Con un marcado filopartidismo y rodeada de decisiones polémicas, la magistrada Mónica Soto, presentó su renuncia a la Sala Superior del Tribunal Electoral. Al menos sus últimos tres años de función jurisdiccional estuvieron marcados por una tendencia al partido en el poder y cargar resoluciones a favor de las cúpulas partidistas. Lo técnico fue arrollado por la agenda personal