofreció como prueba documental pública al Juez Cuarto de Distrito en el Estado de Sinaloa, con residencia en Culiacán, solicitar “copia debidamente certificada de la declaración jurada rendida por Víctor Vázquez, agente de la Drug Enforcement Admnistration (DEA), vertida el 16 de enero del presente año, en su carácter de testigo en el juicio criminal entablado en contra de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera en la Corte Federal del Distrito Este en Brooklyn, Estado de Nueva York, Estados Unidos de América”.

La admisión de la probanza ofertada por el abogado de “Nariz” fue denegada en los autos del proceso penal 23/2014. El juzgador dijo no ha lugar. Inconforme, la defensa formuló el recurso de apelación al fallo del impartidor de justicia y el asunto fue turnado al Tercer Tribunal Unitario del Décimo Segundo Circuito, en Culiacán, bajo el toca penal 116/2019, donde la resolución de primera instancia fue confirmada el 17 de octubre último por el magistrado federal.

Con el testimonio de Víctor Vázquez, Hidalgo Argüello pretende combatir el parte informativo rendido por elementos de la Marina el 18 de febrero de 2018 tras su detención, pero tanto el Juez de Distrito como el magistrado estiman la prueba como inconducente “por la única razón de que el parte informativo (de los agentes navales) no está firmado por ese testigo (agente de la DEA), de ahí que no participó en los hechos que dieron origen a la causa penal en cita”.

“Nariz” y su equipo legal no desisten de su intento. El 11 de noviembre, en representación de su cliente, el licenciado Roberto David “N” presentó una demanda de amparo, posteriormente radicada en el Segundo Tribunal Unitario del Décimo Segundo Circuito.

Sin embargo, dos días después la magistrada María de Lourdes Villagómez Guillón desechó de plano el reclamo de garantías al considerar que la resolución reclamada “de acuerdo a su naturaleza, no es una de aquellas que produzca al peticionario del amparo una ejecución de imposible reparación”.

El solicitado testimonio del agente de la DEA que podría beneficiar no solo a Mario Hidalgo, sino a otros miembros del Cártel de Sinaloa como Carlos Manuel Hoo Ramírez, conocido como “El Cóndor” o “El Wache” y a Edgar Manuel López Osorio “Picudo”, secretario particular y jefe de plaza de Culiacán del “Chapo”, entre otros, sigue en disputa judicial, pues desde su encierro en el penal de máxima seguridad “Altiplano”, Hidalgo no se da por vencido.

La negativa de dar trámite al juicio de amparo fue impugnada a través del recurso de queja interpuesto por el promovente, quien formuló agravios en contra del acuerdo del 13 de noviembre que desechó de plano la demanda. El asunto fue turnado ante el Tribunal Colegiado en Materia Penal del Décimo Segundo Circuito en Mazatlán, donde el 2 de diciembre reciente fue admitido el recurso.

 

VERSIÓN MEXICANA

Los elementos de la Marina Armada de México que detuvieron a Mario Hidalgo Argüello el 17 de febrero rindieron su informe el día 18 y lo ratificaron el 19 ante la agente del Ministerio Público de la Federación adscrita a la Unidad Especializada en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas (UEITA), de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), de la ex Procuraduría General de la República (PGR) en Ciudad de México.

En el oficio de puesta a disposición se asentó que en la fecha referida, cuando realizaban un recorrido por la calle Enrique Colunga entre Luis M. Rojas y Froilán C. Manjarres, en la colonia Libertad de Culiacán, a las 06:30 am, los marinos observaron al ahora procesado salir de un inmueble a bordo de un automóvil Chevrolet Captiva de color blanco con las luces encendidas. A la distancia también observaron que un hombre con arma larga le hacía señas al conductor desde la puerta del garaje.

Los elementos castrenses decidieron interceptar el carro e ir tras el vigía, quien corriendo se introdujo al inmueble. En el exterior era asegurado “Nariz”, el otro tipo se encerró en el baño. Cuando los persecutores ingresaron ya no había nadie. La tina de baño estaba removida y así descubrieron lo que parecía un sótano oscuro con una escalera para descender. El camino conducía al drenaje.

