Protegen a “El Cochi”


 
Huellaz martes, 24 febrero, 2015 08:00 PM

“Cuando digo que no van a soltar a nadie, es porque no van a soltar a nadie. Son mentiras, no hay nadie ahorita en el expediente…”, explica vía telefónica un agente del Ministerio Público de la Federación de la Procuraduría General de la República (PGR) en el Estado de Baja California Sur. Del otro lado del celular, el interceptor responde con un “ajá” a la declaración del funcionario federal, y prosigue: “Bueno… eh… estos putos hacen anotaciones, ¿verdad?, sí me entiendes. Aparte, pero lo único que vale es lo que está en el expediente…”. El interceptor parece estar muy interesado en la plática y escucha con atención, vuelve a responder con un “ajá” y un apresurado “sí, sí, sí”. El agente del Ministerio Público de la Federación continúa: “La declaración, ¡tú no estás en la declaración!, los AFIs (agentes federales de investigaciones) no están declarando… eh… ‘El Cochi, o hay un nombre que ahorita te voy a decir, pero está fuera del expediente, un tal Castillo de la Rosa…”. De inmediato y sorprendido, el interlocutor responde “¡Ese soy yo!”, a lo que recibe como contestación: “Pero ese está fuera del expediente. ¡Tú no estás en el expediente! Estás en una anotación aparte…”. La grabación entre el agente del Ministerio de la Federación de la PGR y uno de los principales jefe de células de sicarios de las Fuerzas Especiales de “Los Dámaso” en La Paz, Raúl Castillo de la Rosa “El Cochi”, termina de golpe. La conversación telefónica ocurrió el 12 de febrero de 2015, y forma parte de una de las cuatro indagatorias oficiales que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) sigue en Baja California Sur, tras la narcoguerra por el control de la plaza del narcomenudeo de La Paz, entre José Fernando Torres Montenegro y/o José Francisco Ojeda Torres “El Pepillo”, y Rolando González Moreno “El Compadrón”. La grabación fue obtenida después de que el Grupo de Operaciones de la Policía Estatal Preventiva detuviera el 10 de febrero al narcomenudista Marco Antonio Bianchi Fierro, quien traía consigo una serie de conversaciones telefónicas grabadas entre delincuentes y policías municipales, ministeriales, estatales y federales en una memoria USB. El narcomenudista fue aprehendido cuando alrededor de las 2:30 pm circulaba a bordo de un automóvil Chevrolet Cavalier color arena, por la calle Sonora, entre Licenciado Verdad y Marcelo Rubio Ruiz, en la colonia Pueblo Nuevo de La Paz. Los oficiales de la Policía Estatal Preventiva observaron que el conductor del vehículo viajaba a exceso de velocidad, por lo que le dieron alcance. Le marcaron el alto, hasta que frenó y descendió. Los policías le hicieron una revisión corporal, luego del vehículo, encontrando en un monedero que estaba dentro de la guantera de la unidad automotriz, nueve envoltorios de plástico transparente conteniendo en su interior cristal y 11 envoltorios de plástico cargados de cocaína. El narcomenudista fue detenido y consignado por delitos contra la salud. En tanto, la SEIDO obtuvo las grabaciones de las conversaciones telefónicas donde -según uno de los investigadores federales- todo parece indicar que se trata del agente del Ministerio Público de la Federación, Rafael Verdugo Almaraz, quien dentro de una de las investigaciones está relacionado con el pistolero de “Los Dámaso”, Raúl Castillo de la Rosa “El Cochi”, y el ex agente del Ministerio Público de la Federación de la PGR, Paciano Guerrero Caro. Sin embargo, dijo que las grabaciones telefónicas serán sometidas a un estudio pericial de fonética para dictaminar la identidad de los servidores públicos involucrados con los sicarios, y en su momento, acusarlos de delincuencia organizada. El agente de investigación de la SEIDO consideró que la grabación entre “El Cochi” y el agente del Ministerio Público de la Federación no es más que el reflejo de cómo el narcotráfico ha penetrado las estructuras de la delegación de la PGR. “Lo que encontramos en esa conversación, es a dos delincuentes poniéndose de acuerdo. Uno, dedicado a matar, y el otro a protegiéndolo desde las instituciones gubernamentales, sacando los nombres de los responsables de algún delito de los expedientes para no poder incriminarlos y llevarlos a la justicia, y así, dejar que se sigan cometiendo delitos de una manera impune y ayudado incluso por los agentes federales de investigación asignados en el Estado. Nos queda claro que lo que le estaban ofreciendo al delincuente era evidentemente protección”, apuntó el agente.  “El Cochi” en el mapa delictivo En el mapa delictivo elaborado por autoridades federales y militares, Raúl Castillo de la Rosa “El Cochi” es considerado uno de los dos jefes de célula de sicarios que todavía andan libres de parte de las llamadas Fuerzas Especiales de “Los Dámaso” en La Paz, al servicio del principal cabecilla y jefe de pistoleros, Édgar Amílcar Acosta Reyes “El Rayo”. Con un poder criminal cada vez más mermado -tras la captura de cuando menos diez células de matones- y con divisiones internas por la disputa entre José Fernando Torres Montenegro “El Pepillo” y Felipe Eduardo Guajardo García “El 28”, las Fuerzas Especiales de “Los Dámaso”, tienen en “El Cochi” a uno de sus principales matones de esta narcoguerra, y es señalado por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) como el responsable de destazar al narcomenudista Juan Carlos Avilés Bareño “El Juanillo”. La primera aparición del jefe criminal fue en la ejecución de los narcomenudistas Fabricio Cota Rosas y Andrés Enrique Echeverría Franco, el 9 y 10 de enero en el puerto de Cabo San Lucas. Las investigaciones oficiales de la PGJE apuntaron hacia la célula criminal comandada por “El Cochi”, cuya información vino a ser corroborada por el sicario Héctor Roberto Medina González y/o Omar Alonso Medina González, detenido el 16 de febrero en posesión de un rifle de asalto AK-47, el cual dio positivo en el estudio de balística en las dos ejecuciones de Los Cabos. Durante el interrogatorio, el sicario confirmó ser parte de la célula criminal de “El Cochi”, y ofreció nombre de los demás integrantes, entre ellos Enrique Hernández Cardoza “El Borrego”, capturado el 12 de enero de 2015 en posesión de armas, cuando viajaba a bordo de un vehículo y fue asegurado en el retén de la carretera de Cabo San Lucas a La Paz. El sicario confesó que en estos dos crímenes contaron con el apoyo del comandante Paúl Fiol Contreras, quien ordenó retirar a las unidades de esa zona cuando se iban a cometer los homicidios, ya que tenían la intención de comenzar a pelear la plaza del narcomenudeo en Los Cabos, a cargo de Javier López Rivera o Javier Acosta López “El Javy” o “El Javier”. Después de las ejecuciones de los narcomenudistas, sospechosamente fue cambiado de Cabo San Lucas a comandante del Sector Uno en San José del Cabo, y de acuerdo al detenido, “el comandante es muy amigo de ‘El Cochi’ de ‘El 28’, un tal Claudio Miranda Amador y Paciano Guerrero Caro, quienes han hablado de pelear la plaza, departido en varias reuniones y comiendo caguama o degustando carnes asadas”. Sin embargo, la aparición estelar de “El Cochi” fue el 13 de enero en La Paz, cuando después de levantar y matar al narcomenudista Juan Carlos Avilés Bareño “El Juanillo”, se dio el lujo de destazarlo con un machete -según el dictamen de peritos de la PGJE- y tirar y esparcir los restos humanos en tres puntos de la ciudad. Las manos y piernas quedaron dentro de una hielera en el cruce de las calles Tuparam y Valentín Gómez Farías, en la colonia Los Cácaros. La cabeza, en el callejón de acceso entre Manuel Torres Iglesias y Regidores, Colonia Lázaro Cárdenas. El tronco del cuerpo, en la caja de un pick-up en la calle de Chichonal, entre San Martín y San Miguel, Colonia Santa Fe. Los restos humanos fueron dejados afuera de los domicilios particulares de agentes de la Unidad de Investigación de la Policía Estatal Preventiva, quienes dentro del marco y trabajo de inteligencia dentro del llamado Grupo de Coordinación de Seguridad Pública del Estado, pretendían ubicar y dar con el paradero de “El Cochi”. En base a las indagatorias oficiales, los agentes de investigación habrían