Doctor y abogada dejaron entrar a homicidas

Foto: Tomada de Internet / Foto: Isaí Lara Bermúdez
 
Edición Impresa lunes, 16 septiembre, 2019 01:00 PM

De acuerdo a investigaciones iniciales, el oncólogo  Randolfo Vignali Avendaño y la licenciada Juana Parra Payán permitieron la entrada de sus asesinos a la vivienda. La mañana del domingo 8 de septiembre, en un lapso de una hora con 45 minutos, los criminales maniataron a la pareja sin huellas de tortura física aparentes. Se supone que los interrogaron, revisaron toda la papelería que había en la casa, hurgaron en uno de los autos y antes de irse los mataron. Sin apuros, abandonaron la escena del crimen en un vehículo compacto marca Dodge y se llevaron consigo el teléfono celular de la abogada 

Era la mañana del domingo 8 de septiembre. Aparentemente recién levantados, la pareja estaba vestida para descansar. Relajados. El cirujano oncólogo Randolfo Vignali Avendaño, de 63 años de edad, usaba pantalones cortos de mezclilla, una camisa azul de manga corta y calzaba sandalias de plástico. Su mujer, la abogada Juana Parra Payán, de 50 años, llevaba puesto un vestido sin mangas tipo camisón corto y azul, con figuras en negro.  Estaba descalza.

En la cocina de la casa que compartían, que es donde se localiza la puerta de entrada a la residencia, sobre uno de los mostradores había una tabla de picar y media cebolla, como si fueran a cocinar o acabaran de hacerlo. A un lado, sobre la estufa, cafetera, comal y dos sartenes.

En el pasillo de la cocina, entre la estufa y la lavadora de platos, el cuerpo de él sobre la loseta tricolor. A unos cuatro metros de distancia, el de ella.

De acuerdo a la Policía investigadora, los asesinados habrían entrado alrededor de las nueve de la mañana. Antes de las once ya les habían quitado la vida a los profesionistas.

Las siguientes 24 horas, el pequeño perro Chihuahua que servía de compañía y mascota a la pareja, caminó de un cuerpo a otro en repetidas ocasiones, sus diminutas huellas ensangrentadas mostraban que rodeó los cuerpos una y otra vez, incluso se posó sobre ellos. Ningún vecino reportó ladridos.

El can tampoco hizo ruido cuando temprano, el lunes 9 de septiembre, un trabajador de la familia ingresó a la propiedad. Un hombre que se dedica a hacer trabajos de construcción, electricidad y fontanería para el doctor Vignali, había sido citado para llevarlo a ejecutar obra en un terreno que tenían en el Valle de Ensenada. Llegó temprano y aunque tenía llave -también hacia trabajos en la vivienda-, esperó a que salieran el médico y la abogada. Asumió que estaban en la casa al ver sus vehículos estacionados.

Pero se hizo tarde y después de tocar sin respuesta, el trabajador decidió entrar.

En el piso de la estrecha cocina, justo a metro y medio de la entrada, estaba tendido el cadáver del doctor, de cara al techo, sin sangre alrededor, las manos atadas sobre el pecho. A su costado izquierdo, a la altura de la cabeza, una toalla verde y sus sandalias negras.

Bastaba dar dos pasos para alcanzar a ver desde la cocina el cuerpo de la abogada maniatado en medio de la estancia, un charco de metro y medio de sangre hacía evidente la agresión cometida en su contra.

Frente al violento escenario, el hombre habló por teléfono a la hija del doctor que vive y tiene un negocio en la misma delegación de Playas, cerca de donde ocurrió el doble homicidio, y también le marcó a la Policía. Los uniformados llegaron poco antes de la once del día. Después debieron esperar a personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Los peritos arribaron más allá de la una de la tarde.

Fotos: Isaí Lara Bermúdez.- En Baja California se han registrado 2,053 homicidios en 2019, de los cuales 86 se cometieron en septiembre. De esos 67 se perpetraron en Tijuana que ya suman 1,593 homicidios en lo que va del año.

LOS DEJARON ENTRAR

De acuerdo a las imágenes de las cámaras de vigilancia cercanas al lugar donde se cometió el doble el crimen, aproximadamente a las nueve de la mañana del domingo llegaron “el o los” homicidas a bordo de un auto compacto de la marca Dodge, el cual las autoridades aún no logran identificar por la mala calidad de las imágenes del sistema de vigilancia.

