Ciudadanos e investigadores, con años de experiencia en el estudio del comportamiento del mar y sus especies, advirtieron que la construcción de un tercer muelle en la Terminal de Cruceros de Ensenada, así como de un parque temático, podría modificar las corrientes marinas y contribuir a daños ecológicos en la zona.
El desarrollo del denominado “Muelle 3”, abarca un polígono de aproximadamente 15 hectáreas costeras y está a cargo de Hutchison Ports, empresa operadora de la terminal Ensenada Cruiseport Village, con el objetivo de atraer embarcaciones de mayor tamaño, de hasta 365 metros de eslora.
De acuerdo con investigadores del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) y Universidad Autónoma de Baja California (UABC), la obra podría impactar alrededor de 12 hectáreas del lecho marino únicamente para la construcción de la base del muelle, lo que permitiría el arribo de cruceros de gran escala.
Tras el inicio de una consulta pública que reunió más de mil 150 firmas, se llevó a cabo una reunión informativa el martes 17 de marzo, en la que se solicitó a la empresa consultora y a la Terminal de Cruceros, detallar los alcances del proyecto.
Durante la presentación, únicamente se abordó la etapa de construcción del “Muelle 3”, en la Bahía de Todos Santos, omitiendo información sobre su operación futura y sobre el parque temático, el cual se perfila como una alternativa para que los pasajeros permanezcan dentro del recinto portuario sin recorrer la ciudad.
“Sólo podemos informar sobre el proyecto del ‘Muelle 3’, que es el que nos ocupa; el parque temático no está considerado en esta reunión”, reiteró en diversas ocasiones Mónica Pérez Eguiz, directora de Participación Ciudadana de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
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La obra se pretende desarrollar en una superficie concesionada por la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA), dentro de un polígono de aproximadamente 15.98 hectáreas.
De esta extensión, 0.79 hectáreas corresponden a superficie terrestre, 1.27 hectáreas estarán destinadas a la construcción del pedraplén y el muelle, y 13.93 hectáreas a la dársena de atraque.

El proyecto contempla la edificación de diversas instalaciones operativas y de servicio; entre ellas baños, módulos de control de acceso, torniquetes, áreas técnicas para telecomunicaciones, una subestación eléctrica, almacén de residuos, cisterna y vialidades internas.
En una primera fase se prevé la construcción del muelle turístico, pasarelas y cuatro estructuras de atraque conocidas como duques de alba, fabricadas con concreto hidráulico y cimentadas con pilotes de acero.
La segunda etapa incluye obras complementarias como accesos controlados, bahías para estacionamiento de autobuses, vialidades, áreas de embarque y desembarque de pasajeros, así como espacios de resguardo con estructuras tipo lonaria para protección solar.
Asimismo, se contempla la habilitación de estacionamientos para distintos tipos de vehículos y la instalación de infraestructura hidráulica.
OBRAS OBEDECEN A TENDENCIA O ENSENADA QUEDARÍA FUERA DE COMPETENCIA: CPV
Ante el crecimiento en el tamaño de los cruceros a nivel internacional, el puerto de Ensenada enfrenta el reto de modernizar su infraestructura para no quedar rezagado frente a otros destinos turísticos del Pacífico, advirtió Laura Rodríguez, directora comercial de Cruise Port Village.
En entrevista, explicó que actualmente el puerto tiene capacidad para recibir embarcaciones de hasta 350 metros de eslora, mientras que la industria naviera avanza hacia barcos cada vez más grandes y pesados.
“Si no se construyen instalaciones más grandes, nos quedaríamos fuera de la competencia. Puertos como Mazatlán y Los Cabos saldrían ganando”, señaló.
Rodríguez aclaró que el crecimiento en el tamaño de los cruceros no responde necesariamente a un aumento en el número de pasajeros, sino a la diversificación de experiencias a bordo.
“La intención de la industria no es meter más gente, sino ofrecer más experiencias. Las líneas de cruceros están apostando por incorporar más atracciones, como teatros y espacios de entretenimiento”, indicó.
En ese contexto, consideró necesaria la ampliación de la infraestructura portuaria, no solo por dimensiones, sino también por el peso de las nuevas embarcaciones.
Actualmente, en el Pacífico mexicano no existen terminales con características similares a las que demanda esta nueva generación de cruceros, mientras que en el Caribe destinos como Cozumel y Mahahual ya cuentan con infraestructura adaptada a estas tendencias.
En términos económicos, destacó que Ensenada recibe entre 3 y 4 millones de pasajeros al año, lo que representa una derrama significativa para la región.
“Se estima que cada pasajero gasta alrededor de 63 dólares. Si hablamos de un millón de visitantes, son 63 millones de dólares que ingresan a la economía local”, detalló.
Respecto a los proyectos de expansión, mencionó que las obras se contemplan dentro del recinto portuario, aunque precisó que algunas aún no están consideradas formalmente en esta etapa.
Finalmente, Rodríguez subrayó que, desde el sector empresarial, existe interés en mantener un acercamiento con la comunidad y fortalecer el crecimiento ordenado del destino.
“Queremos que Ensenada siga creciendo, posicionarse en el Pacífico mexicano al nivel de destinos del Caribe, y que ese crecimiento se refleje en la economía local”, concluyó.

DENUNCIAN FALLAS EN REUNIÓN PÚBLICA
Para el activista León Fierro, integrante del colectivo Ensenada Digna, desestimó la consulta pública del martes 27 de marzo asegurando que estuvo marcada por irregularidades, limitaciones a la participación ciudadana y deficiencias en el estudio ambiental.
La exposición presentada por la empresa promovente fue “insuficiente” y basada en un manifiesto ambiental que calificó como inconsistente.
“La exposición deja mucho que desear; es una investigación escueta, con un MIA inconsistente”, afirmó.
Fierro además criticó el desarrollo de la reunión pública, al considerar que existieron obstáculos desde etapas previas que limitaron la participación de la ciudadanía.
De acuerdo con su testimonio, se implementaron mecanismos burocráticos que no eran habituales en este tipo de ejercicios, como la obligación de presentar preguntas por escrito, lo que, dijo, restringió la libre expresión de los asistentes.
“Hubo entorpecimiento de la participación desde antes. En la reunión, el formato de preguntas por escrito limitó las intervenciones; muchas personas tomaron la palabra, pero eso no quedó asentado en el acta”, expuso.
Añadió que varias preguntas no fueron leídas ni respondidas por los organizadores, lo que generó inconformidad entre los asistentes que no se sintieron escuchados.
Sobre el proceso en curso, explicó que el proyecto continuará con las etapas de consulta y posibles mecanismos de decisión; sin embargo, advirtió que la autoridad ambiental también debe considerar las observaciones ciudadanas vertidas durante la reunión.
“En el mejor de los casos, esperamos que el proyecto no sea aprobado, pero todavía hay que ver qué decisión toma SEMARNAT”, indicó.
El activista expresó desconfianza en el actuar de la autoridad ambiental, al señalar que en otros casos a nivel nacional se han autorizado proyectos pese a presentar irregularidades o impactos documentados.






