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jueves, marzo 12, 2026
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The Moment: Ansiedad y caos creativo

El satírico primer documental de Charli XCX, The Moment, llega tan caótico como el fenómeno que desató su sexto álbum de estudio, Brat. Lo que pudo haber sido el epítome del verde fosforescente termina convirtiéndose en una cinta ansiosa y acomplejada.

La sinopsis del film producido por A24 presenta en las primeras escenas a la artista sobre el piso, en pleno disfrute de su propia música. En el largometraje se interpreta a sí misma mientras enfrenta las presiones de alcanzar un punto alto de popularidad dentro de una industria que exige dos cosas: perfección absoluta y más contenido. Charli siempre está ansiosa, sentimiento que puede transmitirse al público y no siempre de la mejor manera.

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La premisa en sí ya es una burla hacia la idea de un documental musical al estilo Taylor Swift, donde exagera los momentos que normalmente se esperan de este tipo de producciones. La historia se desarrolla en medio de la gira brat, en escenarios, campañas de marketing, la propuesta ficticia del propio documental y la redefinición estética de esta era musical.

Dirigida y guionizada por el fotógrafo escocés Aidan Zamiri, de 29 años, la película marca su debut como cineasta con The Moment. En paralelo, también se encuentra detrás de la llamativa campaña publicitaria de la película nominada al Oscar Marty Supreme.

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Los personajes funcionan y aportan dramatismo. Aparece el staff de producción del tour con Hailey Gates (Challengers), además de Rachel Sennott (I Love LA 2025) y Kylie Jenner interpretándose a sí misma. También destaca Alexander Skarsgård como Johannes, el elegido para dirigir el documental dentro de la ficción.

El guion no es complejo, aunque tampoco predecible; se acerca más a un realismo incómodo. No sorprende escuchar a la menor del clan Kardashian insistir en que siempre se debe producir más contenido.

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Destaca una cita de Charli que podría definir su sentir:

“Hice brat yo sola y ahora todo el mundo me está diciendo cómo debo llevarlo”.

La frase resume el conflicto central, una artista que construyó una era por cuenta propia y ahora enfrenta un equipo lleno de opiniones. Johannes, el director dentro de la historia, mantiene un tono pasivo-agresivo con sus propuestas. Ella se muestra reacia, cuestiona cada idea, pero termina cediendo.

El largometraje también incluye a Diana Bovio, la única mexicana en el reparto. Interpreta, de forma algo cliché aunque más sofisticada, a una trabajadora de hotel que atiende a la protagonista. En varias escenas rompe la cuarta pared, un detalle que recuerda que es una comedia.

El ritmo avanza con inconsistencias durante los 103 minutos. La película se divide por días, cual capítulos, con una cuenta regresiva hacia el “show brat”. Las transiciones resultan sobreestimulantes y confusas por la elección de colores y símbolos.

El escenario donde se presenta Charli mezcla elementos de su festival en Reino Unido, ‘Party Girl’, y la intro del Sweat Tour. Aunque no es el centro de la historia ni se muestra con demasiado detalle, lo que ayuda a mantener el ritmo. El vestuario se mantiene congruente y estilizado, sin nada fuera de lo común.

La trama se intensifica cuando promociona una tarjeta bancaria dirigida a su público, en su mayoría jóvenes de la comunidad LGBT. El momento se maneja con humor. Todo se complica cuando termina involucrada en un fraude y es acusada tanto de estafadora como de comunista. Un giro que se sostiene más por el dramatismo del error que por su lógica, realmente no lo explican.

Muy pocas canciones del álbum aparecen en pantalla. Entre ellas destacan 360 y Sympathy Is a Knife. Un hecho que se esperaba era la aparición de Troye Silvan, compañero de Tour cuando apenas comenzó su era brat, aunque sí aparece Shygirl, telonera.

En cuanto a la dirección, la cámara opera de forma inusual. Los zooms constantes aportan un aire experimental, no amateur, pero sí cercano a la sensación de una producción sin un gran crew. Las escenas mantienen subtonos amarillos, casi como un filtro sepia, acompañados de blur y granulado constante que no afecta la experiencia visual si no agregan ese efecto desprolijo, estilo característico del director y la cantante.

El final no es predecible, aunque sí melancólico. Muchos espectadores podrían verse reflejados: la historia toca, aunque de forma superficial, el “deber ser” frente a aquello que realmente permite a una persona destacar por su propia mente y esencia.

Para algunos fans funciona como crítica a la industria; para otros, como una introspección sobre qué debería importar más.

La película se estrenará en cine el 12 de marzo tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Berlín y El Sundance Film Festival.

 

 

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