¿Cremación o sepultura

Foto: Tomada de Internet/Día de culto a la muerte
 
Opinionez Lunes, 21 Noviembre, 2016 12:00 PM

El día de muertos, es día de fiesta en los cementerios donde los dolientes frente a las tumbas conviven amistosamente compartiendo alimentos, música y recuerdos, un día en que se da culto a la muerte.

Desde la época prehispánica en México, los indígenas la han concebido como una dualidad de vida, parte del ciclo de la naturaleza. Según Octavio Paz, poeta y escritor mexicano: “La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida”. Y porque no nos atrevemos, no podemos enfrentarnos con nuestro ser, recurrimos a la fiesta, ella nos lanza al vacío, embriaguez que se quema a sí misma, disparo en el aire, fuego de artificio”.

En las culturas de la Biblia, se mencionan las sepulturas en tumbas, cuevas, o en la tierra, que eran las formas comunes de disponer de un cuerpo humano, mientras que los entierros eran una práctica común, aunque en ninguna parte la Biblia se ordena que éste sea el único método permitido para disponer de un cuerpo. La oposición de los cristianos primitivos a la cremación fue inspirada por motivos religiosos, ya que la destrucción del cuerpo con fuego simbolizaba la aniquilación, y la concepción materialista, de que la muerte es el fin absoluto de la vida humana; sus perseguidores paganos quemaban frecuentemente los cadáveres de mártires cristianos para burlarse de su creencia en la resurrección del cuerpo.

La cremación fue practicada en los tiempos bíblicos, pero no era comúnmente practicada por los israelitas o por los creyentes en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Abraham enterró a Sara, su esposa, en una cueva, y el cuerpo de Jesús fue colocado en una tumba labrada en la roca, lo puso en un sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue. María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentadas frente al sepulcro.

La incineración de cadáveres ha empezado a robar terreno a los entierros. Pero el papa Francisco ha creado una inesperada polémica al decidir qué se puede hacer y qué no con las cenizas. La Iglesia católica prohíbe esparcir las cenizas de los difuntos y también que sean conservadas en casa, según el nuevo documento aprobado por el Papa Fancisco que se ha hecho público en las últimas horas. Ante las nuevas prácticas tanto de sepultura como de cremación, consideradas “en desacuerdo con la fe de la Iglesia”, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha redactado un nuevo documento con el nombre de ‘Instrucción ad resurgendum cum Christo’ respecto al anterior de 1963.

En el documento se explica que, aunque la Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, se acepta la cremación pero se prohíbe esparcir las cenizas, dividirlas entre familiares o conservarlas en casa. Además, advierte que “en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias. En los últimos años se ha hecho más común que las personas, luego de cremar el cuerpo de un fiel difunto, decidan esparcir las cenizas. Sin embargo, esta es una práctica contraria a la fe cristiana, tal como advierte y explica la segunda edición del “Rito de exequias”.

Ante esta polémica, mi punto de vista es que cremar, esparcir las cenizas o sepultar a los muertos, es cosa de dinero. ¡Qué más da un entierro de ricos a uno de pobres, ni unos ni los otros lo gozarán, menos lo vivirán!

En este Tecate bonito, los fuertes vientos que asolan a la ciudad vuelven a empolvar lo mágico de su proclama en un traicionero hechizo.

 

Concepción Vizcarra de Arámburo es luchadora social y reside en Tecate, B.C. Correo: [email protected]

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