Don James Riddle “Jimmy” Hoffa

Foto: Internet
 
Opinionez lunes, 11 julio, 2016 12:05 PM

Los Donez

 

 

 

A las Familias Ibáñez, Gonzales, Herrera, Ballinas y todos sus maravillosos descendientes,

abrazo solidario por la partida de nuestra Tía Fay.

 

¿Existe realmente la posibilidad de un dirigente sindical honesto, transparente, diáfano e incorruptible? Es pregunta puntual, elaborada con el mayor de los respetos y alejada lo más posible, de cualquier forma de malicia. La interrogante, que no pretende tener nada que ver con la situación actual, en que se encuentra involucrada nuestra amada ciudad, entre tantas calles y avenidas bombardeadas por la sinrazón –fuera de tiempo y forma– de rutas troncales, supuesta modernidad, camiones obsoletos, taxis inservibles, Ubers y no entiendo qué más tipo de sandeces e indecisiones. Tendría que ser observada desde la dimensión y obra del ultimo real y verdadero líder del transporte a nivel universal llamado en vida y desaparición, que no muerte, Don James Riddle “Jimmy” Hoffa.

¿O no considera, querida lectora o lector, que todos los días tiene que atravesar la selva en la que han convertido nuestra tierra, que merecíamos un poco de justificación, de atención o cuando menos alguna suerte de explicación?

Don Jimmy fundó la “Hermandad Internacional de Camioneros” en el año 1957, bautizada con el título de “Teamsters”, convirtiéndose inmediatamente en la organización más poderosa de los Estados Unidos de Norteamérica, obteniendo tal fortaleza para su titular, que infinidad de políticos de esa generación, la consideraron un verdadero peligro por la libertad de criterio y sobre todo por su único compromiso con la base, compuesta por dos millones de afiliados, lo que le daba un enorme poder de decisión sobre cualquier criterio político o definición gubernamental, para la toma de decisiones. El carácter libre, personal y quizá autoritario, desprovisto de cualquier atadura, confirieron al representante tal envergadura, que ponía en “jaque” al mayor de los poderes oficiales, dando a su movimiento, un tamaño descomunal que obligaba a consultar, infinidad de decisiones con su máximo jerarca, representado en el espacio laboral, detentando tal fuerza que lo convertía en algo incontrolable a un para sí mismo, capaz de paralizar a una ciudad entera, a una entidad en pleno o incluso a la propia nación, lo que resultaba inaceptable, por el control absoluto, anárquico e independiente.

Con la trasparencia impulsada desde la intimidad del movimiento, la riqueza económica interna derramó celos y avaricia, además de envidias por tanta entrega y aclamación, manchando y corrompiendo a algunos de los más cercanos a la oficina principal, penetrando la estructura más sólida, hasta lograr encarcelar al fundador acusado falsamente de movimientos inimaginables.

Don Jimmy Hoffa, después de 7 años resurgió como el Ave Fénix emergiendo de sus cenizas, presto a retomar el cielo, el vuelo y la antorcha, desapareciendo el 30 de julio del año de 1975, por obra y gracia de la nomenclatura incapaz de entender que los que nacen para entregarse plenamente a los demás, solo esperan servir a un bien superior, dando paso a la leyenda del máximo liderazgo que hoy sobrevive con la esperanza sublime de aleccionar a los que aspiran a gobernar exitosamente.

Hasta siempre, buen fin.

Carlos Mora Álvarez, es orgullosamente tijuanense. Ha sido servidor público y dirigente empresarial. Actualmente es Presidente Ejecutivo del Consejo Estatal de Atención al Migrante. Comentarios y sugerencias: [email protected]

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