Autoridades sin voluntad política en el transporte


 
Cartaz lunes, 15 septiembre, 2014 03:00 PM

Hace 17 años se perdió el rumbo del manejo correcto del transporte urbano y sub-urbano, del transporte privado a maquiladoras y de taxis de todas las modalidades, por la razón de que el gobierno del estado le soltó las riendas a los ayuntamientos para que éstos fueran quienes pusieran orden y corrigieran lo que ya a la Dirección de Tránsito y Transportes del Estado se le estaba saliendo de control. Esto lo queríamos los transportistas por el centralismo que existía, porque todos los trámites se tenían que realizar en Mexicali. Los transportistas de esos tiempos creíamos que era muy atinada esa transferencia de funciones, programas y recursos en materia de tránsito y transportes. En marzo de 1997 ya era necesario que se realizara una reestructuración de rutas en las empresas existentes, pero Tránsito y Transportes del Estado no podía hacerlo porque se lo evitaba lo obsoleto de la Ley del Transporte y sus reglamentos, que le impedía la reestructuración. Fue peor el remedio que la enfermedad. Fueron pasando los años y creció más la anarquía, que hoy está en proporciones de alto riesgo, donde se está perjudicando a los mismos transportistas, a los gobiernos municipales y, lo más grave: el daño al usuario, quien recibe un servicio de transporte inseguro, malo y caro, esto por causa de la inexperiencia de los gobiernos municipales y de los directores que han llegado a manejar Vialidad y Transporte Municipal, con las excepciones de Don José León Ramos y Don Jesús Beltrán La Chica, que sí eran transportistas y conocían el negocio. Los horrores y desaciertos que han ocasionado la anarquía y la posible quiebra de algunas empresas del transporte urbano y sub-urbano, es por culpa de los gobiernos municipales que autorizaron las concesiones a nuevas empresas y dieron miles de permisos de taxis en todas las modalidades como pan caliente, sin ser necesarios, porque no existieron los estudios previos de factibilidad de servicio. Estos hechos fueron por compromisos políticos y económicos, así como la última remesa de más de 500 taxis libres con anuencia y amparados por el XX Ayuntamiento, donde dicen las malas lenguas que hay una danza de cerca de 4 millones de dólares. Hoy los transportistas ponen el grito en el cielo y públicamente acusan, que la ciudad de Tijuana está saturada de unidades de transporte público, y acertadamente piden el reordenamiento del transporte; además, agregan que el pan de cada día son las invasiones de ruta. La solución a este broncón la tienen los mismos transportistas y las autoridades, nada más que saquen de circulación a los cerca de mil taxis piratas y clonados, además que se cancelen los amparos a los más de 500 taxis con anuencia que están ilegalmente prestando el servicio. También deben revisar las concesiones a empresas y taxis de todas las modalidades, en qué condiciones se dieron del año 1997 a estas fechas. ¡Aguas transportistas! De concretarse la ruta troncal será un tiro de gracia para las empresas y taxis. Recuerden que el usuario del transporte no tiene la culpa de los desaciertos del gobierno y los transportistas.   Ramón Rosendo Otáñez Sánchez Correo: [email protected]

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