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domingo, junio 16, 2024
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La ética y la política

Justicia

 


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El pasado 27 de los corrientes el politólogo Juan Luis Hernández Avendaño, actual Director del Departamento de Ciencias Sociales en la Universidad Iberoamericana de Puebla, y autor de la reciente obra “El leviatán roto: el avance del Estado fallido en México”, en conferencia en la Universidad Iberoamericana de Tijuana, expuso el tema La Ética y la Política.


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El tema que nos ocupa tiene importancia relevante por los tiempos que vivimos y porque la actitud de la ciudadanía en general no ha sido suficiente para detener el avance de la corrupción, la ineptitud, la insensibilidad y la ambición de los gobernantes la cual no tiene límites, y contrario a su corta visión del futuro les impide visualizar el catastrófico daño que causan a México.

El expositor se pregunta y nos pregunta qué papel jugamos o debemos jugar los ciudadanos para abatir la crisis de valores en la clase política y retomar la función que le corresponde a las estructuras gubernamentales, que a final de cuentas es garantizar la convivencia social justa, toda vez que estando en el siglo XXI parece que hemos regresado a las condiciones del siglo XIX, casi al estado natural en el que rige más la pasión que el derecho.

El expositor tocó múltiples aspectos de las funciones gubernamentales y trajo a colación un término utilizado últimamente en cuanto al tipo de gobierno que tenemos siendo dicho término caquistocracia, que significa un gobierno de los peores caracterizado por su ignorancia o incapacidad, el afán de los gobernantes de hacerse ricos en el poder, y además abusar del poder.

Juan Luis Hernández señala que actualmente, los gobernadores de los estados, tendiendo a lograr sus objetivos individualistas, controlan a los demás poderes (Legislativo y Judicial), incluyendo a las facciones opositoras a quienes domestican a través de concesiones económicas.

El expositor ahonda en la carencia o ceguera moral de los gobernantes que ha generado en ellos deshumanización, indiferencia, sinsentido y decadencia, de tal manera que su superficialidad o vacío los ha llevado a concebir que el ser no se da sin tener, es decir tener es ser, idea que explica su ambición sin límite.

Por otra parte, las arbitrariedades, el desgobierno, la crisis económica y la criminalidad han mermado la integración de la sociedad y en consecuencia la identidad del ciudadano en colectivo se ha visto debilitada y ello explica la falta de suficiencia y eficacia en el reclamo o quejas de la ciudadanía a los gobernantes.

El autor de “El Leviatán Roto” señala tajantemente que los objetivos señalados en las Leyes como tareas a cumplir por los gobernantes son letra muerta, que ingresan al gobierno para lograr sus fines personales que son el poder y el dinero, consecuentemente en el ejercicio de sus cargos si teóricamente deberían buscar el bien común, materialmente con sus acciones buscan y provocan “el mal común”.

El expositor reflexiona que para revertir el estado político de cosas en México debemos tener un cambio profundo de mentalidad y de acción; que debemos tener conciencia de nuestro entorno en general, político, económico y social; que debemos adquirir conocimientos y competencias, y que finalmente debemos establecer un compromiso de lograr un México con mejores condiciones para nuestros hijos y principalmente un estado con gobernantes éticos.

Es importante la reflexión de Juan Luis Hernández Avendaño porque se refiere a aspectos que la mayoría conocemos y que muchos hemos experimentado o sufrido y que sentimos la inconformidad y la frustración de la insensibilidad y falta de compromiso de los gobernantes.

Hernández Avendaño piensa que, optimizando el conocimiento y el compromiso, no es necesario recurrir a la violencia para lograr los cambios necesarios, que la Ley Anticorrupción es una prueba, también reconoce que dentro del gobierno hay muchas personas que están conscientes de la situación y que están comprometidas con un buen gobierno, pero que su esfuerzo aún no ha sido suficiente.

El mensaje de Juan Luis Hernández constituye una llamada de atención para aquellos que en alguna forma nos hemos alejado de la práctica de los valores y principalmente de los principios éticos y hemos caído en rutinas intrascendentes, en actitudes de indiferencia a la problemática de los demás, y asimismo hemos caído en la enajenación de los excesos de los placeres mundanos, y en consecuencia tenemos ante nosotros un gran reto patriótico.

 

El Licenciado Gerardo Dávila ejerce su profesión en Tijuana, B.C. Correo: lic_g_davila@hotmail.com

 

 

Autor(a)

Redacción Zeta
Redacción Zeta
Redacción de www.zetatijuana.com
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