Con EPN, medicamentos 4% más caros

Foto: Moises Pablo/Cuartoscuro.com
 
Edición Impresa Lunes, 12 Noviembre, 2018 01:00 PM

En Tijuana, el costo de material de curación y de analgésicos creció 8.4% y 7.4%, respectivamente. Manejo de economía e incremento de corrupción en este sexenio causan desabasto en Seguro Popular; pacientes deben comprar lo necesario en farmacias

“Vender lo que se tiene” y recibir la ayuda monetaria de sus amigas y cuñadas, es la única forma en que Martha ha podido sufragar el precio de los medicamentos requeridos por su esposo, quien padece meningitis crónica.

En una de las jardineras afuera del Hospital General de Tijuana (HGT), esta ama de casa comentó a ZETA que su pareja, comerciante ambulante, necesitó 12 frascos de Anfotericina, cada uno de los cuales costó 4 mil 800 pesos.

El gasto de 57 mil 600 pesos ha ido incrementando, ya que requiere una caja de medicamento por día, el cual tiene un costo de mil 080 pesos. Al lamentar que en el HGT “ni siquiera tengan gasas, soluciones, ni equipo para canalizarlos”, su rostro refleja desolación.

Como ella, millones de mexicanos resienten el costo de una enfermedad o de un accidente, ya sea porque el servicio que prestan las instituciones públicas es insuficiente, o se carece de éste.

En la punta del iceberg se encuentra el estancamiento en términos reales del gasto público en salud durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, según un estudio de Evercore. Y en el trasfondo, hay ineficiencia y corrupción.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), en México el precio de los medicamentos ha sido estable en los últimos doce años, con crecimientos de 4 a 5 por ciento.

Foto: Tomada de Internet.- Rafael Gual Cosío, director general de la Cámara Nacional de la Industria farmacéutica

Lo anterior en línea con los datos que reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en los que indica que en promedio, el crecimiento anualizado en el costo de salud (que abarca medicamentos, consultas y prótesis) de diciembre de 2012 a septiembre de 2018, fue de 4.37%.

Cifra “prácticamente idéntica” a la registrada con Felipe Calderón Hinojosa, de 4.2%, sin embargo los analgésicos se encarecieron un poco más con Peña Nieto; y a la inversa, el precio de los antibióticos aumentó más con Calderón, indicó Roberto Iván Fuentes Contreras, investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), quien precisó que la proporción en ambos casos fue cercana al 1%.

Si se compara el crecimiento en los precios en Baja California con el resto del país, durante los dos sexenios se aprecia una mayor diferencia. Específicamente en Tijuana, el costo de los medicamentos para tratar enfermedades gastrointestinales aumentó 5% más en este sexenio que en el anterior (6% EPN vs 1% FCH).

El de los analgésicos creció 7.5% en este sexenio, en contraste con el calderonista, de 1.9%. El precio del material de curación subió 8.4% con Peña Nieto, cifra superior a la que se tuvo con su antecesor (3.7%), destacó el académico de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales.

En cuanto a los antibióticos, su precio se encareció de la misma forma. (5.3% con Calderón versus 5.2% con Peña Nieto). En general, la inflación en salud en esta ciudad fronteriza fue casi 3% más alta en lo que va del sexenio de Peña Nieto que con su predecesor.

Cuestionado sobre la razón de que hayan crecido más los precios en Baja California que a nivel nacional, el investigador consideró “atípicamente bajo” el crecimiento del costo de los medicamentos durante la administración de Calderón en Tijuana, y estimó que la depreciación del peso pudo presionar más los precios en esta localidad.

Para Marcos Pascual, director comercial de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex), el manejo de la economía, y particularmente la mayor corrupción en el sexenio de Peña Nieto permitió que el Seguro Popular haya sido “la caja chica en muchas entidades”, influyendo en el precio de medicamentos en el mercado privado, y en el desabasto de éstos en el Seguro Popular.

En ese sentido, consideró que la deuda que mantiene el sector gubernamental por las compras consolidadas para el Seguro Popular afecta a los fabricantes de medicamentos.

