Cuando fue localizado el cuerpo de Marlen Vázquez Saavedra, en el fondo de una pendiente de más 30 metros de profundidad, en el kilómetro 3.6 de la carretera libre Ensenada-Tijuana, tenía más de 50 horas de haber sido asesinada. La causa del deceso fue asfixia mecánica por estrangulamiento.
Marlen, de 37 años de edad, se desempeñaba como agente y asesora inmobiliaria, principalmente de propiedades en el Valle de Guadalupe. Vivía en la ciudad de Ensenada y tenía un hijo de 17 años de edad con una discapacidad. Residían en una casa llena de plantas y rodeada de vecinos en la calle Bahía de la Paz, de la colonia Moderna.
Marlen también compartía techo con su esposo, de nombre Jonathan Paul Espinoza, quien ahora es procesado por un juez de control por su probable responsabilidad en el delito de feminicidio.
El miércoles 16 de septiembre la pareja tuvo una discusión por la tarde y, por la noche, Jonathan acudió a la Unidad de Personas Desaparecidas o No Localizadas de la Fiscalía General del Estado (FGE) para reportar a Marlen como desaparecida.
La imagen de la asesora comenzó a circular rápidamente por redes sociales y medios de comunicación, ya que se trataba de una persona querida por la comunidad. También se comenzaron a generar rumores sin sustento sobre un posible secuestro o inclusive accidente automovilístico.
Al día siguiente, el jueves 17, la fiscalía lanzó una pesquisa para dar con el paradero de Marlen Vázquez, quien, según afirmó Jonathan a las autoridades, había salido de su casa a reunirse con un cliente en su vehículo, un Mazda 3 color gris, con placas de circulación ALL3761, hacia la carretera al Valle de Guadalupe.
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Mencionó que su pareja nunca había llegado al destino donde la esperaban e incluso dio detalles de la vestimenta que usó la última vez que la vio.
Pero una serie de errores en el testimonio de Jonathan llevaron a los agentes de investigación a dudar de su versión, ya que al visitar la casa se dieron cuenta de que estaban las pertenencias personales de Marlen, como la bolsa, cartera e identificaciones.
“Si ella hubiera salido con un plan de trabajo, lo lógico era que hubiera llevado sus credenciales, pero al revisar estaban sus pertenencias; no cuadraba”, mencionó un ministerio público.
Fue en ese momento cuando comenzaron a revisar imágenes y videograbaciones de las cámaras de videovigilancia de la zona, que los llevaron a dar con el paradero de los restos de Marlen.
Los peritos de la fiscalía encontraron el vehículo, que había sido lanzado desde la carretera hasta el fondo del barranco y estaba prácticamente intacto en la carrocería.
Otro dato que llamó la atención fue que los zapatos de Marlen, tipo Crocs, estaban acomodados justo debajo del acelerador, mientras que los restos de ella estaban afuera de la unidad sobre tierra y hierba seca. Su cuerpo aún tenía una blusa negra, pero el torso estaba descubierto y dejaba ver las huellas alrededor de su cuello.

De acuerdo con los peritos, el cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición, hinchado, y la piel ya se desprendía.
Al momento del hallazgo fue complicada la identificación, ya que la fisonomía de Marlen, ya no era la misma de las imágenes que habían circulado, con un rostro optimista y que sobresalía por su belleza.
Tras un cateo realizado en la casa de Marlen, el Ministerio Público colocó sellos alrededor de la propiedad, ya que es considerado como la escena del crimen, donde la mujer permaneció por lo menos dos días sin vida.
HABÍA ANTECEDENTES DE VIOLENCIA
En la audiencia inicial de imputación que se llevó a cabo el martes 22 de septiembre trascendió que Marlen Vázquez había intentado denunciar por violencia familiar a Jonathan Paul, pero que se lo habían impedido.
Dentro de la carpeta de investigación que lleva la Unidad de Desaparecidos, afirman que esa denuncia, por violencia, ella la iba a interponer pero en la Ciudad de México, de donde era originaria la pareja. Aunque se sabía de la relación complicada que llevaban, los amigos que sabían de las agresiones no pudieron hacer mucho.
Jonathan Paul fue arrestado el lunes 21 de septiembre, cuando intentaba pasar desapercibido por la colonia Popular 89, una zona residencial suburbana alejada de la colonia Moderna, donde vivían. Llevaba una sudadera negra y unos pantalones deportivos desgastados y rotos.
Vecinos de la pareja han afirmado que ellos tenían problemas matrimoniales, que incluso Marlen había dicho a sus amigas que no quería seguir viviendo con él.
El día de la agresión, según trascendió, ella gritó “Déjame”. Acto seguido, el agresor fue filmado cuando salía de la casa conduciendo el automóvil de ella, Mazda 3 color gris, hacía la carretera libre Tijuana-Ensenada.
De acuerdo con el juez de control, el caso se resolverá con perspectiva de género, donde había violencia y acoso, mientras que la audiencia de vinculación a proceso se pospuso para el 25 de septiembre.

MARLEN ERA UNA APASIONADA DE LA CONSERVACIÓN
Decenas de personas en Ensenada, y otros estados del país, se han sumado a los mensajes de tristeza y concientización por el problema que existe de violencia hacia las mujeres.
Uno de ellos fueron los mensajes de una de sus amigas, que encabeza el grupo de Ensenada “Respira Bosque” quien hizo una descripción de Marlen como profesionista y mujer.
Explicó que ella era asesora inmobiliaria de profesión, quien realizó durante años una labor de protección y sensibilización ambiental que, aunque no se asumía como activismo, contribuyó a preservar kilómetros cuadrados de vegetación nativa de Baja California.
Una de sus cualidades, dijo en sus redes sociales, era que aprovechaba su actividad profesional para sensibilizar y capacitar a quienes adquirían terrenos sobre la importancia de evitar el desmonte y conservar las áreas naturales.
Su labor consistía también en explicar a los nuevos propietarios el impacto que tiene la transformación de los ecosistemas y la necesidad de preservar la vegetación nativa. Éste ha sido uno de los problemas más sentidos para los productores de vino en la zona vinícola, donde piden se respete la tierra para uso agrícola y plantas nativas.
Durante los últimos cuatro meses, además, Marlen participó semanalmente en un programa de acompañamiento grupal, donde compartió reflexiones sobre el futuro y la relación de las personas con el entorno. En la última sesión, Marlen junto con un grupo de personas realizaron un ejercicio para imaginar “el mundo más hermoso que nuestros corazones saben que es posible”.
Todas las respuestas fueron significativas, pero, según el testimonio de quien coordinaba el programa, Marlen destacó por la convicción con la que imaginaba ese futuro.
“Marlen no dudaba de que un futuro más hermoso es posible y que, si no lo imaginamos y no nos comprometemos con la visión, no podremos llegar a él”, relató.
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