Hidalgo Argüello portaba una pistola escuadra fajada a la cintura. El arma con cachas blancas tenía grabada la imagen de San Judas y siete balas en el cargador. En el carro, debajo del asiento del conductor, había una pistola escuadra calibre 38 súper, en cuyas cachas tenía piedras preciosas que formaban las letras JGL con su cargador y siete cartuchos. También un fusil AR-15 con 30 cartuchos y seis cargadores extra con 180 proyectiles calibre .223, y 85 cartuchos sueltos del mismo calibre, además de un rifle 30-30 y nueve balas para el mismo.

En el Captiva se localizó una caja con 267 plátanos de plástico de color verde y un pepino del mismo material que contenían en su interior una droga cristalina compactada. En la sala de la casa había 12 costales con 237 paquetes con una sustancia similar. Y en el garaje se hallaban estacionados una camioneta Chevrolet Cheyenne y una Jeep Cherokee Overland, ambas de color plata, en cuyos interiores se localizaron armas de fuego cortas de los calibres 9 milímetros y 38 súper.

“Nariz” delató al narcotraficante más buscado. Dijo a los marinos que las armas que le encontraron “pertenecen a su jefe, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera alias ’El Chapo’ y que se las llevaba a él, ya que se encontraba en la casa que conoce como la número dos enfrente de la Preparatoria conocida como Unidad Académica Augusto César Sandino”. Hidalgo confesó que a ese domicilio, que utilizaban como casa de seguridad, también llevaba los plátanos de plástico con narcótico y que en esa finca se encontraba la persona que había escapado en la primera casa, “ya que se comunican a través del drenaje fluvial”.

Las fuerzas navales se trasladaron a la residencia ubicada frente a la escuela de Calle Constituyente Emiliano García, en la misma colonia Libertad. Eso ocurrió media hora después. Al arribar, observaron varios vehículos estacionados y de uno bajó un sujeto armado que se metió corriendo al inmueble. En su persecución, los marinos irrumpieron en la casa. El tipo, igual que en la otra vivienda, se introdujo al baño y se fue por un túnel que había debajo de la tina sin que fuera localizado.

En ese domicilio fueron aseguradas dos cajas, una con 165 plátanos de polietileno y otra con 115 pepinos del mismo material que contenían la droga cristalina. Una caja con cargadores y cartuchos de los calibres 7.62, .223, 38 súper, 5.7 “matapolicías”, un lanzacohetes y dos cohetes. En un vehículo Chevrolet Malibú y dos camionetas, una Jeep Wangler Sahara y una Toyota RAV4, ambas de color blanco, se hallaron cuatro granadas de guerra y una escuadra 38 súper con siete cartuchos en su cargador.

Hidalgo Argüello reveló a sus captores que había otras cuatro casas de seguridad en Culiacán, Sinaloa, con salida al drenaje fluvial construidas como vía de escape para “El Chapo” en las colonias Guadalupe, Los Pinos, Vallado Nuevo y Antonio Rosales. En la guantera del auto Captiva blindado se localizaron dos celulares BlackBerry. A los detenidos y en los inmuebles se les incautaron otros aparatos de telefonía y chips que presuntamente contenían información de comunicación del “Chapo” Guzmán.

Foto: Tomada de Twitter @keegan_hamilton.- Participación de la DEA en operativos en México.

VERSIÓN DE VÁZQUEZ

Lo declarado por el agente Víctor Vázquez ante la Corte Federal del Distrito Este, en el barrio de Brooklyn, Nueva York, es muy diferente a lo plasmado en su informe por los elementos militares de la Marina. En su primera comparecencia, el miércoles 16 de enero de 2019, el policía norteamericano, muy sonriente -según narran las crónicas- presumió que estuvo presente durante la captura de Guzmán Loera aquel 22 de febrero de 2014 en Mazatlán.

