El silbato del cartero


 
Cartaz lunes, 7 octubre, 2019 12:00 PM

Cuando joven, lo recuerdo;

me llegaban cartas lindas,

con sentires impregnadas

de un joven enamorado.

 

Me asomaba yo a la puerta

cuando escuchaba el silbato

del cartero en bicicleta

al pasar frente a mi casa.

 

“Mi estimada señorita,

la pienso de noche y día.

Quisiera estar a su lado

y besar sus labios rojos.

 

Tomarla entre mis brazos

y cantarle una balada,

mientras toca el corazón

su nota más afinada”.

 

Se estremecía mi cuerpo

al leer cada palabra;

deseaba estar en sus brazos

al besarnos con premura.

 

El cartero, sin saberlo,

hacía que me enamorara

de aquel joven de las cartas,

que traía cada semana.

 

Al cartero y su silbato

lo llevo en mi recuerdo,

aunque ya no me trae cartas

montado en su bicicleta.

 

Llegó la modernidad

y anuló cartas de amor,

que en papel se leían mejor

que por texto o por email.

 

La paloma no trae mensajes

porque es más rápido el celular,

aunque su canto habla de amor

y el celular no tiene sentimiento.

 

Al cartero de mi juventud

hoy le dedico estos versos,

pues se quedó como estampa

frente a aquella casa vieja.

 

Lourdes P. Cabral

San Diego, California

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