Con su recorrido por más de 20 ciudades y su llegada a Netflix, los hermanos Arturo Ambriz y Roy Ambriz proyectan la continuidad del universo de “Frankelda” con al menos dos secuelas que ya tienen forma, mientras consolidan su impacto internacional y defienden el valor artesanal del stop motion frente a la inmediatez tecnológica
Después del hecho histórico que significó la primera película mexicana en stop motion, los hermanos Arturo y Roy Ambriz, junto a la directora de arte Ana Coronilla, perfilan su regreso al universo fantástico de “Soy Frankelda”, mientras evalúan el alcance internacional del proyecto tras su recorrido por festivales y su llegada al público global a través de Netflix este año.
ZETA conversó con los realizadores, quienes señalaron que, a poco más de seis meses de su estreno y tras su paso por América Latina, Norteamérica y Europa, comienzan a dimensionar el panorama para el desarrollo de posibles secuelas.
“La recepción en México ha sido muy buena, ahora encontramos mercancía no oficial en todas partes; para nosotros ha sido muy bonito, incluso hemos comprado algunas cosas. Nos encanta ver que muchísimos padres de familia nos cuentan y nos escriben que, pasando la película, sus hijos llegan a casa a querer escribir cuentos, o a querer dibujar personajes”, afirmó Arturo.
“Por ahora tenemos pensadas mínimo dos películas de Frankelda. Conocemos sus tramas, sus personajes, los giros de tuerca, sabemos hacia dónde va la historia y en qué termina. Estas historias ya están construidas, sobre todo la siguiente y el final de la tercera. Es que muchos de los personajes van a volver a salir, nos vamos a ir más profundo con algunos que aquí fueron muy secundarios; hay otros personajes que están pensados para que se mueran en el primer acto de la siguiente película, pero todo depende de la recepción internacional” añadió el cineasta.

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La protagonista de la historia cuenta además con la serie “Los Sustos Ocultos de Frankelda”, una producción de cinco episodios en la que Guillermo del Toro también brindó acompañamiento y asesoría. Sobre esa colaboración y su posible continuidad en los futuros proyectos, el cineasta declaró:
“Es una persona súper generosa, da los mejores consejos que hemos escuchado en la vida, y yo creo que de una u otra forma siempre vamos a confiar en su asesoría y, mientras él esté dispuesto a platicar con nosotros o a enseñarnos, estamos listos para aprender”, indicó.
Además, el mayor de los Ambriz explicó que, aunque la película contó con apoyo de Warner Bros. para su desarrollo, Netflix adquirió los derechos internacionales, situación que no cambiará pese a los últimos movimientos de los corporativos.
“La negociación para que (Netflix) adquiere los derechos internacionales no tuvo nada que ver con que pareciera que iba a comprar a Warner, fue independiente. Entonces, lo único es que ahora la serie que estaba en HBO Max, supongo que pasará para Paramount Plus, pero la película en Netflix. No estarán juntas, pero ni modo, así es esto y el chiste es que siga creciendo”, expresó.
Por su parte, Roy declaró que, si bien la película ya pasó por cines mexicanos, el recorrido de distribución aún no concluye y el film continúa en festivales:
“Nunca me imaginé que hacer la película sería un 50 por ciento del trabajo y otro 50 es la distribución, eso es lo más difícil. Aún no se ha cerrado como tal este ciclo, ahora se viene todo el doblaje en Estados Unidos, de las canciones. Para hacerla tuvimos que poner en hipoteca la casa y seguimos batallando para pagar las deudas, pero este es nuestro sueño de hacer cine”, detalló.
“Llevamos 15 años haciendo stop motion y tratamos de hacer un largometraje difícil; de eso se trata la película: de un artista que no siente que sea apoyado, que enfrenta muchos obstáculos y tiene que hacer hasta lo imposible para que su voz se escuche en el mundo”, confesó dejando en claro el nivel de carga humana.
La cinta reúne cerca de 700 pinturas al óleo, 140 marionetas y 50 sets construidos manualmente por el equipo de producción, un trabajo que, para la directora de arte, Ana Coronilla, define la esencia del proyecto y su apuesta por lo artesanal frente a procesos automatizados.

“Para mí, como artista, lo que más disfruto es el proceso del arte físico, ese que el humano crea con sus manos. Estamos muy a favor del arte hecho por humanos y para humanos. La IA le quita justamente eso: el proceso. O sea, tienes una idea y la IA te arroja el resultado final, pero ya no está ese camino que es el disfrutable, el que te hace reflexionar, el que te toma tiempo y dedicación, el que repites y vas perfeccionando. Entonces, hacer esta producción también es como un rescate de eso”, reconoció mientras que al mismo tiempo resalta el papel del formato como una propuesta inmersiva.
Actualmente, la productora Cinema Fantasma, especializada en stop motion e integrada por los Ambriz y Coronilla, trabaja en una nueva película en el mismo formato, buscando innovar y ampliar las técnicas de storytelling desde estatuas con “La balada del fénix”, una aventura medieval en la que llevan alrededor de un sexenio de trabajo, la cual tiene previsto su estreno en 2028.
Las secuelas de “Soy Frankelda”, sin embargo, quedarán a la expectativa de la respuesta del público y de un proceso de producción que podría extenderse por al menos tres años, como ocurrió con su primera entrega.