Ante el Jurado enfatizó que en México estuvo integrado a un comando especial de la Marina, con quienes se realizaron acciones de colaboración para detener a los líderes del Cártel de Sinaloa, pero que él era quien dirigía. Dijo que la operación para detener a Joaquín Guzmán Loera inició el 19 de enero de 2014 en La Paz, Baja California Sur, donde instalaron una casa de operaciones junto con marinos mexicanos y desde donde interceptaban conversaciones telefónicas del capo.

De la Península se trasladaron a las afueras de Culiacán el 13 de febrero de ese año, pues tenían información de que en un rancho se encontraba “El Mayo” Zambada; sin embargo, después de catear el inmueble no localizaron al capo, pero atraparon a algunos de sus más cercanos colaboradores y los marinos aseguraron cientos de armas de fuego.

En su comparecencia del jueves 17 de enero de 2019, Vázquez señaló que después del fracaso de la operación para atrapar al “Mayo” se fueron a Topolobampo, donde el 16 de febrero de 2014, decidieron atrapar al “Chapo”. Pretendían ubicar primero a “Cóndor”, uno de los secretarios particulares de Guzmán, pero al no localizarlo, decidieron ir por “Nariz”, mensajero que conocía todos los movimientos de su jefe, sus vehículos y sus guaridas.

La madrugada del lunes 17 de febrero, destaca el testigo presentado por la Fiscalía, él y los marinos allanaron la casa de Mario Hidalgo que desde la noche anterior tenía una fiesta. Había unos 17 hombres y 12 mujeres departiendo. Los sometieron para revisarlos y una mujer salió corriendo de la casa con el pretexto de que tenía que ver a su bebé y se dirigió al domicilio contiguo. La siguieron y en una recámara de ese otro domicilio estaba “Nariz”.

Víctor Vázquez aseguró que llevaron ante él al detenido y este aceptó su identidad, por lo que le preguntó por Guzmán Loera. “Nariz” les condujo en su propio vehículo a la finca identificada como “5”, donde estaba el capo. En ese domicilio, entre las tres y cuatro de la madrugada, se dieron cuenta que “El Chapo” había escapado por un hueco debajo de la bañera que conducía por un túnel al drenaje profundo de Culiacán.

“Nariz” los llevó a las demás casas de seguridad que, de igual forma, contaban con túneles al drenaje.

Como documento de prueba se mostró una fotografía del agente Víctor Vázquez tomada durante la incursión a la casa de donde escapó Joaquín Guzmán. El agente de la DEA estaba vestido con un uniforme verde de asalto de la Marina, aunque cubierto del rostro con un pasamontañas negro.

El 17 de febrero detuvieron a Edgar Manuel López Osorio “Picudo”, jefe de plaza de Culiacán y uno de los hombres de seguridad más cercanos al “Chapo”, quien presuntamente lo rescató del drenaje para llevarlo hasta un punto carretero donde el narcotraficante transbordó para que otra persona lo llevara a Mazatlán, donde días después fue asegurado.

El agente de la DEA refirió que al trasladarse a Mazatlán, en una tienda les compró ropa de playa a los marinos para que parecieran turistas. El sábado 22 de febrero llegaron a las suites Miramar donde ubicaron al objetivo. Eran 24 marinos y él. En un momento dado, por el radio le avisaron “7, 7, 7, Vic”, código con el que le afirmaban que habían detenido a Guzmán.

Aseguró que vio al “Chapo” arrodillado en el piso del estacionamiento ante los marinos que lo sometieron. “Querían que yo confirmara su identidad… Tomé mi celular y le tomé una foto. Me miró y le dije: ‘Eres tú, eres tú’. Lo paré. Los marinos lo subieron a mi auto”.

Eduardo Balarezo, abogado de Guzmán, había presentado ante el Jurado una fotografía del “Chapo” detenido con una mano sobre su cabeza. “La mano es la de Víctor; no solo me lo dijo él, yo vi la foto de cuerpo entero. Vi muchas fotos de la captura, de los agentes gringos posando con ‘El Chapo’ como trofeo de caza”, escribió el periodista y escritor J. Jesús Esquivel en su libro “El Juicio”, publicado recientemente por Editorial Grijalbo.

