Sin sospechosos en homicidio de agente de la PGR


 
Reportajez BCS Lunes, 12 Octubre, 2015 07:00 PM

Hasta eso, los delincuentes fueron “amables”, incluso más que los agentes ministeriales, describió un joven de 15 años, el cual fue partícipe involuntario del hecho delictivo ocurrido en plena la tarde del pasado sábado 5 de octubre en Ensenada. El menor iba de copiloto en la camioneta Ford Escape color gris oscuro que manejaba su padre, cuando dos sujetos los detuvieron, se colocaron a ambos extremos de la unidad y los bajaron a punta de pistola. “No les queremos hacer nada, solo queremos la nave”, les increparon mientras les apunaban con un arma corta con la que, presuntamente, minutos antes habían acribillado al agente ministerial de la Procuraduría General de la República (PGR), Sergio Octavio Galindo Ramírez. El menor tardó varias horas para reponerse del impacto que le ocasionó el enfrentamiento con los delincuentes, permaneció sentado en la banqueta de la calle Chabacanos en el fraccionamiento Lomas de Valle Verde, y tras contener el llanto, a cuentagotas, narró lo poco que el trauma le permitió recordar a los agentes de la Policía Ministerial del Estado (PME) lo que retuvo de la escena donde los presuntos homicidas abandonaron el cadáver. Los inusuales hechos, para este puerto, ocurrieron a las 3:30 de la tarde en la Plaza de Abastos Valle Verde, un lugar con exceso de tráfico, repleto de negocios de comida, accesorios; y farmacias. Testigos recordaron haber visto que el oficial federal Galindo Ramírez entró al estacionamiento en una camioneta Ford Silverado color negro, con vidrios polarizados y sin placas de circulación, cuando por un lado se aproximó un automóvil Chevrolet HHR color oro, también con vidrios polarizados y sin placas. Del segundo automóvil descendieron dos personas encapuchadas que le dispararon a Galindo en por lo menos catorce ocasiones, generando pánico entre los transeúntes, que, al escuchar los balazos y no saber de dónde venían, hacían lo posible por ocultarse y protegerse. Algunas de las personas que estaban en la zona aseguraron haber presenciado que le dieron a Galindo el tiro de gracia, después subieron el cadáver a un  vehículo y se lo llevaron rumbo al noroeste de la ciudad. Tras la balacera, la plaza de abastos y su alrededor fue acordonada por la Policía Municipal y a la vista quedaron los casquillos percutidos, así como la puerta de la camioneta abierta con varios impactos en la carrocería, en el cristal posterior y a un costado. Tras la implementación de un operativo de las corporaciones de los tres niveles, minutos después se localizaron dos unidades abandonadas, una de éstas fue la Chevrolet HHR con las puertas abiertas, en cuyo asiento trasero se encontraba el ministerial de la PGR, acribillado y con las piernas colgando fuera del vehículo. Los homicidas también abandonaron en las inmediaciones una Chevrolet Colorado Z71 color plateado, de modelo reciente y sin placas. Durante el operativo, un hombre fue detenido y resguardado dentro de una patrulla de la Policía Municipal, quien manifestó haber recogido un celular color blanco en el lugar, por lo que se lo llevaron en calidad de testigo. El seguimiento de hechos indica que tras abandonar el cuerpo de Galindo Ramírez, los matones despojaron al joven y a su padre de la Ford Escape, misma que dejaron a unas cuadras adelante, sobre la calle Parras de la Fuente de la Colonia Piedras Negras, para de inmediato asaltar a una conductora a quien le quitaron un Volkswagen Jetta color blanco. Al lugar donde se encontraba el cuerpo arribó el Servicio Médico Forense, Servicios Periciales, y el agente del Ministerio Público Federal, por tratarse de un elemento de la PGR el victimado. Sin embargo es la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) la que se hará cargo de la investigación inicial.   Detenido ebrio   “Hasta ahora sale 10-5 (limpio)”, respondieron autoridades estatales, federales y municipales cuando ZETA preguntó por posibles ligas de Galindo con actividades delictivas que resultaran en su ejecución. Reportaron que en papel solo tienen que en febrero del 2014, el funcionario de la PGR fue protagonista de un incidente con elementos del Ejército Mexicano, al hacer alarde de prepotencia y conducir en estado de ebriedad. Y en ese estado inconveniente se negó a ser inspeccionado en el retén militar colocado en Popotla, por lo que fue perseguido por policías municipales, arrestado, y después puesto en libertad tras pagar una multa y soltar insultos y amenazas al juez calificador. Estos hechos también fueron consignados por varios portales informativos del municipio de Playas de Rosarito. De manera extraoficial los investigadores reportaron que les llegó información de que Galindo ya había estado adscrito a Ensenada, donde tuvo un problema –que no han esclarecido– y por esa razón fue reasignado a otro municipio, y no hacía mucho que lo habían regresado. Pero esta información aún la están investigando. También se pudo conocer que la PGJE encontró huellas en los autos asegurados durante el operativo, pero no han reportado si alguna pudiera pertenecer a los homicidas.   Gobernador evade tema   Respecto a los hechos violentos que se registraron en la entidad durante el fin de semana, el gobernador Francisco Vega de Lamadrid respondió que se está atendiendo la situación en varios aspectos. Dijo que mantiene una comunicación diaria con las distintas corporaciones policíacas de los tres niveles de gobierno a través de la procuraduría. “Requerimos seguir trabajando sociedad y gobierno para fortalecer la célula principal de la sociedad, que es la familia”. En el caso de los feminicidios en Mexicali, por ejemplo, justificó que algunos son el resultado del índice la violencia intrafamiliar que existe en Baja California.   Aseguró que le ha pedido a la procuraduría que se siga esmerando en la resolución de los casos. Respecto a la autoridad municipal, el director de Seguridad Pública, Enrique Villarreal Montemayor, declararía que en los hechos del sábado en Valle Verde “hicimos lo que teníamos que hacer”. Asimismo el jefe policíaco declararía a ZETA días antes, a propósito de los índices delictivos en Ensenada, que en este puerto los asesinatos eran de índole pasional o familiar, y que las ejecuciones del crimen organizado no se daban ni era un tema para preocuparse: “Seguimos siendo una ciudad muy tranquila, por eso viene mucha gente a visitarnos”.

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