La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) despachó a 90 integrantes de su Cuerpo de Fuerzas Especiales al estado de Sinaloa con el objetivo de reforzar las operaciones militares en curso contra las organizaciones criminales que operan en esa entidad.
El contingente partió el 25 de junio de 2026 a las 8:35 horas a bordo de un avión Boeing 727 de transporte pesado de la Guardia Nacional (GN), desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) con destino a la Base Aérea Militar de Culiacán de Rosales.
Según un comunicado de la SEDENA, los efectivos se integrarán a las operaciones que ya desarrolla la Novena Zona Militar en Sinaloa y trabajarán en coordinación con el Ejército, la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) y la GN. La dependencia indicó que el refuerzo está orientado a “inhibir actividades ilícitas de grupos delictivos con presencia en esta región del País”.
La SEDENA precisó que el despliegue de unidades de Fuerzas Especiales busca “continuar desarticulando las estructuras de las organizaciones delictivas y la detención de generadores de violencia en el estado de Sinaloa, con acciones y operaciones precisas en estrecha coordinación con las autoridades de los tres órdenes de Gobierno”.
El arribo de los refuerzos coincidió con la captura, ese mismo 25 de junio, de Misael Guerrero Pérez, conocido con el alias “El Güero Pink”, señalado como presunto operador de la facción criminal Los Chapitos en el sur de Sinaloa. La detención se llevó a cabo en el municipio de Escuinapa por fuerzas federales y estatales.
La aprehensión de Guerrero Pérez desencadenó una ola de violencia en Escuinapa: grupos vinculados al crimen organizado montaron narcobloqueos y quemaron vehículos en los principales accesos a la cabecera municipal, en aparente respuesta a la operación.
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Sinaloa ha sido escenario de una intensa disputa territorial entre facciones del crimen organizado desde mediados de 2024, lo que ha motivado sucesivos despliegues de fuerzas federales en la entidad.