En otra de las fotografías aceptadas y mostradas ante el juez, durante el juicio a Joaquín Guzmán se observa la foto del agente de Víctor Vázquez con la indumentaria de la Marina mexicana, frente a la serie de paquetes con droga asegurados durante uno de los cateos a las residencias de Culiacán. El agente posa con un arma de fuego larga colgada de su hombro derecho y sujetado con la mano. Se aprecian fornituras en cada pierna con armas de fuego cortas.

ZETA habló con el periodista Jesús Esquivel, quien reitera que “en Mazatlán, no fue la Marina la que capturó al ‘Chapo’”, como él mismo lo publico en 2015. “Fueron los gringos. Yo lo reporté en Proceso y me quisieron desmentir. Y además me toca la suerte de reportero, que Víctor Vázquez, agente de la DEA de ese grupo, va a presumir sus videos vestido de marino, sus fotografías, y a la hora que lo interroga la defensa del ‘Chapo’ se echa para atrás y dijo que ni siquiera iba armado, cuando todos vimos que llevaba un rifle de los que usa la Marina, una pistola nueve milímetros, y lo niega. Ahí, el juez le llama la atención, le dice no puedes negar lo que todo el mundo estamos viendo”.

Esquivel confirma que el policía norteamericano “sí es la persona que aparece vestida con el uniforme de Marina, solo que tiene el pasamontañas, pero luego en la entrevista previa que yo le había hecho a Víctor Vázquez (2015), él fue mi fuente, ahora sí ya tengo manera de decirlo, él me enseñó los videos. Yo te puedo decir con toda certeza, y reto a Víctor sí un día se atreve a desmentirme, yo vi el video donde está posando, cuando capturan al ‘Chapo’ adentro en la habitación, que él dijo que nunca entró, sin el pasamontañas, con el pasamontañas, con sus colegas de la CIA, con los de la DEA”.

El autor continúa:

Yo los vi, él me los enseñó. Le hicieron un dibujo en el Parque México, en la Capital del país, presumiendo la captura del ‘Chapo’ en un helicóptero al que le cambiaron la matrícula y las siglas de la DEA, las escribieron a la inversa, o sea, AED se puso en el dibujo. A mí, eso me pareció una burla”, señaló el corresponsal mexicano en Washington.

El periodista que siguió todas las audiencias del juicio a Guzmán, desde el primer día hasta su sentencia, entrevistó en ese periodo a Emma Coronel Aispuro, la joven esposa del capo sinaloense. “Y no solo Emma corrobora que eran gringos, sino que además, denuncia que Víctor Vázquez la humilló como mujer. La hicieron que se desnudara, hecho que yo ya conocía, pero ella me lo tenía que decir. Y además dice que fueron los marinos mexicanos quienes la defendieron cuando Víctor la estaba agrediendo verbalmente”.

El entrevistado concluye: “¿Y por qué se me hacía responsabilidad periodística publicarlo? Pues porque tenemos a los gobiernos hipócritas que nos dicen que los gringos no andan armados cuando están en el territorio mexicano. Y lo sabemos perfectamente. Periodísticamente había un reto, había muchos casos que, así como ustedes en ZETA han reportado y qué cuántas veces nos han negado, se señalan acciones y capturas donde está presente la DEA o se conoce de sus agentes armados en suelo mexicano. Todo esto exhibe todo el nivel de control y de territorios que tienen los cárteles del narcotráfico en nuestro país”.

En tanto, “Nariz” está a la espera de la resolución de los tribunales mexicanos para conocer sí admitirán o no la prueba documental de la declaración del agente de la DEA que echa por tierra la versión mexicana de cómo es que fueron detenidos diversos pistoleros del Cártel de Sinaloa en acciones diversas realizadas en febrero de 2014 en Culiacán.

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