Los estragos de “Odile” en Ensenada


 
Reportajez BCS lunes, 22 septiembre, 2014 07:00 PM

El paso de “Odile” por el territorio de Baja California desde el 15 hasta el 17 de septiembre, aun cuando ya había reducido su intensidad a tormenta tropical, dejó sin energía, sin agua e incomunicadas vía terrestre, a distintas comunidades de la zona sur del municipio de Ensenada, afectando a El Barril, Villa de Jesús María, y particularmente a Bahía de los Ángeles. Desde el martes 16 de septiembre, autoridades municipales se trasladaron hacia las zonas afectadas, luego del reporte de más de 60 viviendas dañadas en las costas del Golfo de California, en el poblado de Bahía de los Ángeles. El secretario general del Ayuntamiento de Ensenada, Jesús Jaime González Agúndez; el titular de la Dirección Municipal de Protección Civil, Arturo Granados González; así como personal de rescate y paramédicos, estuvieron recorriendo los sitios afectados el martes. Al día siguiente, el alcalde Gilberto Antonio Hirata Chico también acudió a esa delegación, con ayuda de la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR), quienes lo trasladaron en helicóptero hasta el poblado, junto con funcionarios del Gobierno del Estado, para la repartición de despensas por parte del DIF. Carreteras destrozadas, caminos inundados, postes caídos, un tractocamión volcado y daños en diversas estructuras, entre casas y comercios, se apreciaban en las primeras imágenes enviadas a la prensa. Algunas despensas fueron repartidas el miércoles, mientras el gobierno municipal anunció la instalación de tres centros de acopio en Ensenada, para quienes desearan apoyar a estas poblaciones incomunicadas. Agua y alimentos, son lo principal que requieren los residentes de Bahía de los Ángeles. Los centros de acopio quedaron instalados en las instalaciones del DIF Municipal de Ensenada, frente al edificio del Palacio Municipal y en la Segunda Región Naval de la SEMAR, ubicadas en el Bulevar Costero. Personal de Protección Civil Municipal anunció que la zona sur requería atención inmediata, aunque hasta el mediodía del miércoles 17 de septiembre no reportaban personas lesionadas, ni fallecimientos a causa de la paso de la tormenta. “Lo que sí tenemos es el corte de los caminos de acceso, donde la misma comunidad pues obviamente se va a ver en la necesidad de ser abastecida tanto de alimentos, agua”, adelantaba Protección Civil. “Requerimos ayuda de la comunidad”, “Hablando en números tenemos aproximadamente 60 casas dañadas, algunas con pérdidas totales”, expuso el director de Bomberos de Ensenada, Jaime Nieto de María y Campos. “Aproximadamente 350 personas (afectadas), sacando un promedio de familias. Estas personas acudieron con sus familiares, están albergadas con sus familiares. No hay luz, no hay servicio de luz en la comunidad. No hay agua tampoco. La situación de los víveres también está un poquito complicada por los cortes de caminos que tenemos”, explicó. El primer punto, en el que hasta el miércoles se podía llegar vía terrestre, era uno de los arroyos ubicados en Cataviña, al sur de El Mármol, una zona montañosa donde se registró la crecida de varios arroyos en diversos puntos. Decenas de automovilistas quedaron a la espera de que bajara la intensidad de las corrientes que movían grandes cantidades de arena, roca y ramas de árboles. Ahí en Cataviña, los conductores bajaban de sus vehículos a observar el paso del agua. “¿A dónde va?”, se le preguntó a uno de los conductores. “A Villa Jesús María, que les llovió mucho por allá”, respondió mientras veía hacia el arroyo. Varias personas caminaban con sus maletas sobre la carretera. El autobús en el que viajaban se regresaría hacia la ciudad de Ensenada, y los pasajeros se subirían a otro autobús ubicado metros enfrente. Ahí esperarían que se reanudara la circulación por la carretera. En otro sitio, un residente de San Diego, California, preguntaba qué tan profundo era el arroyo. Había viajado cerca de diez horas y necesitaba llegar a Bahía de los Ángeles, tenía una casa allá con un refrigerador lleno de comida. Le habían avisado que no había luz en el poblado, y seguramente todo terminaría echándose a perder. Sin embargo, al no poder pasar, dijo que regresaría. Esperaría a que mejoraran las condiciones. Además del arroyo en Cataviña, en al menos otros dos puntos de la carretera, antes de llegar hasta Bahía de Los Ángeles, el cruce no era posible. Lo más grave, apuntaron las autoridades, “que no hay energía, que no hay agua”. La SEMAR les adelantó que tendrían disposición de trasladar los víveres colectados en los centros de acopio, incluyendo el de la misma Segunda Región Naval, hacia los lugares afectados. Bahía de los Ángeles, advirtió el director de Bomberos, “será declarada zona de desastre”. Con ello, el gobierno municipal podrá acceder a recursos del Fondo Nacional para Desastres Naturales (FONDEN). Asimismo, mencionó que unidades del Ayuntamiento se trasladaban desde el miércoles al poblado con plantas generadoras de energía eléctrica, “con la idea de reestablecer hoy mismo por la noche el servicio de energía”, dijo. De igual forma, el reabastecimiento de agua estaba siendo atendido por la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (CESPE) y había maquinaria de la zona, que estaba siendo trasladada para ayudar a limpiar las calles. Hasta el jueves 18 de septiembre, el Comité Municipal de Protección Civil se mantenía en sesión permanente, con todas las mesas activas en el Ayuntamiento. Y en lo que respecta a las carreteras federales, al menos a lo largo de la noche del martes 16 y la mañana del miércoles 17 de septiembre, ni una sola patrulla de la Policía Federal, ni elementos municipales, fueron observados brindando algún tipo de ayuda a los conductores, ni patrullando la transpeninsular. Únicamente se mantuvieron los puestos de revisión regulares de la Secretaría de la Defensa Nacional, con militares que tampoco emitieron recomendación alguna de los riesgos más adelante sobre la carretera. La delegación de Bahía de los Ángeles se localiza en las costas del Golfo de California, frente al Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo, integrada por las Islas Tiburón, San Esteban, San Lorenzo y Ángel de la Guarda, entre otras más pequeñas. Luego del impacto de “Odile” en diversos municipios de Baja California Sur, desde Los Cabos hasta Mulegé, la trayectoria de ciclón fue hasta la parte sur de Baja California, donde se dirigió posteriormente ya como baja presión remanente, hacia el Estado de Sonora. Por sus características geográficas, las lluvias en la península de Baja California provocan rápidas y fuertes avenidas de agua desde las partes altas hacia las costas, tanto del Golfo de California como del Océano Pacífico. Algunas de las construcciones en Bahía, se encontraban sobre el paso de estas avenidas de agua. Palapas, comercios y viviendas resultaron total o parcialmente dañadas, dejando el agua a su paso, así como arena y escombros. Amplias zonas de la carretera transpeninsular fueron cubiertas completamente por el agua que corría en esta zona habitualmente seca. La nula visibilidad de la carretera con el agua, y la fragilidad del suelo, provocó fracturas en la carpeta asfáltica. En al menos un sitio de la carretera, se pudo apreciar a un tractocamión de la empresa Los Pinos, con sede en la delegación de San Quintín, volcado junto a la carretera, luego de que ésta se partiera en dos. La única opción para los conductores que transitaban por esta carretera era bajarse a tomar fotografías del sitio, y esperar a que bajaran los niveles del agua. Reportes del avance en la reactivación de los caminos y un informe pormenorizado de los daños, serían dados a conocer posteriormente por el gobierno municipal.

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