Según datos de la Fiscalía General de Baja California (FGE), entre 2022 y 2025 se documentaron 195 denuncias por violencia familiar ejercida por menores de 18 años en el estado, registrándose un aumento del 74 por ciento entre el primer y último año.
De acuerdo con la información obtenida a través de la página nacional de transparencia, del total de denuncias 34 se registraron en 2022; 46 en 2023; 56 en 2024 y 59 en 2025, lo que refleja un claro aumento de este tipo de casos año con año.
En la mayoría de los casos, la violencia ejercida está dirigida hacia las figuras de autoridad en casa: padres, padrastro, madrastra, tutor, hermanos e incluso los abuelos.
Las causas y los grados de violencia
Cuestionada sobre los detonantes de violencia familiar ejercida por menores, la Fiscal Especializada en Justicia para Adolescentes, Luz María Félix Figueroa, mencionó que son diversos, entre ellos están la personalidad del adolescente, su entorno familiar, amistades e incluso el uso de videojuegos. Pero, en la mayoría de los casos, la causa suele ser cuando el adolescente no quiere asumir alguna responsabilidad.
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Félix comentó que este comportamiento “es muy común” durante la adolescencia por los cambios fisiológicos generados en esa etapa; sin embargo, aclaró que no es una conducta que deba normalizarse.
Algo similar dijo la coordinadora del Escuadrón Violeta en Baja California, Ana Lilia Delgadillo Camargo, quien añadió que la falta de permisos concedidos por los padres o las figuras de autoridad a los adolescentes, suele ser de los factores principales de su violencia.
“Platicamos para entender la problemática, con los padres o la persona con la que se ejerció la violencia, en algunas ocasiones nos manifiestan que son por cuestiones restrictivas de permisos que se les niegan, que se les retiran los accesos a dispositivos móviles, el hecho de que quieren salir y no se les permite. Todo va enfocado más que nada a las restricciones”, detalló Delgadillo.
Aunque la psicóloga Sonia Ortega, coincidió en que la violencia familiar cometida por menores es un tema multifactorial, indicó que parte de ella deriva de una conducta aprendida al estar expuestos en su ámbito familiar o escolar.
“Por lo general, siempre que empezamos a detectar este tipo de problemáticas, viene a través de que los niños aprendieron a través del modelamiento. El modelamiento es precisamente esta cuestión, el que ellos lo comienzan a observar, puede ser de figuras significativas como papá, mamá, incluso a veces, por ejemplo, los niños son criados por los abuelos o familiares cercanos como tíos, verlo también en estos ambientes”, explicó la psicóloga.
En cuanto al grado de la violencia documentada, la Fiscal Luz María Félix, negó que se hayan registrado asuntos con violencia extrema, sino que más bien se ha tratado de violencia verbal y, en algunas ocasiones, un empujón.
No obstante, contrario a lo anterior, Delgadillo Camargo, compartió que en Mexicali sí se registraron dos casos graves el año pasado, uno en el que un adolescente agredió a su propio padre con un bat, mientras que otro arremetió contra su hermana amenazándola con un cuchillo.
Esta escalada de violencia ejercida por menores, cuyas edades van entre los 12 y 17 años, derivó en la detención de tres adolescentes por parte del Escuadrón Violeta en Mexicali en 2024 y siete en 2025, tres en Tijuana y cuatro en la capital del estado.
Ante esto, para prevenir este tipo de conductas, la Psicóloga Sonia Ortega recomendó a los padres establecer límites a los jóvenes, lo que les ayuda a generar conciencia desde edades tempranas de lo que se puede y no se puede hacer, así como las consecuencias al incumplir determinadas reglas.

¿Cómo detectar y atender la violencia ejercida por menores?
Una de las herramientas que sirve para detectar si se es víctima de algún tipo de violencia y en qué grado, es el violentómetro, que va desde el nivel más leve como lo son: chantajes, mentiras, culpabilizar, descalificar; el segundo nivel en que se humilla, amenaza, controla, se destruyen artículos personales, se golpea “jugando”, hay empujones, patadas, cachetadas; y finalmente está el tercer nivel, donde la vida ya corre peligro, pues se amenaza con objetos o armas, se encierra, mutila e incluso asesina.
Es por ello que la coordinadora del Escuadrón Violeta en Baja California, comentó que parte del trabajo preventivo de su área es difundir herramientas como el violentómetro, principalmente en las escuelas, invitando a los jóvenes a que hagan una introspección que los lleve a detectar si ellos viven, han vivido o ejercen algún tipo de violencia, de manera que busquen ayuda.
En el caso de ser la víctima, Ana Lilia Delgadillo compartió que existe la línea violeta 686-837-3700, siendo la extensión 11017, en donde si no se animan a realizar la denuncia, pueden solicitar asesoría jurídica y psicológica de primer contacto para darles alternativas de qué hacer en estos casos.
“En algún momento puede subir de nivel y definitivamente puede determinar directamente en una agresión física contra ellos -padres- o contra cualquier miembro de su familia. Es muy importante concientizar a todas las personas de que con la violencia no podemos tener ningún tipo de tolerancia”, sentenció la coordinadora estatal del Escuadrón Violeta.