Respecto a ello, Rafael Gual Cosío, director general de la Canifarma, dijo que la deuda en general de los estados, incluyendo algunas instituciones como el Instituto de Seguridad Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) se mantiene aunque la cifra ha disminuido.

Hace dos meses, el monto ascendía a 5 mil 800 millones de pesos, y actualmente ronda los mil 600 millones. “Ya muchos estados para poder entrar a la licitación de este año han saldado sus cuentas”, reveló Gual a este Semanario.

Agregó que al principio del sexenio hubo abusos, “se declaraban una serie de afiliados al Seguro Popular que efectivamente provocó desvíos de los fondos que se otorgan por parte del Seguro Popular. Afortunadamente esto cambió hace dos años y hay un mayor control en cuanto a rendición de cuentas de los estados”.

El monto para el Seguro Popular se invertía en otras cosas y no se destinaba a la compra de medicamentos generando desfalcos “difíciles de justificar”. Quizá el Estado deudor no sufre las consecuencias directamente, pero sí otras entidades cuando un proveedor a quien no le han pagado, no puede participar en otra licitación.

Sin referirse al desabasto de medicamentos en el HGT, el consultado comentó que regularmente, cuando en zonas muy lejanas existe desabasto en hospitales públicos, es por falta de pago y no a problemas de distribución o de otra índole.

 

ALZA EN MEDICAMENTOS PEGA MÁS A LOS DE PATENTE

Aun cuando el incremento en el precio de los medicamentos ha sido estable y ha repercutido tanto a los de patente como a los genéricos, los primeros tienen mayor impacto en el bolsillo de los consumidores, mencionó Marcos Pascual, director de Anafarmex.

El medicamento innovador, biotecnológico, el más reciente, suele ser el que marca el costo de los medicamentos en México, es decir, el más caro. No es lo mismo que incremente 5% el precio de un medicamento de 800 pesos que su genérico, de 240 pesos. “Nuestros clientes perciben que el aumento está donde ya existe un precio muy alto”.

Sobre los factores que afectan para que los medicamentos aumenten su costo, se encuentra la depreciación del peso, ya que muchas de las sustancias se importan. “Eso genera una burbuja de alza de precios que no se puede contener”.

Además, está la distribución, susceptible al incremento en el precio de los combustibles. Los distribuidores son empresas que abastecen a todo el país, y el costo de los energéticos se traslada al consumidor final.

Crece 10% diabetes en México; tratamiento cuesta hasta 10 mil pesos al mes

 La incidencia de la diabetes mellitus (Tipo 2) aumentó 10 por ciento en el país, al pasar de 637.75 a 405.12 casos por cada cien mil habitantes de 2016 y 2017, de acuerdo con el Anuario de Morbilidad de la Secretaría de Salud federal.

En el mismo lapso, los casos registrados en Baja California tuvieron un incremento de 19%, con lo que la entidad se ubica dentro de los diez estados con más casos de esta enfermedad crónico-degenerativa, cuyo tratamiento representa un gasto oneroso.

Panorama que enfrenta la familia de Rebeca Flores, quien costea 10 mil 400 pesos al mes para atender a su abuelo, diagnosticado con diabetes desde hace 30 años y, al presentar complicaciones en el riñón, se debe dializar.

La joven narró a ZETA que su abuelo se atendía en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero dejó de hacerlo cuando la institución no quiso pagar la hemodiálisis, pese a que ya le habían colocado el catéter y había recibido una sesión.

“Nos dijeron que le iban a cambiar el catéter para que lo dializaran, no estuvimos de acuerdo porque en una segunda opinión, con un médico particular, nos recomendó que lo mejor para él era la hemodiálisis. Entonces en el IMSS nos hicieron firmar un papel con el que nosotros nos hacíamos responsables”, expuso Rebeca.

Así fue como ella y su familia comenzaron a pagar las sesiones de hemodiálisis y los diez medicamentos que su paciente toma al día, así como un multivitamínico que se le pone en la hemodiálisis.

Para afrontar esta situación, echan mano de la pensión del abuelo, que cubre prácticamente el costo de las hemodiálisis y una parte del medicamento; el resto lo sufragan entre cuatro integrantes de su familia.

