Defensor

Foto: Archivo
 
Dichoz y Hechoz lunes, 11 marzo, 2019 12:00 PM

Antes que existiera Movimiento Regeneración Nacional (Morena), por allá en 2009, Miguel Ángel Mora Marrufo entró al sector de los derechos humanos. Lo hizo en calidad de secretario particular de quien entonces era el procurador de los Derechos Humanos en Baja California, Heriberto García. No fue aquella una coincidencia. El joven había estudiado una maestría en desigualdad, cooperación y desarrollo en España. Después, en 2013 fue aceptado en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos donde fue director de planeación y director de atención a víctimas de la CNDH. Cuando en Baja California se lanzó la convocatoria para elegir comisionado de los Derechos Humanos en 2015, se trasladó a Tijuana y participó. Para esa posición fue electa Melba Adriana Olvera Rodríguez, e invitó a Miguel Mora a ocupar la Secretaría Ejecutiva de la CEDH. Ahí permanece hasta la fecha, es el segundo de a bordo de la comisionada. Ahora viene una nueva convocatoria, que, con más experiencia, Mora Marrufo espera atender. Pero cosas de la política. Por azares de Jaime Bonilla, el suegro del secretario ejecutivo de la CEDH, Héctor Mares, es diputado local. Le corresponderá, entonces, votar por quien sucederá a Melba Olvera. Y desde ya andan poniendo el padrinazgo sobre Miguel Mora, quien fue defensor de derechos humanos antes de conocer al diputado y que éste fuese miembro de Morena. Ahora sí que de repente, los parientes estorban en lugar de ayudar. Ahora resulta que entre los aspirantes, los diputados pretenden desacreditar la experiencia de Miguel Ángel no por él, sino por sus familiares. Los incómodos, pues, son otros.

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