enviado a “El Juanillo” como anzuelo para cazarlo, sin embargo, el plan fue descubierto y el narcomenudista asesinado. El jefe criminal es considerado por autoridades federales y militares como el nuevo responsable de logística de “Los Dámaso”, quien trazó y delimitó las rutas de escape de los crímenes que iniciaron durante la primera y segunda semana de enero, y era visto como “un desalmado” y “violento”. “De ahí su apodo de ‘El Cochi’, porque es un tipo muy sucio para trabajar los crímenes de sus rivales y usa métodos de tortura y muerte que solo hemos visto en estados como Tamaulipas o Veracruz, tipo Zetas”, anotó uno de los integrantes del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública en el Estado. Las capturas Aun cuando Raúl Castillo de la Rosa “El Cochi” y una mujer sicaria son buscados por los tres niveles de gobierno, el martes 17 de febrero, la PGJE logró la captura de Juan Alberto Meza González o Roberto Meza González “El Diablo”, considerado -junto con su célula delictiva- como responsable de cuando menos siete asesinatos durante las últimas semanas en La Paz. El jefe criminal viajaba a bordo de un vehículo Ford Mustang 1995 cuando fue interceptado en las calles de Chirimoya y Naranja, en la colonia Indeco de La Paz. De acuerdo al parte informativo, el delincuente iba acompañado de Julio César Peña Cuevas “El Julión” y Erick Madrigal Zamora “El Moreno”, quienes fueron sometidos a una revisión, encontrando en su poder dos pistolas: una calibre .45 y otra 38 súper, además de equipo de radiocomunicaciones y pasamontañas. Los tres detenidos fueron llevados a los separos de la PGJE, y las dos armas de fuego, sometidas a una prueba de balística, arrojando resultados positivos en los siguientes crímenes: * De Humberto Juárez León, perpetrado el 16 de enero en las calles Bernardo Maldonado, entre Luis Barajas y Enrique Von Borstel, Colonia Revolución. La víctima era padre de los narcomenudistas Josué Humberto, Juan Carlos y Jonathan Omar, de apellidos Juárez Mora, los cuales pretendían ser asesinados cuando, por equivocación, perdiera la vida su progenitor. * Hermenegildo García Mendoza, asesinado el 17 de enero en el camino vecinal al corralón municipal de la colonia La Fuente. * El homicidio de Rodolfo Viosca Álvarez “El Rorro”, ocurrido el 24 de enero en la brecha al Rancho San Rafael en la colonia Paraíso del Sol. Durante el interrogatorio, Juan Alberto Meza González “El Diablo” no se resistió y confesó que su célula criminal habría participado en cuando menos otros cuatro homicidios en La Paz: 1.- Ángel Jaimes Jaimes, cometido el 26 de enero de 2015 en la calle Tomillo, entre Arándano y Árnica, Colonia La Pasión. 2.- Roberto Efrén Navarro Cárdenas “El Foquemón”, el 28 de noviembre de 2014 en la calle Istmo de Tehuantepec, entre San Joaquín y Santa Ana, Colonia Santa Fe. 3.- Óscar Fernando Ramírez Flores y Marcos Gerónimo Alvarado Uriarte, perpetrados el 29 de septiembre de 2014 en la calle Cazahual, entre Prosperidad y Mangle, Colonia Progreso Vivah. Según la confesión del jefe de pistoleros, Juan Alberto Meza González o Roberto Meza González, la célula criminal de “El Diablo” estaba conformada por  diez matones: * Abraham Ontiveros García, de 33 años, con auto de formal prisión por el delito de homicidio calificado. * Édgar Armando Hernández Ramos, de 35, con auto de formal prisión por homicidio calificado. * Luis Alonso Rivera Ávila, de 37, con auto de formal prisión por homicidio calificado. * Erick Madrigal Zamora “El Moreno”, de 18, detenido con “El Diablo”. * Eduardo Martín Alvarado “El Kumi”, de 34, con auto de formal prisión por homicidio calificado. * Jesús Efraín Verdugo Higuera, de 28, con auto de formal prisión por homicidio calificado. * César Andrés Ibarra Cisneros, de 30 años, con auto de formal prisión por homicidio calificado. * Julio César Peña Cuevas “El Julión”, de 36, detenido con “El Diablo”. * Wendy Nayeli Geraldo Espinoza, de 22, presentada como responsable del crimen del narcomenudista Ángel Jaimes Jaimes en la colonia La Pasión.

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