De alguna manera, los delincuentes se comunicaron con los dueños de la casa. Estiman que uno de ellos salió a abrirles el portón que estaba descompuesto, dado que el mecanismo no se podía activar por control remoto, y los residentes, desde adentro, controlaban el acceso con un aparato hidráulico. Así los agresores ingresaron con todo y auto al patio frontal de sus víctimas.

De lo que sucedió adentro también hubo grabaciones. El médico tenía instalado un sistema de seguridad conectado a su teléfono celular del cual conocían sus amigos, familiares y empleados. Pero los homicidas lo desconectaron, se llevaron cámara y la memoria con su contenido.

Conforme a los indicios, los atacantes ingresaron por la cocina, donde el pasillo en medio de los muebles no mide más de tres pies y medio. Durante una hora y 45 minutos sometieron a la pareja, desordenaron la casa buscando “algo” y los asesinaron antes de abandonar la escena del crimen en el mismo auto en que llegaron, aproximadamente a las 10:45 am del 8 de septiembre.

Casi 24 horas después, el reporte de las muertes llegó al Centro de Control Comando, Comunicación y Cómputo (C4). A las 10:39 am del lunes 9, registraron el incidente 1329321/2019: dos víctimas de homicidio por arma de fuego, hombre y mujer, estaban en el interior del domicilio ubicado en el número 2675 de la sección Costa de Oro, sobre Avenida Pacífico en la delegación Playas de Tijuana.

Mencionaban como reportante a la hija del doctor, quien había sido llamada al lugar por un empleado de su padre, quien encontró los cadáveres aproximadamente a las 10:20 am. Las huellas de violencia indicadas en ese momento eran “amarrados con tape gris”.

 

INICIALMENTE EL ROBO SE RECHAZA COMO MÓVIL

La casa que habitaba el matrimonio es un inmueble grande, con sótano amplio y un segundo piso, pero la actividad de sus residentes se concentraba en el primer piso. Ahí está el acceso a la casa, la cocina, la sala, la salida a una sala de estar exterior con vista al mar. Y dos habitaciones, una del lado de la Avenida Pacífico, que era el cuarto donde estaban las pertenencias de la licenciada Parra; y al fondo, del lado de la playa, la recámara donde se localizaban las del oncólogo.

En el interior del domicilio había artículos de valor que hubiesen sido llamativos para un ladrón: computadoras, tres autos a nombre de los residentes, por lo menos cuatro pantallas de televisión de gran tamaño, pero nada se llevaron.

La búsqueda no reveló la existencia de una caja fuerte, y las personas cercanas a la pareja tampoco fueron capaces de informar si existía. Los investigadores localizaron en el sótano una vitrina con cuatro fusiles en exposición que tampoco fueron tocados.

Conforme a las primeras indagatorias, en la casa solo destacaron como faltantes, un arma de fuego corta que el doctor tenia registrada a su nombre y el teléfono celular de la abogada, aparato que incluso fue utilizado la mañana del lunes, cuando la profesional del Derecho ya estaba muerta.

 

HURGARON POR CASI DOS HORAS   

El desorden dentro de la casa dio a los investigadores una idea de lo que ocurrió durante los 105 minutos que consumieron los criminales dentro de la casa.

Vignali y Parra fueron vencidos sin oponer resistencia, por lo menos física. El informe forense indica que si bien presentaban huellas de sujeción en brazos y piernas, no tenían heridas defensivas de las que se presentan cuando las víctimas luchan o forcejean, tampoco señales de tortura.

En tobillos y muñecas exhibían algunas escoriaciones que hicieron presumir a los médicos que en algún momento mientras estuvieron sometidos, y sin éxito intentaron liberarse de los amarres.

Los homicidas buscaron en diferentes partes de la casa, revolvieron y sacaron documentos. “Parece que lo que querían se podría encontrar entre los papeles”, se informó. Los artículos y documentos en el escritorio de la abogada en la sala estaban revueltos, con hojas tiradas, lo mismo hicieron en la recámara de Parra: cajones y puertas de muebles estaban abiertos, con señas de que los habían esculcado.

Un investigador compartió que a los dos “les enteiparon la cara, pero la boca se las dejaron (descubierta) de manera que pudieran hablar”.

Los agentes deliberan que lo que sea que los delincuentes quisieran, no lo encontraron inicialmente dentro de la casa, pues también se introdujeron al auto de la abogada, estacionado en el patio frontal, en el que dejaron rastros de haber buscado en todos los recovecos. Incluso, en algún momento aventaron las llaves de ese automóvil al techo de la vivienda, porque ahí fue donde las encontraron los investigadores.

