Se presenta Martínez Vertiz


 
Toroz lunes, 25 agosto, 2014 03:00 PM

El próximo 7 de septiembre, en punto de las cinco de la tarde, se anuncia en la Monumental de Playas, la presentación en Tijuana de Alejandro Martínez Vertiz, alternando con Arturo Macías “El Cejas” y Antonio García “El Chihuahua”, con seis toros de Real de Solera. Criticado y criticable, lo primero se resuelve con una buena dieta, lo segundo no tiene remedio. A Martínez Vertiz lo critican por el exceso de peso, y es que en el Toreo, entre más kilos se tengan, menos oportunidades de salvar la vida ante una cornada. Hay tres casos muy representativos, que yo recuerde, por el exceso de kilos: Manolo Martínez en la Plaza México, quien murió por unos instantes en la enfermería, ya que el pitón de “Borrachón” le hizo destrozos terribles y, dada la abundancia de carnes, el pitón se atascó y provocó una situación crítica durante la cirugía. Aquí en Tijuana, la de los subalternos Alberto Ortiz “El Chaval de Orizaba” y la de Carlos Díaz de León, el toro los cogió por el ano y no había forma de soltarlos, eran tan graves las cornadas que todos los aficionados hacían fila para donar sangre, cuando este proceso no estaba regulado; tal era el caso que en la medida que les ponían la sangre, igual se les salía. Ahora es el caso de Alejandro Martínez Vertiz, que además de pesado, se le acusa de no tener técnica, ni táctica; de tener un padre acaudalado, ser el ganadero de La Estancia y además hacer empresa, al armarse sus propias temporadas al estilo de Guillermo González  “Chilolo”, hasta que terminó con el negocio familiar de compraventa de pollos. A estos toreros se les descubre cuando salen de sus dominios a plazas que de verdad les exigen, quitándoles  la oportunidad de torear a quienes tienen mayores posibilidades de triunfar.  El primero de mayo de 2000 tomó la alternativa en Juriquilla, Querétaro. Su padrino, Jorge Gutiérrez, y el testigo, Óscar San Román, con ganadería de San Martín. Confirmó el 20 de enero de 2008 en la Plaza México. Padrino: Fernando Ochoa. Testigo: Ignacio Garibay, con toros de Carranco y por delante Gastón Santos hijo. En suma, Alejandro es mejor empresario que artista, pero nadie le puede quitar el mérito de seguir invirtiendo en la Fiesta Brava. Él y su padre son del escaso grupo que organizan festejos por toda la República Mexicana, su gestión abarca desde plazas de primera hasta pueblos o rancherías perdidos que no aparecen en el mapa. Este tipo de personas mantienen el negocio taurino circulando y dándoles trabajo a toreros, subalternos y comprando ganado. Lo peligroso de Martínez Vertiz, es que se canse de salirle al toro y que deje de hacer empresa. El cascabelero Arturo Macías “El Cejas” dice claramente que se torea como se es, y que todas las tardes es diferente, es decir, no tiene un estilo definido. A los 15 años salió de su casa y se fue a la de su maestro “Curro” Rivera, después partió a  Pastejé, a las filas de David Silveti, posteriormente emigró a España bajo la tutela de Antonio Corbacho. Regresó a México para debutar como novillero y el toro le partió el hombro, quedando nueve meses inactivo. De “Curro” aprendió a los 14 años sobre la raza de un torero, siempre decía que no había que dejarse ganar la pelea por nadie, por eso fue una gran figura. Hablaba de la grandeza, platicaba de sus experiencias, pasaron 35 años para que un diestro mexicano cortara las cuatro orejas y saliera por la puerta grande de Las Ventas de Madrid. “Curro” Rivera fue, es y será su estandarte. “El Cejas” tomó de ejemplo su vocación, la mentalización de enamorarse de la profesión, levantarse a correr, entrenar, no desvelarse. Y de David Silveti, tomó la espiritualidad del toreo, la ubicación con los toros, cómo tener comunicación con los animales, entenderlos y conocerse a uno mismo. arruzina @gmail.com

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