En un caso contrario, Martha comentó que antes de que su mamá se pensionara hace seis meses, pagaba 2 mil pesos por medicamentos contra la diabetes.

“Mi mamá no ha presentado ninguna complicación, así que fue una gran ayuda contar con el Seguro Social, pues sólo le compramos algunos medicamentos que no le dan, como uno que le ayuda con su problema de hipertensión, por lo que el gasto se redujo a 500 pesos al mes”, compartió.

El tercer padecimiento más frecuente por el que más mexicanos mueren son los tumores malignos, siendo el cáncer de mama la primera causa de fallecimiento entre las mujeres.

Marina del Villar, presidenta de la asociación civil Uniendo Corazones Mujeres con Cáncer, comentó el costo de esta enfermedad depende del tratamiento de cada paciente, ya que algunas requieren de ocho a quince sesiones de quimioterapia, las cuales pueden llegar hasta 25 mil pesos cada una.

Aunado a ello, a veces se requiere radioterapia, cirugía y medicamentos alternativos que son muy costos, por lo que el monto por cada tratamiento podría llegar al millón, contando también la etapa de remisión.

Mientras que una paciente de Oncología en el Hospital General de Tijuana comentó que si bien el Seguro Popular cubre las diferentes terapias, actualmente no cuentan con material de curación como jeringas, guantes y suero que se tienen que adquirir por más de 150 pesos.

“Algunas veces podemos pagar 40, 150 pesos, pero otras veces venimos con lo del transporte”, remató.

Por otro lado, se ubica la rentabilidad de los inventarios: “Si el medicamento no se está desplazando porque no hay liquidez en el mercado, el costo de tener el medicamento y que esté caducando también es alto”, apuntó.

Por otra parte, Rafael Gual Cosío explicó que el costo de los fármacos depende de la dificultad para fabricar el medicamento y de la prevalencia de la enfermedad.

“Si tienes una gran cantidad de pacientes y vas a poder desplazar mayor volumen, tiene una condición a aquella dedicada a una minoría, en la que obviamente como son menos los productos que se desplazan, tienen que tener un precio mayor para poder justificar la investigación que está tras de ellos”, argumentó.

Con el fin de mostrar la evolución en el precio de los medicamentos de patente, ZETA consultó la lista de precios máximos de venta al público de medicamentos de patente a nivel nacional, de la Secretaría de Economía, misma que concentra -de manera incompleta- datos actualizados a 2016.

Por esa razón, se desconoce el precio máximo de los fármacos en 2018, situación preocupante, toda vez que ningún medicamento debe comercializarse en el país por encima de éste. De modo que las farmacias que llegan a vender productos por encima del precio máximo son sancionadas.

Entre los medicamentos analizados, el denominado Taxotere (caja con frasco, ámpula de 20 miligramos), del laboratorio Sanofi-Aventis de México, SA de CV, empleado para combatir el cáncer de próstata, tuvo un aumento de mil 250.50 pesos, en comparación con su precio máximo de venta en 2012, ya que en algunas farmacias de Tijuana se comercializa en 4 mil 722.50 pesos

En cuanto al mayor aumento en su precio, siguió Invanz (caja con frasco, 1 gramo, solución inyectable), de Merck Sharp & Dohme de México, SA de CV, antibiótico usado para combatir la neumonía por bacterias y el pie diabético. El precio máximo registrado en 2006 fue de 823.77 pesos. En 2012, de  mil 031.65, y actualmente se vende en mil 640 pesos, es decir, prácticamente duplicó el costo máximo que tenía al iniciar el gobierno de Felipe Calderón.

Otro ejemplo es Rinelon (0.05%, spray nasal de 18 mililitros), de Schering Plough, SA de CV, recetado para los síntomas de alergias, el cual se encareció 349.53 pesos respecto a su precio máximo de 2012.

Llama la atención que los precios de los medicamentos para la hipertensión analizados, incrementaron en promedio poco más de 430 pesos, pese a que esta enfermedad crónica degenerativa tiene alta prevalencia en el país.