 

CAUSA DE MUERTE   

El momento en que les quitaron la vida no está especificado. De acuerdo al reporte forense, sucedió en el lapso de las 24 horas previas a que los cuerpos fueron localizados, y considerando la hora en que los criminales abandonaron la escena, debió ser entre 9:00 y 10:45 am del domingo.

“Choque hipovolémico -se genera cuando el cuerpo pierde más de litro y medio de sangre- secundario a heridas de cuello con instrumento punzocortante”, fue la causa de muerte en ambos casos, de acuerdo al peritaje que hicieron en el Servicio Médico Forense.

La mujer tenía una herida provocada por un instrumento similar a un cuchillo en el lado izquierdo del cuello, y fue localizada en medio de un charco de sangre. El hombre no tenía sangre en el exterior, por lo que los primeros respondientes supusieron que lo habían asfixiado, sin embargo, el peritaje médico indica que los homicidas le encajaron un arma punzocortante en dos  ocasiones: una en el lado derecho del cuello y otra en el lado izquierdo. “La sangre tiende a irse a cavidades”, justificaron los profesionales del peritaje.

“Cada uno de los cuerpos presentaba menos de cinco lesiones, incluidas las que les causaron la muerte”.

ABOGADA CIVIL Y FAMILIAR

“Los conocía; durante algún tiempo tuvimos los despachos en la misma zona, hace como año y medio que nos cambiamos de dirección que dejamos de frecuentarnos. Pero la vi el jueves -5 de septiembre- en los Juzgados, estaba con otra abogada y me acerqué a saludar. Aquí en Tijuana ella litigaba familiar, civil, no entiendo qué pudo pasar, de dónde pudo haber venido, ni ella ni el doctor tenían esa clase de relaciones que pudieran terminar con esa violencia” dijo respecto a la licenciada Parra el licenciado José Luis Molina Magaña, presidente de la Federación Estatal de Colegios, Barras y Asociaciones de Abogados de Baja California, Asociación Civil.

Otra abogada que refirió conocerla, pero pidió no ser mencionada, indicó que recientemente había hecho algunas preguntas de litigios en materia penal, pero no sabían que estuviera llevando algún caso de esa rama.

También, aunque algunos conocidos hablaron de posibles deudas, ZETA pudo conocer que la pareja tenía varias inversiones en propiedades que pretendían ampliar, como un terreno en el Valle de Guadalupe -que no aparece en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio-, el cual planeaban acrecentar adquiriendo las tierras de sus vecinos. Adicionalmente, la abogada y el médico tenían otros inmuebles registrados. Ella, un condominio en el fraccionamiento Entorno El Lago, con valor de 780 mil pesos. Y él, una propiedad en Real del Mar, un condominio en San José Desarrollo Urbano Tijuana y un lote en Terrazas del Sol, a un costado de El Monumento.

 

MANIFESTACIÓN

Tras repudiar el homicidio del oncólogo y su mujer, y unirse públicamente a la pena que invade a la familia Vignali Pérez, la directiva del Colegio Médico, AC, que encabeza el doctor Jesús Abraham Sánchez Frehem, informó que en una reunión realizada la noche del miércoles 11 de septiembre trabajaron en la organización de una marcha pacífica, a la que también convocaron a representantes de diversas barras de abogados.

El reclamo en la manifestación pública será que las autoridades cumplan con su obligación, investiguen el delito y garanticen la seguridad para los médicos, abogados y la población en general.

“Hay mucha consternación y lo que se busca es revertir la tendencia terrible que estamos viendo a la alza de la violencia, mientras las autoridades solo dicen que se va a aminorar. Evidentemente expresar opiniones no ha sido suficiente, por eso el planteamiento de la marcha pacífica, y la intención del Colegio Médico es que además de los abogados, se unan otros grupos de la sociedad organizada, los comerciantes, otros profesionales”, puntualizó Molina Magaña.

El jueves 12 de agosto, en conferencia de prensa, el subprocurador de Justicia en Tijuana, Jorge Álvarez, descartó que el móvil del crimen haya sido un robo a domicilio, dado que no fueron hurtados objetos de valor como televisiones, joyas y vehículos. Además, las puertas de la casa no mostraban señas de haber sido forzadas para ingresar.

El funcionario resaltó que la principal línea de investigación de la PGJE gira alrededor de los entornos profesionales del matrimonio, pues tienen evidencia de que los homicidas convivieron con las víctimas en la vivienda antes de privarlos de la vida.

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