“Nuestra hermana Misionera de la Cruz es una víctima, no sabemos cuántas más pueda haber dentro de la comunidad de la parroquia”, señala exalumna del Colegio Santa Rosa de Lima
“Un abusador no merece el altar, merece la cárcel”, “Sotanas manchadas, verdades ocultas” fueron algunas de las consignas escritas en cartulinas por exalumnas del Colegio Santa Rosa de Lima para exigir justicia para una monja de la Congregación de las Misioneras de la Cruz que acusó al sacerdote Noel Sebastián D´Mello de haberla violado en 2020. (Se presume inocente mientras no se declare su responsabilidad por la autoridad judicial. Art.13, CNPP)
“Aunque su nombre permanece en anonimato, quiere y necesita soluciones, porque no se ha dado un seguimiento, porque la iglesia simplemente lo cambió de parroquia. Ella ha sido acosada, incluso sus correos electrónicos fueron violentados buscando evidencia si de alguna manera ella había provocado esa situación, en lugar de irse contra el agresor”, denunció Laura Franco Sánchez, madre de una de las exalumnas del colegio religioso.
Afuera de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Reina de México, en el Ejido Matamoros -donde Noel Sebastián D´Mello estaría ejerciendo como vicario- la madre de familia refirió las declaraciones que la monja dio al semanario ZETA en marzo pasado relatando cómo ocurrió la violación que sufrió a manos del sacerdote. “Una persona con dos dedos de frente lee esta entrevista y dice: ¿qué está pasando con la justicia?, ¿qué está pasando con la justicia?”, señaló.

Nota relacionada:
Publicidad
Sabina Franco, exalumna del Colegio Santa Rosa de Lima, comentó que en dos semanas se llevará a cabo una nueva audiencia judicial por la denuncia presentada por la monja a la Fiscalía General del Estado en junio de 2021, luego de que notificó de la violación a las autoridades eclesiásticas el 9 de noviembre de 2020.
“En la Iglesia le han pedido que se quite el hábito y que ya no participe activamente en la Iglesia. Hace unos meses ya no está con las hermanas de la Congregación de las Misioneras de la Cruz”. Todavía no se quita el hábito, está fuera del país, pero “le han pedido que se calle y que diga que todo es mentira”, afirmó.
Sabina Franco aclaró que la religiosa no fue violentada sexualmente en el Colegio Santa Rosa de Lima, sin embargo, causó indignación entre la comunidad debido a que el sacerdote señalado estuvo en la parroquia Cristo Redentor en la colonia Sánchez Taboada donde impartía clases y oficiaba homilías.

Ahí, según Isabel Morales Crisóstomo parte de la feligresía se alejó porque se miraba que Noel “no era un hombre de Dios”. La joven pidió a la Arquidiócesis de Tijuana que deje de encubrir violadores, abusadores, pederastas.
“Nuestra hermana Misionera de la Cruz es una víctima, no sabemos cuántas más pueda haber dentro de la comunidad de la parroquia”, dijo Isabel Morales e invitó a denunciar a más víctimas.
“Que no se ciegue la gente, un sacerdote es un hombre común y corriente. Dios es otra cosa, cada quién lo puede ver de esa forma, pero aquí no estamos para que nos crean o no, estamos para que se haga justicia”, indicó este 31 de mayo de 2026.

Ante medios de comunicación, Sabina leyó un pliego petitorio en el que solicitan que la Iglesia Católica sea transparente sobre la investigación o procedimiento canónico contra el padre Noel Sebastián D´Mello y los hechos denunciados, así como las etapas procesales.
Solicitaron que el sacerdote Noel Sebastián D’ Mello permanezca separado de toda función pastoral ministerial, formativa, sacramental, administrativa o de representación pública mientras existen investigaciones civiles o canónicas relacionadas con los hechos denunciados y que no sea trasladado, reasignado o incorporado a otra parroquia, diócesis ni institución religiosa, centro educativo o espacio pastoral, para evitar cualquier práctica que pudiera interpretarse como ocultamiento, protección institucional y evasión de responsabilidades.

Entre otros puntos, pidieron que la Arquidiócesis de Tijuana informe las medidas cautelares preventivas o administrativas implementadas para garantizar la protección de los fieles y que emita una respuesta formal por escrito de las peticiones hechas en el pliego petitorio, en un lapso máximo de 30 días naturales.
“La ausencia de respuesta será entendida por la ciudadanía firmante como una falta de atención institucional a las preocupaciones legítimamente planteadas”, por lo que seguirán haciendo manifestaciones, vigilias y conferencias de prensa, además de buscar una reunión con representantes de la Arquidiócesis.
“Una iglesia no te va a dar toda la verdad y hay mucho encubrimiento, hay muchas zonas grises, por lo que no deben cegarse ante una fe, ante una religión, por lo que debe haber justicia y separar lo que es la religión contra esta violencia”, concluyó Sabina.






