En la baba


 
En Zerio Lunes, 27 Marzo, 2017 12:00 PM

— Del 1 al 10, ¿qué tan distraído eres?

“Sí…”.

Autor: Especialista en déficit de atención.

 

Es la constitución

— ¿Por qué tú estás flaco y yo gorda, si comemos lo mismo, viejo?

“Es por nuestra constitución”.

— ¡¿Y en qué maldito artículo dice que yo debo ser la gorda?!

Autor: Un politólogo-nutriólogo, ajá.

 

Querido diario

Una mamá limpia el cuarto de su hija y encuentra el diario de ella.

Como es curiosa, empieza a leerlo y llega a una página en la cual se lee “Querido diario ¡¡¡hoy perdí mi birginidad!!!”.

Súper enojada, la madre empieza a llorar y gritar:

“¿Por qué…? ¡¿Por quéee?! Si yo le he dado tantos años de educación, le doy todo para que vaya a la mejor escuela ¡¡¡y la muy bruta escribe virginidad con B grande!!!”.

Autor: Maestro de español.

 

Mi reina

‎— Hola, mi reina, ¿cómo estás, mi amor? ¿Bien?

“Sí, ¡muy bien!”.

— ¿Los niños están bien?

“No te preocupes amor, están de lo mejor”.

— Perfecto. ¿Almorzaron?

“Sí,  almorzaron muy bien”.

— Qué bueno. Dime, preciosa, ¿qué cocinaste para la cena?

“Lomo a la pimienta”.

— ¡Mi plato preferido!  ¡Te adoro, divina! Siempre complaciéndome, y dime, ¿todo tranquilo en casa?

“Todo bien, te espero con la comidita caliente y luego (en tono malicioso) el postre que tanto te gusta…”.

— No me digas esas cosas, nena, que me dan ganas de volar hacia allá ahora mismo. ¿Me prometes que esta noche te pones ese babydoll transparente que tanto me gusta?

“Como mandes, dulzura, sabes que soy tu esclava…”.

— Gracias, cosita, por eso te quiero tanto. Bueno amorcito… ahora pásame a mi señora un momento, ¿sí?

“Patronaaa… ¡Le llama el ingenierooooooooo!”.

Autor: La chacha.

 

Gran duda

Un  negrito entra en contacto con Dios:

— Dime, hijo…

“Oh, Dios mío,  dime ¿por qué tengo esta piel tan negra?”.

— No te preocupes, hijo mío, tan solo es para que cuando vayas corriendo por las estepas africanas,  el sol abrasador no te queme la piel, y así puedas sobrevivir.

Muy intrigado, el negrito pregunta nuevamente a Dios:

“¿Y cuál es el porqué de estas piernas tan largas, tan musculosas?”.

— Hijo mío, tan solo para que puedas correr muy rápido y escapes de las garras de leones y  otras fieras, y así puedas sobrevivir…

Cada vez más preocupado, el chico vuelve a preguntar a Dios:

“Y, ¿por qué estoy tan desarrollado, tan viril, tan…?”.

— Hijo mío, para que puedas sin ningún problema mantener la especie en las llanuras africanas, y así colonizar esa tierra salvaje. ¿Algo más, hijo mío?

Ya para entonces muy frustrado, el negrito le dice:

“Pues sí, Dios, sí… Y de acuerdo con todo eso, ¿qué rayos hago yo en Nueva York?

Autor: Un neoyorquino desubicado.

 

Qué necesitas

— ¿Necesitas algo, corazón?

“Que seas más tierna, cariñosa y menos enojona”.

— ¡DEL OXXO, MENSO! ¡Voy al Oxxo!

Autor: Anónimo de 7 Eleven.

 

Planes

— Oye David, ¿qué harás en la noche?

“No sé”.

— ¿Qué plan tienes?

“5G, redes sociales ilimitadas y mil minutos”.

— Te iba a decir que fuéramos por ahí, pero ya no, por zonzo.

Autor: Empleado de Telcel.

 

La lonchera

Una madre de familia en Australia dejó que su hija, de solo cinco años de edad, preparara su lonchera. Hasta ahí todo bien, ¿verdad?

Sin embargo, cuál fue la sorpresa de la señora cuando le llamaron de la escuela para preguntarle por qué ¡EN ZERIO! su hija había llevado vodka con frambuesa.

Resulta que en el refrigerador había jugos y estas bebidas alcohólicas que ya vienen preparadas, la pequeña seguramente no notó la diferencia y tomó el paquete equivocado. Bueno, eso es al menos lo que se supone debió pasar.

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