El medicamento Caduet (caja con diez tabletas de 5 mg/40 mg), de Pfizer, SA de CV, tenía un precio máximo de 523.612 pesos en 2012; seis años después, algunas farmacias lo ofrecen en 834.10 pesos. En tanto que por Edarbi (frasco con 14 tabletas de 40 mg), de Takeda México, SA de CV, un tijuanense gasta 558 pesos más, ya que cuesta 976 en lugar de los 418 pesos que tenía como precio máximo en 2012.

Por el contrario, otros medicamentos han disminuido su costo. Uno de ellos es Arcoxia (caja con siete tabletas de 120 mg., de Merck Sharp & Dohme de México, SA de CV, analgésico utilizado para combatir el dolor ocasionado por artritis reumatoide y osteoartritis, cuyo precio máximo era de 566.67 pesos en 2012, y ahora se encuentra en 457. Mientras que su genérico, se comercializa en 157 pesos.

En ese sentido, Gual Cosío, de la Canifarma,  indicó: “Un medicamento que aumenta excesivamente su precio, automáticamente pierde participación en el mercado por la competencia que existe, donde prácticamente 82% son productos genéricos”, por lo que éstos han contribuido a que sus homólogos de patente bajen su precio.

Precios de medicamentos que más escasean en HGT

Luego de diferentes protestas de pacientes y galenos por la escasez de medicamentos, insumos, recursos materiales y humanos en el Hospital General de Tijuana, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Baja California (CEDHBC) emitió el 1 de noviembre la Recomendación 2/2018, a fin de que se resuelva la situación.

El oficio, dirigido al secretario de Salud, Guillermo Trejo Dozal, señala que en todas las áreas en el hospital existe un grave desabasto de insumos, siendo las áreas de Urgencias, Cirugía, Tuberculosis y Laboratorio, las más afectadas.

Como ZETA dio cuenta en su edición 2327, correspondiente a la semana del 2 al 8 de noviembre, en la Clínica de Tuberculosis se reportó una delicada situación que coloca a los pacientes “en riesgo de gran deterioro en su salud y como consecuencia lógica de perder la vida”.

Por ello, este Semanario presenta el costo en el mercado privado de algunos de los fármacos para combatir ese mal que más escasearon en el Hospital General de Tijuana, pese a que en 2017 se reportaron mil 588 nuevos casos y la prevalencia de tuberculosis en Tijuana es la más alta en el país, al superar cuatro veces la tasa nacional.

AL AÑO, MEXICANOS GASTAN 3 MIL 800 PESOS EN SALUD

De acuerdo con un informe de la agencia de consultoría Lockton México, los mexicanos destinan 3 mil 800 pesos en salud al año, siendo oncología, ortopedia y gastroenterología, las especialidades en las que más se gasta.

Sobre ello, una paciente señaló que tuvo que comprar un antibiótico de patente, llamado Zinnat (tabletas de 500 mg) a un precio de 395 pesos, ya con un descuento de 40% de su precio real (730 pesos), pese a que el genérico le hubiera costado máximo 180 pesos.

Esto sucedió porque el médico tratante no escribió en la receta la sustancia activa (Cefuroxima) y en diferentes establecimientos a los que acudió, no quisieron hacerle la sustitución.

“En una farmacia me dijeron que lo más barato para mí era pagar 60 pesos para que el médico del consultorio anexo a la farmacia me hiciera una nueva receta y pudieran venderme el genérico”, recordó.

Consultado sobre esta situación, Marcos Pascual, director de Anafarmex, comentó que en sus artículos 224, 225 y 226, la Ley General de Salud establece disposiciones para que las recetas lleven la denominación distintiva (sustancia activa), pero si no se encuentra, la farmacia debe respetar el medicamento comercial.

Agregó que en la mayoría de los casos, los médicos no lo hacen así, dado que hace veinte años el mercado estaba inclinado hacia las marcas. El médico conoce la sustancia, pero en su mente todavía predomina la marca, y no se espera que ello vaya a cambiar por dos factores: no hay una demanda incrementada de medicamentos porque depende de un elemento poblacional, y la entrada de los medicamentos genéricos ha atemperado el aumento de precios.

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