Abogados, leyes y justicia

Foto: Internet/Baltazar Cavazos Flores
 
Opinionez lunes, 15 julio, 2019 12:05 PM

Juzticia

 

 

 

El maestro de derecho del trabajo Baltazar Cavazos Flores, uno de los pilares del derecho laboral en México (ya fallecido), en sus amenas conferencias nos comentaba que cuando asistía a congresos de derecho en Sudamérica, escuchaba gratos comentarios sobre la Constitución y las Leyes mexicanas en cuanto a su redacción y objetivo, escuchaba opiniones en el sentido de que eran las mejores, pero también escuchaba que se decía que no obstante las excelentes leyes mexicanas, éstas no se aplicaban.

Considerada la licenciatura en derecho y la abogacía en general como una profesión humanista en la que los abogados y todo licenciado en derecho tiene el compromiso con la justicia y con la sociedad, mas los egresados de universidades públicas, es el caso que en la actualidad la tendencia y la realidad nos indican que los abogados (incluyendo los funcionarios del Poder Judicial) poco a poco nos hemos convertido mas en técnicos del derecho que en humanistas que buscan la justicia en el planteamiento de las demandas o defensas y en las resoluciones.

Ese principio del derecho llamado “equidad”, en la actualidad nos pasa de noche a los abogados y a los juzgadores, hacemos gala de la técnica del derecho, del procedimiento y de los elementos de las acciones y las excepciones pero, nos abstenemos de analizar el contexto del hecho en controversia material y temporal y basamos nuestros trabajos en la Ley (conductas abstractas), en el expediente (alegaciones, declaraciones y documentos), y en criterios jurisprudenciales (resoluciones dictadas por Tribunales Federales en OTROS asuntos en particular)  absteniéndonos de efectuar un análisis crítico de todo, incluyendo la Ley y la jurisprudencia precisamente para aplicar el principio de equidad, principio que es más fácil que lo entiendan y apliquen los abogados y funcionarios con formación humanista sin olvidar, que el valor que persigue el derecho es la justicia, que la principal fuente del derecho son las leyes y que, el principio general del derecho que más se asemeja es la equidad.

Los abogados nos hemos alejado de nuestro compromiso social y hemos desarrollado el individualismo exageradamente de tal manera que si a nosotros nos atienden bien en los Tribunales no nos interesa que a los demás los traten mal, no nos solidarizamos con la mayoría aunque estemos organizados en colegios o en federaciones estatales o nacionales; los dirigentes de abogados prefieren las actividades académicas, de estudio de leyes y sociales, que reclamar la retardada administración de justicia, que reclamar al congreso recursos equitativos y proporcionales al Poder Judicial, reclamar y exigir la destitución de juzgadores prepotentes y arbitrarios, reclamar que los concursos y exámenes para actuarios, secretarios, jueces y magistrados sean lo suficientemente objetivos, justos e imparciales que garanticen que quienes resulten elegidos sean los que deban ser de acuerdo con el perfil exigido y no con las recomendaciones externas o internas.

La robotización de la impartición de justicia en los Tribunales locales y federales en la que se antepone la técnica a la humanización y consecuentemente a la justicia, desemboca en la triste conclusión de que a las partes en un juicio (justiciables) se les consideran simples números a quien se le aplica la Ley abstracta y un criterio ajeno (jurisprudencia) a su caso particular, no les importa la naturaleza humana de las partes y consecuentemente tampoco su entorno y sus repercusiones que pueden ser desproporcionadas al punto en disputa.

El juzgador entre más tiempo tiene en el ejercicio de la función, mas se aleja de la realidad y mas rutinario se vuelve, de tal forma que es necesario que a los juzgadores de cualquier nivel se les dé periódicamente su “año sabático” para que se dé sus baños necesarios de “realidad” y recobre algo de humanismo que va perdiendo en la comodidad del puesto de juzgador, en el salario sustancial, en la comodidad de las prestaciones y en los privilegios del cargo, a final de cuentas son servidores públicos que suponen vocación por la justicia que ciertamente no está divorciada de su seguridad económica, pero se me figura que le exageran en los salarios y ahora con los haberes.

 

El Licenciado Gerardo Dávila ejerce su profesión en Tijuana,  B.C.

Correo: [email protected]ail.com

Comentarios

comentarios

Ir a la barra de herramientas
Tipo de Cambio