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miércoles, septiembre 9, 2026
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Morena contra Morena

“La campaña interna de Morena no se centra en quién es la mejor opción para servir al pueblo, sino quien es el menos sucio”.

El mejor análisis sobre la ambición desmedida por el poder, y el llamado a ponderar el interés nacional por encima del personal, lo dio la doctora y Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. No fue en una de sus conferencias matutinas, ni a propósito de un informe de gobierno, sino a raíz de que Rubén Rocha Moya, de forma unilateral, decidiera regresar a asumir como Gobernador de Sinaloa, después de 112 días de licencia al cargo.

El 22 de agosto de 2026, la Presidenta publicó en sus redes sociales un mensaje sin dedicatoria, sin nombres, sin un destinatario específico, simplemente una reflexión que sirvió para tirar las fichas en el tablero político de Morena. El texto de la mandataria, que aún se puede leer en sus cuentas, dice así:

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“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder. Porque el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia. México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza. Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.

Los primeros en caer fueron los sinaloenses Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza Cázares, los segundos, los morenistas que repudiaron lo que antes aplaudieron: el ejercicio del poder bajo la sombra de la corrupción y los vínculos con el narcotráfico.

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El sujeto directo del mensaje de la Presidenta, aunque lo castigó con su desprecio y no se dignó a mencionarlo, fue Rubén Rocha Moya, quien, fue evidente por la reacción de la mandataria nacional, por lo menos a ella no la consultó para regresar a ejercer el cargo de Gobernador. Poco más de 30 horas después de haber regresado, solicitó licencia de nueva cuenta y esta vez de forma indefinida.

En los días siguientes la Presidenta se dirigiría sobre el caso de manera directa, opinando que no había estado de acuerdo con la decisión tomada por Rocha Moya, y que de hecho todos los señalados en la investigación de los Estados Unidos, y que supuestamente también realiza la FGR, deberían solicitar licencia. Además, prácticamente le dijo a Rocha, “no me ayudes compadre”, pues recalcó que había tomado la decisión estando las relaciones binacionales entre México y los Estados Unidos en un momento no muy dócil en materia de la seguridad.

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El segundo en caer fue el Senador Enrique Inzunza Cázares, que se dio por aludido dado que, de los nueve incluidos en la investigación de Estados Unidos, aparte de Rocha, Inzunza es el único que no ha solicitado formalmente la licencia al cargo de Senador de la República. Y antes que hacerle caso a la Presidenta, prefirió separarse de Morena y declarare Senador independiente, para no verse obligado a solicitar separación del cargo por llamamiento presidencial y de paso pues conservar el fuero.

Los morenistas, también golpeados por la reflexión de la Presidenta de no aspirar al poder por el poder, ni anteponer los intereses personales a los de la Nación, inmediatamente cambiaron su postura. Hablando de los mismos sujetos, a Rubén Rocha Moya cuando aun no solicitaba licencia de nueva cuenta al cargo pero ya el texto de Sheinbaum estaba haciendo mella al más puro estilo salinista de “no se hagan bolas”, optaron por repudiar la acción del Gobernador de Sinaloa, y a hacerle un llamado a separarse del cargo. De los aplausos con los cuales lo entronaron en una silla de impunidad, junto a la consigna de “no estás solo, no estás solo, no estás solo” que envalentonó al sinaloense frente a una investigación en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, transitaron a dejarlo solo y pedirle, además, que se retirara del cargo.

Con Enrique Inzunza sucedió igual. Aunque fue el 26 de agosto cuando decidió desobedecer la línea presidencial que le llamaba a solicitar licencia, y prefirió separarse de la bancada de Morena en la Cámara Alta, no fue sino hasta el 8 de septiembre de 2026, que Morena oficializó la salida de Inzunza de su bancada y envió un documento a la mesa directiva del Senado para que se hicieran los movimientos pertinentes, de esta forma, el sinaloense dejará de gozar los privilegios de ser parte del partido dominante en el Legislativo Federal.

Y aunque no en todos los 17 estados donde habrá comicios para renovar gubernaturas en el año 2027, hay desencuentro entre los morenistas, Baja California parece ser el epicentro de la guerra de Morena contra Morena. Desoyendo a la Presidenta de la República, muchos han desnudado su ambición del poder por el poder, y a falta de recursos propios, de méritos logrados u obras concluidas, echan mano de la campaña negra, de la campaña sucia, que no tiene por objetivo presentar el mejor prospecto, sino al menos peor.

Se acusan de tener vínculos con el crimen organizado, de ser más corruptos unos que otros, se miden en el dispendio de sus campañas anticipadas en las que han invertido toda suerte de recurso poco comprobable, si acaso alguna autoridad les exigiera transparencia o rendición de cuentas, pero no es el caso.

Ahora sí que la campaña interna de Morena no se centra en quién es la mejor opción para servir al pueblo en las entidades federativas, sino quien es el menos sucio, el menos corrupto, quien es el desvisado, el más señalado por el gobierno de Estados Unidos, el menos cercano al crimen organizado… El poder por el poder, pues. A pesar de la consigna presidencial.

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Adela Navarro Bello
Adela Navarro Bello
Directora general del semanario ZETA, Consejero de Artículo 19 y del CPJ para las Américas, entre otros reconocimientos, tiene el Maria Moors Cabot 2021 de la Universidad de Columbia.

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