Fabricación de pruebas: Gualberto, un policía que inventaba secuestros (Segunda y última parte)

Foto: Internet
 
Opinionez lunes, 25 noviembre, 2019 12:00 PM

“Hombres que cometieron crímenes graves siguen siendo importantes en la sociedad; caminan por la calle, ocupan cargos importantes, en vez de pasar su vida en la cárcel”.

-Mihai Eminescu.

 

 Algunos otros expedientes, ampliamente conocidos como los de la triada fatídica Wallace-Cassez-Martí, concurrirían con evidencia propia para exhibir el modus operandi de esa unidad tan fundamental, al menos en teoría, y en propósito por la Ley para combatir la impunidad delictiva.

En el caso Wallace, por ejemplo, se falsificó una gota de sangre de la supuesta víctima -Hugo Alberto León Miranda- para llevar tras las rejas a seis personas que eran inocentes. En el affaire Cassez se habría inventado a la célebre Banda del Zodiaco, que destruyó la vida de una ciudadana francesa y de toda la familia Vallarta.

En el caso Martí, se habían inventado dos bandas integradas -presuntamente- por más de cuarenta personas, cuya responsabilidad penal no ha sido del todo esclarecida.

Que un Juez Penal haya decretado suspender la orden de aprehensión, liberada en contra de Gualberto Ramírez Gutiérrez, no implica, en modo alguno, que las investigaciones en contra suya vayan de ninguna forma a detenerse.

De hecho, cabe preguntarse si más arriba, quiénes fueron sus superiores en la Procuraduría General de la República (PGR), no habrían sido cómplices en delitos similares a los imputados a Gualberto Ramírez Gutiérrez.

Las mismas preguntas habrían de ser formuladas a propósito de una lista larga de Agentes del Ministerio Público que fueron despedidos de la Fiscalía General de la República, pero que lograron posicionarse con una gran velocidad en los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México, entre otros.

En efecto, la escuela a la que pertenece Gualberto Ramírez Gutiérrez tiene todavía -y muy desafortunadamente- a sus mejores alumnos protegidos por la nómina de las Procuradurías del Valle de México; esto es, Ciudad de México y el Estado del mismo nombre.

Muy desafortunadamente, los hechos vergonzosos e inhumanos -como los aquí narrados-implican una tarea común en muchas fiscalías de la República, en donde campea la terrible e inagotable corrupción moral y económica del país, en donde quien pague más sea la víctima, el coadyuvante o el imputado.

Hacen que se distorsione terriblemente el curso de una Carpeta de Investigación, a veces imputando falsos hechos a los denunciados; en otras ocasiones, el imputado “desvanece datos” maliciosamente, a fin de no hacer en prisión.

Y si a esto sumamos la deficiente preparación de los Agentes del Ministerio Público, la nula capacidad de investigación y de profesionalismo de los Agentes Ministeriales (aunque muchos de ellos ya tengan incluso título profesional), se plasman un sombrío e incierto camino para descubrir la verdad histórica en las Carpetas de Investigación por delitos graves como los homicidios y delitos de índole sexual, cuya característica fundamental en su metodología de configuración es el llamado “ocultamiento”.

Nadie sostiene una relación sexual frente a testigos o realiza tocamientos libidinosos en presencia de terceras personas, sumado al hecho del “bochorno” o revictimización que sufre la propia ofendida, ocasionando que en muchísimos casos esta no desee denunciar.

Ya no digamos sobre la actitud beligerante de una gran cantidad de Jueces de Control que dan (“no que dan, que obsequian gratuitamente”) la prisión preventiva, aunque sea deficientemente solicitada por el Fiscal en la Audiencia de Inicio.

Debemos reconocer el gran retraso en el ámbito de la Justicia Penal. “No todos los caminos conducen necesariamente a dar a cada quien lo que le corresponde”.

 

Benigno Licea González es Doctor en Derecho Constitucional y Derecho Penal. Fue presidente del Colegio de Abogados “Emilio Rabasa”, A. C. Correo: [email protected]

Comentarios

comentarios

Ir a la barra de herramientas
Tipo de Cambio